Los diputados les salen más 'caros' a PP y PSOE

M.Rodríguez
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El PSOE necesitó 35.615 votos hace 4 décadas frente a los 71.780 de las últimas generales. Por su parte, el PP pasa de los 35.898 de 1989 a los 66.013 votos de hace 3 años. la variedad de opciones y la abstención son claves para el reparto

Los diputados les salen más 'caros' a PP y PSOE

Las elecciones generales de este domingo estarán condicionadas por un escenario político fragmentado y polarizado. Esto deja muy abierto el resultado y también las opciones posteriores de pactos para formar Gobierno porque lo único claro es que parece que se ha acabo el tiempo de las mayorías absolutas. 


Las encuestas muestran el alto índice de indecisos. Un panorama complejo para las doce candidaturas al Congreso y once al Senado a las que podrán votar los 432.560 ciudadanos inscritos en el censo electoral, una cifra sensiblemente inferior a la de 2016 cuando eran 433.056 y a la de 2015 con 433.667, donde la abstención fue del 26,3% y del 23,5%. En una provincia donde los resultado electorales han sido muy estables en los últimos 30 años, con un reparto de tres diputados para el Partido Popular y de dos para el PSOE, salvo en los comicios de 2015 y 2016, donde se rompió el bipartidismo y ambos cedieron un parlamentario a Ciudadanos y Podemos.


¿Qué factores influyen en el ‘coste’ en votos de un escaño? En este reparto es fundamental la circunscripción electoral, el número de diputados que se eligen y el sistema electoral. En la provincia se eligen cinco diputados y cuatro senadores. El sistema electoral español no es proporcional al número de habitantes de cada territorio, lo que quiere decir que las provincias más deshabitadas, como es el caso de Valladolid, tienen más escaños. 


Los diputados les salen más 'caros' a PP y PSOE
Los diputados les salen más 'caros' a PP y PSOE - Foto:
Esto influye en el ‘coste’ en votos de cada representante y hace que sea muy diferente la cifra que necesita cada partido para ‘convertir’ los votos que recibe en escaños. Los partidos con mayor implantación salen favorecidos mientras que los más pequeños de ámbito nacional salen especialmente penalizados. En el caso de la provincia, la proporción entre los cinco escaños y los 432.560 electores hace que cada escaño represente a 82.512 vallisoletanos. 


Casi el doble. Si se analiza la evolución histórica de los resultados de las doce elecciones generales celebrabas desde 1979, el PSOE ha necesitado muchos más votos en la provincia que el Partido Popular para conseguir su representación en el Congreso de los Diputados. De hecho, los socialistas necesitaron 35.615 en las elecciones del 79 para conseguir cada uno de sus dos diputados frente a los 71.780 que requirió en 2016 para obtener su único escaño. Aunque el año que más papeletas fueron necesarias para cada uno de sus dos diputados fue en 2004, donde cada uno costó 77.700.


Por contra, el PPobtiene mejores réditos por cada uno de los votos que suma. En el caso de los ‘populares’ cada diputado en 1986 requirió de 44.250 papeletas, cifra que en 2016 subió hasta las 66.013, aunque en comicios como los de 1989 la cifra se rebajó hasta los 35.898. 


Un porcentaje muy similar al que necesitó antes UCD, en las elecciones del 79, para conseguir cada uno de sus tres representantes que les costó 31.020 votos. La coalición electoral que englobó a Alianza Popular y Partido Demócrata Popular en 1982 necesitó 44. 028 papeletas para sumar cada uno de sus dos diputados. En 1986 el ‘precio’ subió para todos los partidos con representación y el CDS tuvo que sumar 47.042 apoyos para asegurar un diputado.


Ruptura del bipartidismo. El reparto estable de representación entre PPy PSOE, que se mantuvo desde 1989 hasta el 2015, se rompió con la aparición de Ciudadanos y Podemos, que consiguieron arrebatar un representante a cada uno de ellos. En el caso de la formación de Albert Rivera fueron necesarios 49.283 votos, el 15,72% del total, para asegurar la representación en 2016 y 56.347, el 17,2%, en 2015. Por su parte, Podemos consiguió su diputado gracias a los 51.637 votos, el 16,4%, que cosechó en 2016, y a los 50.204, el 15,4%, que obtuvo en las elecciones de 2015. En estos dos últimos procesos Vox, el quinto partido que ahora lucha por conseguir un diputado por Valladolid, sumó 1.078 votos en 2016, el 0,34%, y 1.230 en 2015, el 0,38%. Unos porcentajes muy alejados de los que históricamente se necesitan para obtener un escaño, que se sitúan en la horquilla de entre un 20 y un 32%, de media. 


No obstante, lo anterior no quiere decir que cuanto más partidos se presenten más porcentaje necesitan para un escaño. El análisis de los datos históricos parece apuntar que la fragmentación ha provocado en el pasado que cuando hay muchos partidos en liza el ‘precio’, en términos de porcentaje de voto necesario para conseguir un escaño, es menor para los nuevos. En 1979, UCD necesitó 31.030 para cada uno de sus tres diputados y en 2016 Ciudadanos requirió de 49.283 votos para su diputados, mientras el coste para PPy PSOE fue muy superior.


Ley d’Hont. Para repartir los escaños a partir del resultado en votos de las elecciones, se utiliza la Ley d’Hont. Según este sistema, hay que dividir el número total de votos que ha recibido un partido por 1, 2, 3, 4, 5, etc. hasta llegar al número de cargos electos que se disputan en cada circunscripción. De todos los resultados obtenidos, se asignan los ‘sillones’ a los candidatos que hayan obtenido las cifras más altas, independientemente del partido que sean. Eso sí, hay un umbral mínimo de voto del tres por ciento.
El sistema es algo distinto para el Senado, donde los candidatos más votados son los cuatro que finalmente tendrán sitio en la Cámara Alta. En este caso el reparto se ha mantenido también muy estable a favor del Partido Popular con tres representantes frente a uno del PSOE.