La Junta se prepara para minimizar los daños de los topillos

Santiago González
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Instalación de cajas nido en 2012 para el control biológico de los topillos campesinos en Valladolid. - Foto: Leticia Pérez (Ical)

Marcos explica que la estrategia incluye acciones mínimas y obligatorias en algunas zonas e incorpora la figura del agricultor colaborador, fundamental como conocedor del entorno

La Junta pone en marcha una estrategia «preventiva y permanente» para evitar las plagas de topillos en la Comunidad. En ella, cuya propuesta conoció ayer el Consejo de Gobierno, se contempla la creación de la figura del agricultor colaborador, como conocedor del entorno, y se adoptan medidas preventivas mínimas y obligatorias, además de introducir un régimen sancionador que puede ir desde el apercibimiento hasta multas máximas de tres millones.
La consejera de Agricultura, Milagros Marcos, informó que la propuesta establece actuaciones a largo plazo a través de una estrategia de gestión integrada de riesgos derivados de la presencia del topillo campesino para evitar el repunte de poblaciones de este roedor en los campos de la Comunidad.
La portavoz de la Junta explicó que se quiere evitar la aparición de este roedor, cuya superpoblación indican los expertos que es cíclica,  en las zonas donde siempre surgen y su extensión posterior, por lo que el plan incluye medidas participadas con los implicados y preventivas.
Marcos destacó, en particular, la creación de la figura del agricultor colaborador que de manera voluntaria, como conocedor del terreno, emite avisos y alerta de prácticas con el objetivo de minimizar, detectar y prevenir este problema para las explotaciones agrarias. La estrategia trata de compatibilizar las necesidades productivas del sector y el respeto al entorno ambiental, indicó la consejera.
Respecto del régimen sancionador, subrayó que se trata de aplicar lo que ya se recoge en la ley de sanidad vegetal de 2002 en función de que la infracción sea leve, grave o muy grave, con multas que van de 300 euros a tres millones, cuando alguna actividad o la falta de acció pueda provocar una plaga.

Niveles y medidas.

Igualmente, la estrategia recoge un nivel de riesgo graduado en colores: verde, amarillo, naranja y rojo en función del estado de las poblaciones detectadas, de los cultivos y del entorno, y las medidas necesarias en cada nivel. Entre ellas, se concretan también actuaciones como la monitorización y vigilancia del estado de situación y evolución de las poblaciones de topillo campesino y la realización de buenas prácticas fitosanitarias mínimas y obligatorias ante el riesgo de eventos de explosión demográfica.
Las prácticas fitosanitarias mínimas se aplicarán en zonas con más riesgo de superpoblación de topillos, como las comarcas agrarias de Pisuerga (Burgos), Esla-Campos y Sahagún (León), Campos (Palencia), Tierra de Campos (Valladolid) y Campos-Pan (Zamora), aunque pudieran ampliarse.
Las medidas son distintas según el tipo de parcela: con cultivo de alfalfa, donde para aquellas de dos años o más deberán realizarse labores superficiales (grada o rastra) para destruir las galería; en parcelas de cultivo mediante siembra directa, remozando el terreno al menos cada siete años; en reservorios sin cultivo, fomentando la actividad ganadera para limpiar la cubierta vegetal, etcétera.
Respecto de las actuaciones fitosanitarias obligatorias, cuando se alcanza el nivel naranja o rojo, se incorporan recomendaciones básicas de manejo agrario en las parcelas afectadas; prácticas de cultivo que limiten el desarrollo del topillo campesino o la limpieza de la cubierta vegetal en vías de dispersión (cunetas, lindes, regatos, desagües) adyacentes a las parcelas, entre otras.