Las casetas de la Feria de Día estrenarán agua y fregaderos

Manuel Belver
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El Ayuntamiento hará revisiones previas e inspecciones diarias para que cumplan las condiciones mínimas, haciendo hincapié en la higiene

No hay alerta por la listeriosis. Ni se han incrementado los controles. Pero las condiciones mínimas de salud y consumo que exige el Ayuntamiento a las casetas de la Feria de Día presentan algunas novedades, ya obligatorias en esta próxima edición. La principal es que todas deberán tener agua procedente de la red de abastecimiento pública y fregaderos en sus instalaciones, algo que ya se venía pidiendo insistentemente otros años, pero que en esta ocasión será de obligado cumplimiento. Para ello, tal y como explica el director del Servicio de Salud y Consumo del Ayuntamiento, Miguel Ángel Sancho, se está «en contacto con el gerente de la empresa municipal del agua y se están haciendo instalaciones para que pueda haber agua corriente en más espacios. Tenemos en la zona de la Universidad, de San Benito, del Lucense y en la Acera Recoletos. Va a haber agua corriente y desagüe en todas esas zonas. Las que no tienen les obligamos a que pongan un aljibe arriba para que tengan presión y canalicen ese agua a los fregaderos de los mostradores».
De esta forma, las 97 casetas de esta edición de la Feria de Día deberán tener fregaderos con agua corriente o potable. En el caso de las que están anexas a sus propios establecimientos no será necesaria su instalación al contar con ello dentro del local.
Además se controlará de manera especial a las casetas que trabajen con los huevos frescos; no permitiéndose que se hagan a la plancha -solo en sartén- «para que no haya riesgo de que no se llega a una temperatura mínima en momentos de mucho volumen de trabajo» y se inspeccionará el tema de la higiene, evitando la presencia de guantes -«porque no significa higiene». 

Casetas de la Feria de Día.
Casetas de la Feria de Día. - Foto: Jonathan Tajes
Junto al agua corriente, los fregaderos, a la especial atención al tema de los huevos frescos, a la higiene y al origen de los productos, las autorización para colocar una caseta en la Feria de Día cuentan con hasta 19 puntos que todos los industriales de la hostelería ya conocen y que han sido consensuados entre el Ayuntamiento y la Asociación Provincial de Hostelería de Valladolid. «Las normas son similares desde hace muchos años. Todo se ha negociado con los hosteleros, se les ha explicado y dicho lo que se les iba a exigir este año», apunta Sancho, que cree que son los propios dueños de las casetas los primeros interesados en que no haya ningún problema, además de que minimizan los riesgos: «Los industriales han ido trabajando un tipo de producto con muy poco riesgo sanitario. Hay muy poca elaboración, productos de plancha o fritos, no como la carne mechada, que viene de un procedimiento elaborado exterior. Con lo cual el riesgo sanitario es pequeño». Por ello, asegura el director del Servicio de Salud y Consumo del Ayuntamiento, las sanciones han sido anecdóticas en los últimos años: «En un par de ocasiones hemos cerrado una caseta temporalmente o hemos levantado un año una. Normalmente si hay incidencias se les avisa y las corrigen rápidamente».
De la misma forma de pensar es el concejal de Salud Pública y Seguridad Ciudadana, José Antonio Otero, que apunta, además, que el tema de las inspecciones es algo normal: «Es conveniente de que la gente sepa que, no es cuestión de ahora, desde hace muchos años se hacen inspecciones rutinarias para observar el cumplimiento de la normativa que se les entrega a la gente que ponen las casetas. Se hacen inspecciones el viernes y luego se hacen rutinarias durante toda la semana. No hace falta intensificar ahora especialmente por la listeriosis porque regularmente se viene haciendo y se vienen mejorando año tras año las condiciones». 
Aunque no se han cuantificado aún, los dueños de las casetas de la Feria de Día ya saben que pasarán inspecciones casi diarias. «Vamos a hacer una revisión previa y se está preparando un protocolo de actuación cada día. Además se van a hacer inspecciones todos los días, especialmente en las que veamos alguna que tienen algún tipo de alimento con más riesgo», confirma Miguel Sancho que, avisa, que son los propios empresarios los que tratan de que no haya problemas pero que en horas de mucha aglomeración, «intentamos observar cómo lo hacen aunque no nos identifiquemos».