La despoblación pone en peligro el futuro de 25 farmacias

R.G.R
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La despoblación pone en peligro el futuro de 25 farmacias - Foto: Jonathan Tajes

La Diputación y el Colegio de Farmacéuticos firman un convenio para sufragar a estas boticas el sistema europeo de verificación de medicamentos. Los farmacéuticos ven un futuro «negro»

El Colegio de Farmacéuticos alerta de que 25 boticas ubicadas en el medio rural vallisoletano tienen complicada su supervivencia por el efecto de la despoblación y reivindica medidas por parte de las administraciones para que los titulares de estos 25 establecimientos puedan aumentar sus ingresos, especialmente en materias relacionadas con los botiquines y sociosanitarios.  
El Colegio tiene contabilizadas en la provincias 284 farmacias en la provincia de Valladolid, de las que 106 están ubicadas en el medio rural. De todas ellas, 25 tienen problemas económicos y está en peligro que continúen abiertas durante los próximos años, lo que representa el 29 por ciento de todas las existentes en el medio rural. La Consejería de Sanidad aprobó en 2013 la aplicación del llamado Índice Corrector de los Márgenes (ICM) para ayudar a las oficinas de farmacia de Viabilidad Económica Comprometida (VEC), es decir, las que tienen un volumen de ventas inferior a los 200.000 euros anuales. 
A pesar de esta aportación, los farmacéuticos que se encuentran ubicados en los pueblos más pequeños consideran que el efecto de la despoblación está haciendo una excesiva mella en sus negocios. «Antes éramos 600 en el pueblo y ahora ya solo residen 400 y eso al final se nota en los ingresos que tenemos», comenta el titular de la botica de San Pedro Latarce, Iván Antolín Lobera, quien entiende que este tipo de farmacias «está viendo poco a poco cómo disminuyen los clientes sin que se ponga un remedio». Su compañera en Tiedra se llama María Ángeles Fernández y considera que «será muy difícil»  que pueda llegar a jubilarse en su puesto actual. «Me quedan todavía diez años de trabajo y el futuro lo veo muy difícil». 
Ambos reivindican el papel social que realizan los farmacéuticos en este tipo de municipios, donde «los inviernos son tan duros». Relatan que representan el primer grado de atención a los vecinos. «Vienen y nos consultan cosas. Aquí no viene el médico todos los días y siempre vienen los vecinos a preguntar alguna cosa», comenta Antolín Lobera después de 14 años en San Pedro. «Antes teníamos más ingresos porque también hacíamos labores del control de aguas, pero ahora ni eso. Los vecinos nos preguntan, somos como un servicio social más», matiza Fernández. 
El Colegio Oficial de Farmacéuticos de Valladolid y la Diputación  han firmado un acuerdo para sufragar los gastos asociados al nuevo sistema europeo de verificación de medicamentos (SEVeM), que entró en vigor el pasado 9 de febrero en estas 25 farmacias, con el objetivo de ayudar económicamente a estos establecimientos. 
«La dispersión y los factores demográficos que se dan en nuestra provincia dificultan enormemente la supervivencia de las oficinas en algunos núcleos rurales. Sin embargo, considero que el farmacéutico es absolutamente imprescindible en el entorno rural, precisamente por esas características de su población», concluye Treceño.