El Museo de Escultura suma una obra inédita de Pedro de Mena

Ical
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La pieza, de una "calidad" y "representatividad" notable, ha sido adquirida por el Ministerio de Cultura y Deporte por 150.000 euros y se exhibirá en el Rincón Rojo del Museo hasta el 13 de octubre

El Museo de Escultura suma una obra inédita de Pedro de Mena

La directora del Museo Nacional de Escultura, María Bolaños, y el conservador Miguel Ángel Marcos, responsable de la colección barroca del Museo, presentaron hoy en el denominado Rincón Rojo una escultura del artista granadino Pedro de Mena, que representa a San José con el Niño y que está fechada entre 1652 y 1658, uno de los periodos más fecundos del artista andaluz, que en esos años trabajó bajo el influjo creativo de Alonso Cano. Se trata de una obra desconocida hasta ahora, que fue adquirida a finales de 2018 por el Estado Español a través del ministerio de Cultura y Deporte, por 150.000 euros.

Según explicó Bolaños, se trata de la obra más cara que compró el Estado el pasado ejercicio para destinar a los museos nacionales, y su procedencia es “totalmente desconocida”. La obra, de la que no se posee ninguna información previa, salió a la luz en junio de 2018 cuando la galería de antigüedades Caylus presentó ante la Junta de Calificación, Valoración y Exportación de bienes del Patrimonio Histórico Español un permiso de exportación temporal con posibilidad de venta, ante lo cual el Estado ejerció su derecho de oferta de venta irrevocable por la cantidad fijada.

“No abundan en el mercado obras de esta calidad”, afirmó Bolaños, que recalcó que “pese a las dificultades” el Museo sigue aumentando sus fondos. La directora explicó el interés que tiene la pieza en sí misma “tanto por su valor artístico como por estar asociada a un cambio que se produce en el culto a San José desde finales del Renacimiento y a lo largo del Barroco, cuando se convierte en un santo un poco distinto al que se estaba acostumbrado a ver, como patrono de los niños huérfanos”.

Según detalló, la figura de san José adquiere un protagonismo que nunca había tenido hasta entonces, ya que “había sido una figura secundaria, un anciano calvo y grueso, siempre en la oscuridad en las escenas del nacimiento, acompañando a la Sagrada Familia. Aquí le vemos con un aspecto más varonil, solo con el niño, como un padre protector”, comentó.

Además, Bolaños tuvo palabras de recuerdo para Ricardo de Orueta, que fue quien dio carácter nacional al Museo, y que “rescató a Pedro de Mena de la oscuridad de la historia”, para dar a conocer su trascendencia y reivindicarle como “uno de los grandes escultores de la época”, al que siempre se había reivindicado como un seguidor secundario y menos relevante de lo que luego realmente se ha reconocido que era.

Transformación iconográfica

Por su parte, Marcos señaló que con esta pieza, “además de subrayar la importancia en la escultura barroca española del escultor granadino afincado en Málaga, el Museo pone el foco sobre uno de los periodos más fecundos de su creatividad, entre 1652 y 1658 bajo el influjo de la polifacética maestría de Alonso Cano, retornando a su ciudad natal para colaborar con el ornato artístico de la catedral”.

Para el conservador, “la iconografía del padre putativo de Jesús alcanzó su culmen en el siglo XVII, dejando atrás al anciano personaje secundario del medievo para alzarse, rejuvenecido, al puesto de privilegio entre todos los santos y patriarcas, convertido en modelo de santidad, patrón dela buena muerte y ejemplo para las órdenes monásticas por su castidad, obediencia y pobreza”.

Según explicó, desde la Edad Media San José tenía un carácter “anecdótico, casi de comparsa”, hasta que se va creando una nueva imagen de él, que termina “casi rejuvenecido, cercano en edad a la Virgen y convertido en un personaje bello y bondadoso, un hombre en la flor de su capacidad”. “Se produce un proceso de elevación de su figura hasta que se convierte en el mayor de todos los santos. Esta obra, que indudablemente se enmarca dentro de la escuela canesca de Pedro de Mena, es un buen ejemplo de esa transformación”, apuntó antes de reconocer que por sus dimensiones y características la escultura podría proceder de un oratorio, si bien se carecer de cualquier tipo de documentación que permita acotar más sus orígenes.