La reyerta fantasma de la calle Colibrí

A.G.M.
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Un altercado entre dos primos de un clan por una chica moviliza a la Policía, tras una llamada de una mujer que hablaba de «gritos y disparos». Los agentes se encontraron a más de medio centenar de personas en la calle, pero no había heridos ni balas

Calle Colibrí. - Foto: D.V.

La llamada presagiaba lo peor. No era la primera vez que ocurría algo como lo que relataba aquella alertante en las calles de Pajarillos. Los «gritos y disparos» que decía haber escuchado la persona que dio el aviso al 091 activaban a dos patrullas, rumbo a la confluencia de las calles Colibrí y Cigüeña, pero, a la llegada de los policías, el supuesto altercado ya se había convertido en reyerta fantasma.
La llamada se registró a las 18.48 horas del pasado martes 23, según confirmaron fuentes de la Jefatura Superior de Policía, pero la cosa de disolvió en unos minutos, en lo que irrumpieron las sirenas policiales en el espacio sonoro de Pajarillos y los zetas llegaron hasta Colibrí, a menos de cien metros de la calle Calandria, justo desde la que se produjeron aquellos tiros al aire en la pasada Nochebuena, esos que llegaron hasta San Pablo...
Ley del silencio. Las patrullas, en efecto, se toparon con «más de medio centenar» de personas en la calle, pero los testigos que fueron interrogados allí por los agentes coincidieron en señalar que no había ocurrido nada, que ya lo arreglaban ellos y que, por tanto, no era necesaria su intervención; la ley del silencio se imponía una vez más. Tampoco había heridos y, por supuesto, no se halló ningún casquillo de bala en el entorno de Cigüeña.
La intervención policial terminó sin detenidos. Según explicaron a este periódico fuentes cercanas al caso, la reyerta fantasma tuvo su origen en una pelea entre primos del mismo clan por una chica.
otros casos. La alerta policial estaba plenamente justificada, ya que aquel aviso recordaba a otros incidentes similares registrados en los últimos años en la zona. Así, en mayo de 2014, miembros de dos clanes se liaron a tiros en las calles Faisán y Pavo Real después de que dos chicos de 15 años se pelearan y uno terminara clavando a otro un destornillador en la mano; aquello se saldó con una mujer herida y cinco detenidos en Pajarillos, Las Viudas... y hasta en Sevilla, donde huyeron varios de los implicados. Un mes antes, no muy lejos de allí, en La Pilarica, un hombre resolvía a tiros sus tensiones de vendedor ambulante con un cuñado. Y una década atrás de aquellos casos, el 15 de junio de 2004, fue el sonado tiroteo entre miembros de los Monchines y los Miguelones, que terminó con un muerto y cuatro heridos.