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El mejor escalador del Tour de Francia

M.B
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El toledano logró ganar en seis ediciones el premio de la montaña en la ronda gala, lo que le valió ser elegido el mejor cuando la carretera picaba hacia arriba por el diario francés L'Équipe

Bahamontes, ganador del Tour en el 59 y en la actualidad. - Foto: Efe J.T.

Trabajó en el campo antes de ser ciclista. Y asegura que uno de los secretos para ser buen escalador radicó en sus primeras ocupaciones: «La culpa es de la carretilla con la que trabajaba repartiendo. Había que subirla por las cuestas de Toledo para llevar los productos a las tiendas». 

Se compró su primera bicicleta «por 30 duros (150 pesetas, ni 1 euro al cambio), aunque sus padres no le dejaban correr. 

Tuvo problemas para sacarse su primera licencia: «No me explicaron que había que aspirar antes de soplar y no querían dármela. Corrí en Ávila y gané la montaña», recuerda hoy sobre aquello.

Y en su anecdotario, además del famoso helado con el que esperó al pelotón tras una escapada, está un triunfo en una carrera en El Retiro, en la que entró en la recta final con la cadena salida y acabando con una caída de cabeza; los viajes entre ciudades... en bici: «Había necesidad de dinero y a veces no te pagaban»;e incluso algún simpa... «Era otro ciclismo, otro mundo...».

Pero todo esfuerzo tuvo su recompensa. Y en 1954 acudió a su primer Tour de Francia: «Cuando me lo dijo el seleccionador le comenté '¿a qué?' Nos llamaron el equipo del martillo porque nuestros mecánicos llevaban uno y una llave inglesa. Nada más». Ese año se llevó su primer maillot de la montaña. Y con el dinero ganado abrió una tienda de bicis en su Toledo.

«Me llamaban el fideo... por lo delgado que estaba». Y también 'El Lechuga', heredado de su abuelo y que le cuadraba por su trabajo en la frutería del mercado de abastos. Aunque es conocido como el 'Águila de Toledo', apodo que le puso el periódico francés L'Equipe. 

Precisamente el rotativo galo, a través de un jurado de periodistas y profesionales, determinó en 2013 que el toledano era el mejor escalador de todos los tiempos en el Tour de Francia. Se reconocía así su triunfo en la General de 1959 y los seis jerséis de la montaña por delante de Richard Virenque y el italiano Fausto Coppi. 

La temporada de 1965 fue la última de Bahamontes como corredor profesional. Durante sus 12 temporadas de profesional, además de su victoria de 1959, Bahamontes subió al podio del Tour de Francia en otras dos ocasiones (segundo en 1963 y tercero en 1964) y una vez al podio de la Vuelta a España (segundo en 1957). Cuenta con once victorias de etapa en Grandes Vueltas: siete en el Tour de Francia, tres en la Vuelta a España y una en el Giro de Italia; haciéndose con el Campeonato de España de Ciclismo en Ruta en 1958.

Como el gran escalador que era, ganó el Gran Premio de la montaña dos veces en la Vuelta a España, una en el Giro de Italia y seis en el Tour de Francia.

«He ganado en todos los puertos de los Pirineos», recuerda.