El Ayuntamiento duplica el número de Hijos Predilectos

M.R.I.
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El Ayuntamiento duplica el número de Hijos Predilectos - Foto: Jonatan Tajes

En el último mandato se han duplicado las distinciones. Se han concedido cinco medallas de oro y se ha distinguido a Concha Velasco, Tomás Rodríguez Bolaños como hijos predilectos. Este sábado le toca el turno a José Vicente de los Mozos y a Renault

Sus nombres forman ya parte de la historia de Valladolid. Su trayectoria profesional, vital o su aportación a la ciudad hace que las dos decenas de personas u entidades reconocidas con algunas de las distinciones recogidas en el Reglamento de Honores del Ayuntamiento de Valladolid sean de excepción de esa regla no escrita que certifica lo difícil que es conseguir ser profeta en la tierra propia.
El Consistorio vallisoletano tiene regulados estos honores para premiar a las diferentes personas y entidades que «se hayan distinguido por sus especiales merecimientos, hayan originado señalados beneficios o prestado servicios extraordinarios a la nación o al municipio», según se recoge en el reglamento municipal. Estas recompensas honoríficas pueden ser el nombramiento de Hijo Predilecto de la Ciudad y la entrega de la Medalla de oro, plata o bronce, además del nombramiento de Cronista de la Ciudad, que actualmente ostenta el periodista y escritor José Delfín del Val.
La distinción de Hijo Predilecto, que es vitalicia, no se reserva exclusivamente para vallisoletanos sino que se abre a quien reúna méritos «de acusada excepcionalidad y mantenga una vinculación íntima y continuada con la vida local y comunidad vallisoletana». Hasta mediados del año pasado estaba acotada a un selecto grupo intelectuales, que han llevado el nombre de Valladolid por todo el mundo. Pero en los últimos meses a los escritores Miguel Delibes (1986) y Rosa Chacel (1988) y a los poetas Nicomedes Ruiz y Sanz de la Peña (1995) y Francisco Pino (2000) se han unido la doctora Verónica Casado, nombraba la mejor médica de familia del mundo; el presidente de Renault España, José Vicente de los Mozos, y el primer alcalde de la democracia, el socialista Tomás Rodríguez Bolaños, fallecido el pasado mes de noviembre. En estos nombramientos normalmente se consigue el consenso de la Corporación municipal, pero no siempre es posible que todos los grupos políticos se pongan de acuerdo para aprobar esta distinción, como ocurrió recientemente con la propuesta de José Vicente de los Mozos, que no ha contado con el apoyo de VTLP y SÍVA.
Por otro lado, este reglamento de honores deja al Pleno del Ayuntamiento la potestad de valorar qué tipo de medalla (oro, planta o bronce) entregar a los personajes reconocidos con tal distinción en función de la valoración de méritos. Y también en esta ocasión se ha vivido por primera vez una discusión en la sesión plenaria donde se decidió conceder la medalla de oro a Renault, presente en Valladolid desde hace 65 años. VTLP y SÍVA aceptaron la propuesta a cambio de que se incluya una mención para hacer referencia también a «sus trabajadores a lo largo de todos los tiempos».
Una situación radicalmente distinta se vivió hace meses durante la entrega de la medalla de oro a la actriz Concha Velasco. Un acto que reunió a los tres alcaldes de la democracia: Tomás Rodríguez Bolaños, Francisco Javier León de la Riva y Óscar Puente. De hecho, Velasco propició este consenso al reiterar su agradecimiento y orgullo tanto a Puente, por la decisión de la concesión de la Medalla de Oro, como a Tomás Rodríguez Bolaños, quien la eligió como pregonera de las Fiestas patronales y es «amigo personal», y a León de la Riva, con quien dio el pregón de la Semana Santa en la Catedral, un acto que recuerda como «impresionante».
servicio a la ciudad. Estos reconocimientos también sirven para reconocer a instituciones que desempeñan labores fundamentales para la ciudad y sus vecinos. Un buen ejemplo fue la que se concedió en 2015 al Cuerpo de Bomberos, integrado como Servicio de Extinción de Incendios, Salvamento y Protección Civil, la Medalla de Oro de la Ciudad en el 500 aniversario desde su fundación. 
Una distinción que reconocía que a lo largo de la historia de este Cuerpo han sido muy numerosas las intervenciones en que sus integrantes han resuelto «con éxito» las emergencias e incluso han antepuesto «la seguridad de la ciudadanía a la de los propios intervinientes». En este sentido, sirvió también para recordar a los 13 fallecidos en acto de servicio durante el pasado siglo, así como las cerca de 100.000 intervenciones del Servicio en los últimos 50 años, en las que, además de garantizar la seguridad de la ciudadanía de Valladolid, se intervino en emergencias en los municipios más cercanos a la capital vallisoletana o también se acudió en auxilio de otras capitales de provincia del entorno y de otras comunidades autónomas cuando la situación lo requería.
Unos valores similares se destacaron para conceder en 2016 la medalla de oro por la dimensión «humana» de la Hermandad de Donantes de Sangre. Este reconocimiento destacó el altruismo de quienes forman o han formado parte de la Hermandad y se resaltó que el acto de la donación de sangre simboliza la «entrega desinteresada, anónima, sin destinatario concreto, algo que le aporta incluso más valor que dar cuando se entrega a quien se quiere», se destacaba en la resolución.
La medalla concedida a la Academia de Caballería se hizo coincidir con motivo del 150 aniversario de su establecimiento en Valladolid. La decisión se basó en la relación histórica «entre el Arma de Caballería y la ciudad».