El coche eléctrico marca el futuro

Carlos Cuesta (SPC)
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El coche que marca el futuro - Foto: EUROPA PRESS

El sector de la automoción, que registró unas ventas en España de 46.240 millones de euros en 2018, el 3,2% del PIB, reclama mayor regulación y planes de ayudas que potencien las compras

Hasta que la ministra para la Transición Ecológica, Teresa Ribera, declaró en el Congreso que el diésel tenía los días contados todo iba sobre ruedas para la industria de la automoción en España. Ese día, el 11 de julio de 2018 marcó un antes y un después para un sector que el año pasado representó el 3,2% del PIB con una facturación declarada por los concesionarios de 46.240 millones de euros, según la Federación de Asociaciones de Concesionarios de Automoción (Faconauto).
La cifra de negocio se repartió entre la venta de vehículos nuevos con un balance de 34.467 millones de euros a los que hay que sumar 6.810 millones de euros de coches usados y otros 4.963 millones de trabajos de postventa.
Durante 2018, se matricularon en España 1.321.438 automóviles, un 7% más que en 2017 y, sin embargo, la tendencia en lo que llevamos de 2019 se ha ralentizado en número de ventas y causa una enorme preocupación tanto a los fabricantes, como a los concesionarios y a los compradores, que ven con incertidumbre el futuro del sector ante la llegada de la nueva tecnología del motor eléctrico.
Actualmente, la antigüedad de los turismos en circulación está en 12,5 años y las previsiones indican que subirá a los 13,7 años en 2025.
Se trata de una industria que requiere para la fabricación de automóviles de enormes inversiones en transformación y modernización de sus plantas por lo que noticias que no aportan seguridad como las declaraciones del Ejecutivo de Pedro Sánchez hacen mucho daño, restan certidumbre y provocan una gran confusión.
En este contexto, desde Faconauto han reclamado al Gobierno un plan de apoyo para que en 2019 el número de matriculaciones llegue a 1,53 millones de unidades, que son sus previsiones.
El nuevo programa de incentivos a la Movilidad Eficiente y Sostenible (Moves) que ha aprobado hace unas semanas el Ejecutivo, dotado inicialmente con 45 millones de euros, permitirá a los compradores de turismos híbridos y eléctricos con un valor máximo de 40.000 euros ayudas directas que van desde los 1.300 hasta los 5.000 euros. El plan no estará operativo hasta que lo convoquen las comunidades autónomas, que tienen un plazo de dos meses.
La iniciativa también incluye subvencionar la adquisición de motocicletas con casi 800 euros y con un límite en el precio del vehículo de 10.000 euros, así como para la matriculación de coches comerciales industriales con ayudas de hasta 15.000 euros, o de autobuses, de entre 8.000 y 15.000 euros.
Como requisito, el Gobierno obliga al beneficiario a que acredite el achatarramiento de un automóvil de más de 10 años, mientras que para la adquisición de coches comerciales la exigencia desciende a los siete años de antigüedad.
El impacto que tendrá la implantación del coche eléctrico no es un tema menor. De hecho, la firma experta en inteligencia del automóvil, Solera, sostiene que el mercado de posventa, con más de 45.000 empresas de reparación y mantenimiento de vehículos en España y una facturación de 13.639 millones de euros, perderá un 38% de sus ingresos en 2050 cuando todo el parque nacional sea eléctrico.
La desaparición de las revisiones afecta de forma directa a la mecánica, que es donde se generan las dos terceras partes de los ingresos totales y donde se perdería un 56% de su volumen de negocio.
Solera atribuye la pérdida de ingresos a que los vehículos de combustión integran 25 piezas y elementos que no se encuentran en los modelos eléctricos, como son el aceite, los filtros de aceite, la correa de distribución, las bujías, los inyectores o los escapes y que, entre todos ellos, superan de media los 15.000 euros por automóvil. 
En cambio, en el coche enchufable la única pieza que hay que revisar cada 10 años es la batería, que tiene un coste medio de 11.000 euros actualmente y que, en función de la autonomía que presente, puede estar valorada hasta los 20.000 euros. Y lo mismo ocurre con la mano de obra que, al reducirse, pasa de los 3.429 de media actual en una década a los 489, un 86% menos.
El período que se plantea tanto el Gobierno de España como la UE precisa de unos plazos de adaptación. La transición será primero del diésel al gasolina, con pasos intermedios para cambiar la movilidad hacia la sostenibilidad ambiental. 
La inversión que se necesita para pasar del vehículo de combustión al eléctrico requiere en España de una infraestructura de más de 20.000 millones de euros en plantas para fabricar baterías.
El presidente de Seat España, Luca de Meo, calculó que para cumplir con los objetivos de CO2 en 2025 se precisará matricular un 25% de motores con emisiones cero, lo que implicará la creación de 40 fábricas de ensamblaje de baterías en Europa. Solo en la planta de Tesla se invirtieron 3.500 millones de euros que si se multiplica por 40 supera los 140.000 millones y las necesidades de España  precisarían al menos de cinco o seis factorías.
De Meo consideró, además, que con los requisitos medioambientales los costes de los fabricantes van a subir y se van a repercutir en los nuevos modelos eléctricos.