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TCM rinde tributo a Kirk Douglas

SPC
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La cadena emitirá la primera semana de febrero una programación especial con algunas de las mejores películas del legendario actor, justo cuando se cumple un año de su fallecimiento

TCM rinde tributo a Kirk Douglas

Cuando nació, el 9 de diciembre de 1916, Woodrow Wilson era el presidente de EEUU. El día de su muerte, el 5 de febrero de 2020, Donald Trump era el inquilino de la Casa Blanca. Entre uno y otro, Kirk Douglas vio pasar por Washington a otros 15 presidentes más. A lo largo de sus 103 años de vida vivió, además, dos guerras mundiales y más tarde la de Corea, la de Vietnam y otros numerosos conflictos internacionales. En el año de su nacimiento, Charles Chaplin causaba furor con sus películas. Cuando murió, arrasaban las de súper héroes.

Kirk Douglas fue testigo de todos esos acontecimientos y protagonista indiscutible de gran parte de la Historia del cine. Fue una gran estrella, pero también un arriesgado productor que puso fin a las listas negras de Hollywood, reconociendo en los títulos de crédito de Espartaco al guionista Dalton Trumbo, hasta entonces proscrito en Hollywood por haberse negado a declarar ante el comité de actividades antinorteamericanas del Congreso de Estados Unidos.

El próximo 5 de febrero es el primer aniversario de su muerte y TCM va a rendirle homenaje emitiendo, durante toda esa semana, algunas de las mejores películas de su amplia filmografía, títulos como Cautivos del mal, Los vikingos, Espartaco, El compromiso, Senderos de gloria, Siete días de mayo o El loco del pelo rojo. Y el día en el que se cumplen 365 días desde su fallecimiento, toda la programación estará dedicada a este legendario actor.

Issur Danielovich, que así se llamaba realmente, vino al mundo en Nueva York el 9 de diciembre de 1916. Era uno de los seis hijos de una familia de emigrantes rusos. Su padre era un trapero alcohólico y analfabeto que nunca aprendió inglés correctamente y que acabó abandonando a su familia.

Estudió en la St. Lawrence University y más tarde ingresó en la American Academy Of Dramatic Art. En 1941 debutó en los escenarios de Broadway. Fue entonces cuando cambió definitivamente su nombre. «Yo quería un apellido que comenzara con D, pero que no fuese Danielovitch ni Demsky. Alguien sugirió Douglas. Me gustó. El nombre llevó más tiempo. Por fin a alguien se le ocurrió Kirk. Sonaba bien. Me emocionó ver mi nuevo nombre en los carteles: Kirk Douglas. ¡Era un actor profesional!», contaba él mismo en su autobiografía.

Durante la Segunda Guerra Mundial sirvió en la Marina y cuando se reincorporó a la vida civil sustituyó a Richard Widmark en una obra teatral. Fue allí cuando Lauren Bacall se fijó en él y le recomendó al productor cinematográfico Hal B. Wallis que le contrató para que hiciera un pequeño papel en la película El extraño amor de Martha Ivers.  

Su primer gran éxito llegó en 1949 con la interpretación de un boxeador en El ídolo de barro, papel por el que consiguió su primera nominación a los Oscar. La segunda la obtuvo en 1953 por dar vida a un productor de cine en Cautivos del mal y la tercera en 1957 por meterse en la piel del pintor Vincent Van Gogh en El loco del pelo rojo. En 1996 la Academia de Hollywood le concedió un Oscar honorífico por toda su carrera.

Trabajó a las órdenes de directores como Stanley Kubrick, Vincente Minnelli, Billy Wilder, Joseph L. Mankiewicz, John Huston o Elia Kazan. Hizo películas bélicas, del oeste, dramas, comedias e incluso de ciencia ficción, siempre con una pícara sonrisa en la boca y su inconfundible hoyuelo en el mentón. Nos habíamos acostumbrado a que estuviera siempre entre nosotros, como si fuera eterno. Y cuando se cumple un año de su fallecimiento, los aficionados al cine echan de menos a toda una leyenda.