La falta de familias hace que quince menores esperen acogida

M.B
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El Programa de Acogimiento Familiar en Castilla y León, desarrollado por la Consejería de Familia con la colaboración de Cruz Roja, cumple tres décadas este 2019. «Se necesitan familias», se señala. Hay 30 dispuestas a acoger en la provincia

La falta de familias hace que quince menores esperen acogida - Foto: Jonatan Tajes

Quince menores se encuentran en Valladolid a la espera de una familia de acogida. De ellos, tres tienen entre 0 y 3 años; tres están en la franja de los 4 y 6 años; y nueve, son mayores de 7 años. La Consejería de Familia e Igualdad de Oportunidades de la Junta de Castilla y León, a través de la Gerencia de Servicios Sociales, contabilizó, solo en la provincia vallisoletana, 137 acogimientos familiares en todo 2018, de los que 66 fueron niños y 71 niñas. Es decir, 137 menores fueron acogidos a lo largo del pasado año. Y para redondear este capítulo de cifras oficiales, Valladolid contaba a 31 de diciembre de 2018 con 30 familias dispuestas a acoger a un menor. Pero se necesitan más. Y esa ausencia o falta de familias hace que el número de menores sin acoger siga siendo muy alto.
Acogimiento familiar es un binomio de términos no muy conocido para la mayoría. O mejor dicho es conocido pero no desarrollado. En Valladolid y en Castilla y León van asociados a un Programa que cumple treinta años este 2019. Un programa desarrollado por la Consejería de Familia en colaboración con Cruz Roja que busca que aquellos menores que, por diversos motivos, no pueden estar con sus familias de origen tengan «los cuidados y la atención que necesitan». «El objetivo de la intervención es que los menores vivan en un entorno estable que responda a sus necesidades físicas, emocionales, cognitivas, sociales que les ayuden a superar las situaciones de abandono, negligencia o maltrato vividas», se señala.
¿Qué es el acogimiento familiar? «Es un recurso de protección por el cual un menor, separado de su familia de origen, convive temporalmente en otro entorno familiar hasta que pueda retornar con su familia o, si ello no es posible, se disponga para él de una medida alternativa más definitiva como puede ser la adopción», responden desde la Junta. Es decir, no es una adopción, ni el camino previo a ella, aunque puede llegar a serlo. Depende. De hecho, «el objetivo general es el retorno con su familia de origen y en caso que este no sea posible, se buscan otras alternativas familiares más estables».
Por ello hay un modelo de acogimiento que se llama en familia extensa, en la que hay parentesco familiar; y otro en familia ajena, en el que no existe ese parentesco.
El Programa de Acogimiento Familiar en Castilla y León fue pionero en España. La Junta lo puso en marcha en 1989 con la colaboración de Cruz Roja, que se encarga de su difusión en general, la información a las familias mediante cursos de formación y la valoración. «Realizamos una parte del proceso», señala Mónica Monge, trabajadora social de Cruz Roja, cuya entidad trabaja de forma coordinada con la Gerencia de Servicios Sociales, que es la que hace un seguimiento, el día a día, del Programa.
«A lo largo de todo el proceso del acogimiento, las familias reciben apoyo y asesoramiento y orientación, con un seguimiento permanente en el proceso de valoración, formación, acoplamiento, seguimiento y desarrollo del acogimiento y despedida, tanto por parte de los técnicos de las Secciones de Protección a la Infancia así como de los técnicos de Cruz Roja», se señala desde la Junta. Esta última es la que tiene los datos del último años, esos que hablan de 137 menores acogidos en 2018, de 15 que esperan serlo y de esas 30 familias que siempre están dispuestas a acoger. Los datos globales, a nivel regional, relatan que en se formalizaron un total de 959 acogimientos familiares a lo largo del pasado año, de los que 482 fueron niños y 477 fueron niñas; y que en diciembre del pasado año casi un centenar de menores (92) esperaban en la Comunidad una familia de acogida.
«Este programa funciona gracias a la solidaridad de las familias», apunta Monge. Cruz Roja realiza un par de cursos al año para ‘formar’ a esa familias que deseen entrar en el programa. Se tratan, o se pueden tratar, de familias monoparentales, biparentales, o con otro tipo de estructura, sin importar la edad, el sexo o el estado civil, que evidentemente tienen que pasar un proceso y tener una situación favorable para esos acogimientos. «A veces nos adaptamos a las necesidades y si hay varias interesadas en un momento dado, hacemos alguno más». El último fue hace algo más de un mes. En esos cursos se trabajan los aspectos del acogimiento, qué pasa cuando el niño llega y cuando se va, el trabajo en equipo, el hecho de que puede haber una familia biológica y que puede mantener el contacto con los menores...
En Valladolid a día de hoy hay una treintena de familias en este programa, dispuestas a acoger -si no lo están haciendo ya- a un niño. En Castilla y León el número de familias es de 274. Pero se necesitan más. Muchas más. Para ello se pone a disposición de los interesados dos números de teléfono de información, 983336777 y 902106060, además de un correo electrónico, familiasacogidacyl@cruzroja.es. 
«La legislación nos dice que los niños de 0 a 6 años estén prioritariamente en familias y no en centros», añade Mónica Monge, que pone el acento en una frase con doble sentido sobre las familias: «No son especiales ni súper familias, pero son especiales».