El último juicio al 'violador del ascensor'

A. G. Mozo
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El peor delincuente sexual de la historia de Valladolid se enfrenta desde hoy a una condena de 96 años de prisión por el asalto en Madrid de dos jóvenes, a las que secuestró y violó durante horas en una vivienda de Segovia

Pedro Luis Gallego, 'violador del ascensor', tras su última detención. - Foto: D.V.

Pedro Luis Gallego afronta el jueves 3 de octubre el que debe ser su último juicio. El ‘violador del ascensor’ se sentará en el banquillo con casi 62 años y con una posible condena a 96 por el asalto en Madrid de dos jóvenes a las que secuestró y violó durante horas en un piso de Segovia, en donde vivía haciéndose pasar por un prejubilado; bajando al bar a ver el fútbol, paseando al perrito (un yorkshire) de su novia... Nadie, ni tan siquiera ella, conocía que en realidad se trataba del peor delincuente sexual de la historia de Valladolid, con dos asesinatos y decenas de agresiones sexuales a sus espaldas. Ningún vecino podía imaginar que en ese piso alquilado en la zona de Nueva Segovia había tenido secuestradas a dos mujeres durante horas, violándolas hasta en cinco ocasiones y lavándolas antes de liberarlas, para tratar de eliminar cualquier resto biológico, su ADN. No se le ocurrió acabar con otro tipo de pruebas, como esa pistola simulada con la que abordó y amedrentó a sus víctimas, y que fue encontrada por la Policía el día 16 de junio de 2017, cuando fue apresado.
El juicio arranca el jueves en la Audiencia Provincial de Madrid, la ciudad en la que Gallego Fernández habría cometido los cuatro asaltos por los que va a ser juzgado, esos dos consumados que acabaron en Segovia y otros dos que quedaron en tentativas de secuestro. Su zona de actuación fue siempre el entorno del Hospital de La Paz, al norte de la capital y su modus operandi, fue el de siempre, regado de violencia, aunque con ese método aprendido del lavado previo de sus víctimas. 
DOBLE ASESINO Y VIOLADOR

La investigación policial buscó desde el principio entre delincuentes con ese perfil de violadores en serie que actuasen con especial violencia. Gallego Fernández, que encajaba al dedillo en la descripción, había salido de prisión el 14 de noviembre de 2013, pero no vivía en Madrid, aunque las pesquisas no tardaron en apuntar hacia él. En su historial figuran 18 agresiones sexuales y dos asesinatos, cometidos también en una vorágine violenta de solo seis meses. En enero 1992 mató a la burgalesa Marta Obregón (no consiguió violarla y se ensañó con ella, acuchillándola catorce veces en el pecho) y en julio del mismo año secuestró, violó y asesinó a la vallisoletana Leticia Lebrato. Igual que ahora, Gallego era el principal sospechoso del crimen de la joven de 17 años de Viana y, finalmente, caía detenido en noviembre del 92 en La Coruña, donde se ocultaba protegido por su familia.
En Madrid los cuatro casos que se le imputan se circunscriben a un periodo de algo menos de cuatro meses, cometidos cuando apenas habían transcurrido tres años de su excarcelación.
tres años y un mes después. El ‘violador del ascensor’ salió de Alcalá-Meco el 14 de noviembre de 2013 tras cumplir 21 de los 273 años a los que fue condenado por 18 agresiones sexuales y las muertes de Obregón y Lebrato, y reapareció al filo de las 23.35 horas del 16 de diciembre de 2016. Ese día abordó a una chica de 17 años a punta de (esa) pistola y aunque esta joven sufrió heridas «leves», consiguió zafarse con la colaboración de unos viandantes. Gallego también logró escapar.
Volvió a su guarida, a su vida de mentira en Segovia y no regresó a Madrid hasta dos meses después. Y ya no falló. Fue a las 0.00 horas del 19 de febrero de 2017, cuando abordó a otra joven con su pistola, la llevó hasta su coche y tras usar un gorro para cubrirla los ojos y atarla las manos con unas bridas, la tumbó en el asiento trasero y la llevó hasta su piso segoviano. Allí, según reza el escrito de la Fiscalía de Madrid, la chica, «maniatada e impedida de toda visión, tuvo que soportar que el acusado la agrediera sexualmente en cinco ocasiones». El infierno no acabó hasta las 14.30 horas, cuando abandonó a la chica en una calle de Madrid, aunque «previo lavado del cuerpo para evitar dejar vestigios».
Pedro Luis Gallego Fernández tardó seis semanas en reaparecer. También en la madrugada de un sábado a un domingo, aunque esta vez sobre la 1.40 del día 2 de abril. Actuó con gran violencia y llegó a meter «a empujones» a la chica en el coche, pero la joven logró huir del lugar. El ‘violador del ascensor’ volvía a fracasar.

UNA NOCHE RETENIDA

Quizá por ello no tardó en volver a intentarlo, apenas doce días después. A las 22.45 del 14 de abril encañonó a una chica en la cabeza y la metió por la fuerza en su vehículo. «Tras darle leves golpes», según el relato de la Fiscalía, «la puso una brida y luego una cinta de pegar de pintor en las manos y tras taparle los ojos la sentó en el asiento del copiloto llevándola hasta una gasolinera, donde la obligó a mantener una relación sexual completa». Gallego no se conformó y decidió seguir hasta su piso de Segovia, donde la retuvo «durante más de seis horas, tiempo en que la estuvo forzando sexualmente» para, «al amanecer, limpiarla y llevarla hasta Madrid abandonándola en la calle».


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