El 'violador del ascensor' sale de la cárcel tras cumplir 21 de los 273 años de condena

A. G. Mozo
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Pedro Luis Gallego dejó la prisión de Alcalá-Meco a las 20.00 horas, con gafas de sol y una bufanda tapándole el rostro · Se fue solo, caminando · La Audiencia de Burgos no pudo imponer ninguna medida de control sobre él

Pedro Luis Gallego Fernández, a su salida de la cárcel de Alcalá Meco el 14 de noviembre de 2013. - Foto: Ical

El ‘violador del ascensor’ ya está en la calle. El hombre que violó y mató a Marta Obregón y Leticia Lebrato en 1992, y que desde finales de los 70 hasta principios de los 90 sembró el pánico en los portales de Valladolid con una oleada de ataques sexuales que se saldaron con 18 agresiones, violaciones y abusos sobre otras tantas mujeres. Pedro Luis Gallego, que acumulaba condenas por 273 años de cárcel, quedó ayer libre merced al auto de la Audiencia Provincial de Burgos que, acatando la sentencia de 21 de octubre del Tribunal Europeo de Derechos Humanos que anuló la retroactividad en la aplicación de la doctrina Parot, no le quedó otra opción que dar por finalizada su estancia en prisión.


Gallego, curiosamente, salió a tres días de cumplir 21 años entre rejas. Fue detenido en La Coruña un 17 de noviembre de 1992, solo unos meses después de los dos asesinatos de estas dos jóvenes, de 23 y 17 años, vecinas de Burgos y Viana de Cega. Desde entonces, este vallisoletano ha estado en hasta tres cárceles, la gallega de Teixeiro, Herrera de la Mancha (de Ciudad Real) y la madrileña de Alcalá Meco, de donde salió ayer minutos después de las ocho de la tarde.

Con el rostro cubierto.
Lo hizo solo, rodeado por un decena de periodistas a los que no quiso hablar y únicamente les dedicó un mal gesto con los hombros para zafarse de los micrófonos. Llevaba el rostro cubierto con unas gafas de sol y una bufanda que tapaba su boca, así como una gorra; solo mostró su nariz. Vestido con una chaqueta de chandal gris y un pantalón tipo vaquero, portaba únicamente una especie de bolsa de deporte azul en la que llevaba todas sus pertenencias.


Al parecer, inicialmente trató de montarse en un coche bajo la creencia de que era un taxi, pero se dio cuenta de que se trataba de un vehículo particular y decidió irse andando, en solitario, por un camino, seguido durante unos metros por las cámaras.


Se confirmaba de este modo una excarcelación que llevaba en el ambiente desde hace casi un mes, cuando el Tribunal Europeo de Derechos Humanos anuló la retroactividad en la aplicación de la doctrina Parot, motivo por el que Gallego continuaba preso. La decisión fue de la Audiencia de Burgos, el último tribunal que le condenó.

Sin control.
Y apenas pasaron ocho horas desde que se notificó el auto de la Audiencia Provincial de Burgos hasta que abandonó Alcalá-Meco. En él se ordenaba su excarcelación «inmediata». En ese documento no se recogía ninguna medida cautelar ni de control a sus movimientos a partir de ahora, a pesar de que, ayer, la delegada del Gobierno de violencia de género plantease esa posibilidad en un acto en Valladolid. En esta línea, fuentes jurídicas explicaron a este periódico que este delincuente fue juzgado con el Código Penal de 1973 y ese texto legal no recogía la opción de imponer medidas de control o, incluso, de órdenes de alejamiento de las víctimas y de las provincias en que delinquieron a través de la propia sentencia, algo que sí se puede hacer ahora. Es el mismo Código Penal de 1973 que le ha permitido beneficiarse de ese viejo cómputo de las redenciones, calculado sobre el total de 30 años de prisión (que puede estar una persona encarcelada) y no sobre cada una de las penas (que es lo que se hizo con la doctrina Parot), el que le ha permitido abandonar la prisión tras cumplir 21 de los 273 años de condenas que tenía.


El auto, al que tuvo acceso 'El Día de Valladolid', se limita a hacer un repaso por el caso del ‘violador del ascensor’, todas sus condenas, la fecha en que tenía que haber salido sin la Parot (18 de diciembre de 2008), la que se fijó después de que el tribunal sí le aplicase esa doctrina (9 de noviembre de 2022) y la que se estableció esta misma semana haciendo un cómputo nuevo en el que se distinguían las redenciones que obtuvo antes y después de 2006 -cuando entró en vigor la Parot-. También recoge las tesis del Tribunal Supremo, que hace solo tres días ordenó acatar la sentencia de Estrasburgo, y las de la Fiscalía de Burgos, que solicitó ayer la excarcelación tras recibir ese último cálculo en el que se decía que Gallego debía haber salido el 16 de agosto de 2011, a pesar de que desde que la aplicaron la Parot él dejó de hacer cursos y trabajos en busca de más redenciones.