Una calle olvidada

M.B
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Una calle olvidada - Foto: Jonatan Tajes

La capitana del Aula Alimentos de Valladolid, Teresa Álvarez, nos desvela sus diez lugares preferidos de Valladolid, empezando por la calle Cadenas de San Gregorio

Calle Cadenas de San Gregorio. La capitana del Aula Alimentos de Valladolid cree que ésta es una de las calles olvidadas de la ciudad. Ella ha pasado muchos domingos y días de asueto en ella y en sus alrededores, ya que en esa zona es donde su club puso el primer piso; y su grupo de amigas es el del equipo. Destaca, además de ese posible ocio, lo que uno se encuentra en la calle: «El Museo de Escultura y el lateral de San Pablo».
Plaza de la Universidad. Por dos motivos. Uno un poco más festivo, ya que es la zona de casetas que más suelen frecuentar en las fiestas de Valladolid. Y otro por estudios, ya que en la biblioteca de Derecho es en la que más horas pasó para estudiar Administración y Dirección de Empresas (ADE). Con todo, no se olvida de decir que «para mí es uno de los lugares más bonitos de Valladolid y es una de las zonas que más me gusta del centro».
Paseo de los Castaños. Teresa Álvarez cree que el mejor momento para recorrerlo y disfrutarlo es en octubre, cuando los árboles están mudando de hojas y los colores son más vivos. Ella vive cerca y es una zona que suele recomendar a su gente. Llega y lleva hasta el pinar de Antequera: «Mis padres suelen hacer este paseo todos los domingos».
Parque de las Contiendas. Asegura que no todos los vallisoletanos lo conocen tanto como la gente se cree. La jugadora del Aula Alimentos de Valladolid ha pasado varias pretemporadas por allí, realizando ejercicios de orientación, aunque también le gusta para simplemente pasear, pasar una tarde de relax o incluso hacer un pequeño picnic. «Es uno de los lugares a los que siempre llevo a la gente. Se puede estar tranquila, alejada del centro de Valladolid. Creo que no va mucha gente, es un parque que me entusiasma, el atardecer, los fuegos artificiales...».
Pasaje Gutiérrez. Actualmente, asegura, es uno de los sitios de moda de Valladolid y donde a Teresa Álvarez le gusta llevar a las visitas para concluir el paseo por la ciudad. Cree que hace unos años pasaba más desapercibido que ahora, en el que el ambiente cada vez está más animado.
Calle Cascajares. Elige esta céntrica calle de Valladolid primero porque es una zona que frecuenta esos domingos que el balonmano y el trabajo le permite un poco de descanso y por la vista que tienes cuando uno se adentra en ella desde la Plaza Mayor y contempla la Catedral al fondo: «Además tiene mucha vida en cuanto aparece el sol, con sus terrazas».
Mercado del Val. Y su entorno. «Me trae muchos recuerdos porque era el mercado a donde íbamos a comprar cuando yo era pequeña», señala Tere Álvarez. Ahora, con la reforma, asegura que ha quedado como uno de esos entornos indispensables de la ciudad, con la iglesia de San Benito al lado y la cercana zona de ocio nocturno de San Miguel, una de las que solía frecuentar hace unos años.
Plaza Zorrilla («pero de noche», apunta). «Y esa fotografía, casi de postal, con la Academia de Caballería de fondo», añade. Porque la plaza y la Acera Recoletos es uno de esos sitios donde esta jugadora de balonmano le gusta perderse comiendo o simplemente paseando. Y ya si lo culmina con esa imagen y esa fotografía nocturna, perfecto. Fotografía con la fuente en primer plano y la Academia de fondo.
Campo Grande. Un clásico y que no falte. «Es un lujo tener este pulmón verde prácticamente en el centro de Valladolid», sentencia. A ella le trae recuerdos de la infancia, de acudir con su familia, de montarse en la barca del Catarro: «No creo que haya nadie que siendo de Valladolid no lo haya hecho». Y ahora cree que es un lujo poder disfrutar de él y perderse por sus caminos.
Polideportivo Huerta del Rey. No podía faltar entre sus lugares preferidos. Es su casa. Vivió en la calle Joaquín Velasco y dentro de este vetusto pabellón se enamoró del balonmano viendo al BM Valladolid. Ahora es ella la que enamora con su juego a los aficionados que allí se dan cita: «Me paso más horas de día allí que en mi propia casa. Pero estamos muy a gusto. Cada vez que alguien se refiere al balonmano en Valladolid la mente te lleva a Huerta del Rey».