El pedófilo presumía del incesto para obtener más material

A.G.M.
-

El vecino de Las Delicias encarcelado por almacenar 40.000 archivos pederastas se granjeaba la confianza de otros usuarios alardeando de los falsos abusos a su hija de 9 años. Cambiaba de piso y pirateaba el 'wifi' a sus vecinos

El pedófilo presumía de abusar de su hija

Jamás abusó de su hija, pero sus fabulaciones públicas eran la llave de acceso a círculos cada vez más restringidos en el mundillo de la pedofilia. Tal era la fama que había conseguido que sus andanzas llegaron a alertar en dos ocasiones a la Interpol en 2015 y 2016, a través de las policías de Suiza y Alemania. Pero su rastro se perdía en España, en Valladolid, aunque durante meses se trabajó en la hipótesis de que fueran dos personas distintas y no la que fue detenida el pasado noviembre en un piso de Las Delicias y que está desde entonces en prisión.
El primer acercamiento hacia él fue cuando toda la información que había de él fue analizada con un software específico policial que «permite identificar las conexiones que realizan todos los usuarios que distribuyen porno infantil a través de la red privada» que utilizaba A.J.C.M., de unos 50 años de edad, divorciado y con una hija de 9 años. Indagando en el historial de esas conexiones, se descubrió que desde las direcciones IP usadas por el segundo usuario, el detectado por la Policía de Alemania, se había accedido a las cuentas del primero, el que se había ‘aparecido’ en Suiza. Y ya se ataron cabos.
Comprobaron entonces que los nombres de usuario (los nick) que venía utilizando eran similares, «cambiando números, pero con la misma base» para, según detallan fuentes cercanas al caso, «seguir siendo conocido en el mundillo», ya que, «a este nivel, son redes en las que es difícil entrar».
Y ahí es donde entraban aquellos falsos abusos sexuales sobre su propia hija, los que aseguraba que mantenía con el único objetivo de «obtener más material», tal como detallan las mismas fuentes. Puras fabulaciones en las que el presunto pedófilo no se ahorraba detalles y que la Policía ha comprobado que nunca llegaron a producirse.
Su aventura de ‘ciberdepredador’ llegó a su fin el pasado noviembre, cuando la Policía Nacional llamó a su puerta. Acababan largos meses de pesquisas en los que A.J.C.M. había conseguido ir dando esquinazo a los equipos de investigadores mediante un método que parecía infalible. Se conectaba a internet a través de los wifi de sus vecinos, pirateándolo con un malware. Pero, además, se supo que había cambiado de domicilio al menos en dos ocasiones para tratar de dificultar aún más la búsqueda.
de «extrema dureza». En el registro del piso, en el que vivía solo (la custodia de la niña corresponde a la madre), la Policía intervino un disco duro, en el que almacenaba 40.646 archivos de archivos (fotos y vídeos) de pornografía infantil, de «extrema dureza»; y su teléfono móvil desde el que solía acceder a esos foros en los que efectuaba la publicación de los comentarios de incesto a su hija. El juez ordenó su ingreso en prisión y, según confesó a Europa Press, A.J.C.M. asume los hechos y quiere «rehabilitarse».