¿Un autor y dos culpables?

A.G.M.
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Davinia, en primer plano, junto a su abogado y al lado de éste, Roberto, en el juicio iniciado este jueves en la Audiencia. - Foto: Efe

El juicio por la muerte de Sara sienta en el banquillo al presunto asesino y a la madre de la niña, acusada al mismo nivel que su exnovio por no proteger a su hija y expuestos ambos a la novedosa pena de prisión permanente revisable

El juicio por el asesinato de Sara Feraru tiene tres semanas por delante para desentrañar qué es lo que pasó durante los últimos días de vida de la menor. La Fiscalía y tanto las acusaciones particulares como las populares (en nombre de las víctimas) defienden la tesis de que la niña fue sometida a malos tratos y que terminó muriendo de una paliza tras una agresión sexual. Todas las pruebas señalan al que era el novio de su madre el día del crimen, Roberto H.H., pero en este esperado juicio también se sitúa al mismo nivel de responsabilidad a la madre, por no proteger a su hija, de 4 años. ¿Un autor y dos culpables?
El de Sara es el juicio con jurado popular más largo de la historia de Valladolid, con 45 testigos y doce peritos citados para ayudar a los miembros del tribunal a aclarar qué pasó, fundamentalmente, en las tres últimas semanas de Sara, hasta aquel infausto 2 de agosto en que Roberto H.H. llamó al 1-1-2 y Davinia M.G., la madre, apareció en el Hospital Clínico todavía con su uniforme militar. Ahora, casi dos años después, la Justicia toma la palabra.

EL ADN DE SARA

Roberto H.H., un ex mecánico del Ejército, con el que Davinia había iniciado una relación semanas atrás estaba al cuidado de las dos hijas de la militar el día de los hechos, el 2 de agosto de 2017. La niña llegó al Clínico en estado de parada cardiorrespiratoria, con muerte encefálica y con signos de violencia sexual. En la vivienda de la calle Cardenal Torquemada (La Rondilla) solo estaba el acusado, la hija mayor (12 años) y Sara Feraru. El ADN del presunto asesino fue hallado bajo las uñas de la menor, lo que denota que la niña trató de defenderse. En el pantalón de él, sangre y un mechón de la menor, cuya autopsia es brutal: lesiones antiguas, doble violación (anal y vaginal) y unos golpes en la cabeza contra el suelo o la pared que a punto estuvieron de romper el cráneo de la menor. Será una de las partes del juicio en las que se cierren las puertas y se ‘suspenda’ la decisión de Feliciano Trebolle de que sea en audiencia pública.
COMISIÓN POR OMISIÓN

En el caso de Davinia M.G., las pruebas no llegan desde ningún laboratorio, sino de las declaraciones de médicos y de familiares que tuvieron contacto con ella y sus hijas en las semanas previas al crimen. La propia juez que instruyó la causa llegó a decir en uno de sus autos que la militar dejó a su hija «en una situación de desamparo y libre acceso a la misma por parte de Roberto H.H.». Ya se habían producido varios episodios de violencia que la progenitora no evitó y quiso ocultar ante familia, médicos, servicios sociales, Policía Justicia... Tanto que logró regatear a todo un sistema de protección que fue incapaz de evitar el crimen. La madre será acusada al mismo nivel que el presunto autor material de las agresiones y el asesinato, aunque en la modalidad jurídica de comisión por omisión; no se le acusa de ser la autor material de los delitos, pero sí de no hacer nada por evitarlo.
PRISIÓN PERMANENTE REVISABLE

El juicio será el primero de la historia de la ciudad en que se solicitará la prisión permanente revisable, una medida excepcional que solo se aplica para determinados casos como el de Sara Feraru. Davinia M.G., en esa modalidad de comisión por omisión, asumiría una cantidad idéntica de delitos que Roberto H.H.: lesiones, malos tratos habituales, violación a una menor de 16 años y asesinato. Además, la madre suma el delito de abandono de menores y sus posibles penas se van hasta los 33 años de cárcel, en el caso de la petición más severa, la ejercida por la asociación de víctimas Clara Campoamor. La Fiscalía solicita una condena de 25 años, mientras que Adavasymt (la Asociación de Víctimas de Agresiones Sexuales y Malos Tratos) lo deja en 13 años y la acusación particular que ejerce el padre biológico de Sara Feraru reclama la libre absolución. No así para Roberto, quien se enfrenta a entre 24 y 29 años (petición ésta de ‘Clara Campoamor) como autor material de los delitos.
22 DÍAS

El ‘sistema’ no se sienta en el banquillo de los acusados, pero también se le pone en tela de juicio. Los protocolos de protección de los menores tuvieron que cambiar en Castilla y León después de que la madre regatease durante 22 días a médicos, policías, jueces, fiscales y asistentes sociales. Para cuando se decidió la retirada de la custodia, Sara estaba ya en la UVI en estado de muerte cerebral. En el juicio irán desfilando todas esas personas y profesionales que tuvieron el caso entre sus manos y que no pudieron o no supieron hacer nada por Sara. 
EXPECTACIÓN

En la lista de citaciones de la Audiencia Provincial de Valladolid hay 45 testigos y 12 peritos, de cuyas declaraciones dependerán el resultado de un juicio rodeado de una expectación única hasta ahora en la ciudad. Hay 70 periodistas acreditados para un seguimiento que se efectuará tanto desde la sala de vistas como en la improvisada sala de prensa montada en pleno vestíbulo del Palacio de Justicia. Es el proceso con jurado popular más largo de la historia de Valladolid y será, además, el último gran juicio que celebre Feliciano Trebolle, el presidente de la Audiencia Provincial durante los últimos 15 años.