El Gobierno cede a la presión de los secesionistas

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El Gobierno cede a la presión de los secesionistas - Foto: Andreu Dalmau

El Ejecutivo nombrará un coordinador para la negociación con la Generalitat, tal y como exigen los independentistas, que avisan que la autodeterminación y los presos estarán sobre la mesa

El Ejecutivo trabaja contrarreloj para tratar de salvar los Presupuestos Generales del Estado, el proyecto más importante de todos los que presenta anualmente un Ejecutivo y cuyo naufragio en el Congreso se podría llevar por delante también al Gabinete de Pedro Sánchez. El próximo martes, la Cámara Baja vivirá el primer momento decisivo para las Cuentas con el debate sobre las enmiendas a la totalidad. Hasta que ese Pleno no comience, los grupos políticos tendrán la potestad de retirar las enmiendas que hayan registrado antes de este viernes. Es decir, una semana de plazo que arrancó ayer con la primera cesión del Gobierno a los independentistas, en cuyas manos parece que están los Presupuestos y, con ellos, la legislatura.
Poco después de que ERC formalizase en el registro de la Cámara su enmienda a la totalidad, tal y como había anunciado el día anterior, el Ejecutivo se plegó ante una de las exigencias de los separatistas: la presencia de un mediador en las negociaciones abiertas entre el Gabinete socialista y la Generalitat. Así lo confirmó en el Senado la vicepresidenta, Carmen Calvo, que evitó utilizar la palabra mediador, pero sí subrayó que puede hacer falta una persona que pueda «coordinar» el diálogo. Se trataría, según la número dos del Gabinete, de una persona capaz de «tomar nota, convocar y coordinar» a las distintas fuerzas políticas que se sienten en la llamada mesa de partidos. «Algo así como el relator de un congreso», puntualizó.
Eso sí, el PSOE intentó matizar a lo largo de toda la jornada que estas conversaciones, a las que se invitó a todos los partidos, solo buscan una solución al conflicto político abierto en Cataluña. Es decir, que no tienen nada que ver con los Presupuestos. «Son dos temas que no se deben mezclar», subrayó la portavoz socialista en el Congreso, Adriana Lastra.
Sin embargo, los propios separatistas incidieron en que la presencia de esta especie de árbitro en las cumbres políticas sobre Cataluña es una de sus principales exigencias para desbloquear e, incluso, apoyar la tramitación de las Cuentas en la Cámara Baja. De hecho, la portavoz del Govern, Elsa Artadi, reveló que su Ejecutivo ya ha remitido a Moncloa una lista de nombres «internacionales» que proponen.
No es la única exigencia de los independentistas, que están dispuestos a llevar su órdago hasta el final. Así, tanto ERC como PDeCAT consideran innegociables que el reconocimiento del derecho de autodeterminación de Cataluña y la convocatoria de un referéndum estén presentes en la mesa de negociación, a pesar de que el Gobierno central ya ha avisado en numerosas ocasiones que no se puede dialogar sobre aspectos que están fuera del marco constitucional.
Los republicanos, además, van más allá en sus reclamaciones y exigen a Sánchez que inste a la Fiscalía del Estado a retirar la acusación a los procesados en el juicio del procés. «La pelota está en su tejado», subrayó el portavoz de ERC, Joan Tardá.