Los buses provinciales sufren una caída de usuarios del 84%

R.G.R
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El servicio de transporte de la Diputación que une los pueblos solo han llevado a 879 usuarios desde el comienzo de la pandemia hasta junio, lo que representa una caída del 84,6%. Cuatro de las once líneas ni siquiera han llevado a un pasajero

El conductor Francisco Javier Martínez realiza la línea entre Valbuena de Duero y Peñafiel. - Foto: Wellington Dos Santos

Caída espectacular en el número de viajeros que han usado las líneas de transportes, tanto reguladores como a la demanda, de la Diputación. La restricción de movimiento ha ocasionado que el número de usuarios haya registrado un descenso del 84,6 por ciento desde mediados de marzo hasta primeros de junio. La diputada de Cooperación, Myriam Martín, responsable del servicio, reconoce que los datos «no son buenos» para el coste que se ve obligada a desembolsar la institución provincial todos los años, aunque asegura que estas líneas transporte benefician especialmente a personas de avanzada edad que «no han querido salir de sus viviendas» durante estos días. «Está pensado para que este tipo de personas pueda ir, sobre todo, al médico o a los centros hospitalarios y para hacer las compras. Durante estos meses ha sido muy complicado y por eso hemos tenido esa pérdida de viajeros».
Dentro de las once líneas de transporte a la demanda que circulan por la provincia, cuatro no han tenido ni siquiera que moverse al no haber registrado ninguna petición por parte de los vecinos de los pueblos para que acudiera un microbús para sus traslado. Los trayectos que unen Foncastín con Medina del Campo, Valladolid-Tordesillas, Valladolid-Tortoles de Esgueva y San Pelayo con Torrelobatón no se han utilizado. Solo un viajero se subió en el trayecto que une Villabaruz con Villalón de Campos y cuatro más en el que une Cogeces del Monte con Peñafiel. 
A pesar de esta situación y de que la propia Diputación reconoce que algunas líneas cuentan «con muy pocos viajeros», de momento no se plantea una reestructuración del servicio o al menos de algunas líneas. La diputada sí manifiesta que se ha planteado la posibilidad de usar taxis para abaratar costes y que en ocasiones anteriores sí se han planteado una reordenación del servicio. No obstante, indicó que se debe tener especial cuidado con un servicio tan importante para los vecinos, ya que aunque muchas líneas tienen «muy pocos viajeros» es «esencial» para los pueblos, ya que muchos habitantes no tienen otra fórmula de viajar entre los municipios. «Sí es verdad que se trata de un transporte que tiene pocos usuarios, pero que ofrece un gran servicio a los pueblos». 
Solo dos de las once rutas de transporte a la demanda han superado el centenar de viajeros en los dos últimos meses de pandemia. Se trata de las líneas que unen Medina de Rioseco con  Bolaños y Aguilar de Campos. Estos dos rutas no solo han sido las más utilizadas por los viajeros, sino que además han aumentado el número de usuarios durante estos meses a pesar de la pandemia. Es decir, han subido en estos trayectos más viajeros desde marzo hasta junio de este año que en el mismo periodo de 2019. 
En referencia a las líneas regulares que conexionar los pueblos, la ruta más utilizada durante estos meses de pandemia ha sido la que une los pueblos de Castronuevo y Renedo de Esgueva, que ha transportado a 116 viajeros, algo más de un viajero diario. Este tipo de rutas son las que mayor descalabro de viajeros han registrado desde la aparición del virus. Este año han viajado en las 26 rutas de transporte un total de 594 personas, un dato que se sitúa muy lejos de las 5.191 del mismo periodo de tiempo del año anterior. 
El confinamiento ha ocasionado que se haya producido un descenso del 88,5 por ciento. Es decir, los autobuses han viajado en muchas ocasiones semivacíos. «Durante la fase 1 y la fase 2 las rutas se han visto reducidas al 25 por ciento de las condiciones normales del servicio», apunta la diputada, quien entiende que «es difícil» mejorar el servicio para que sea más eficiente, ya que algunas rutas no se pueden eliminar. 
Desde la puesta en marcha del transporte a la demanda, la Diputación sí ha modificado, cambiado o eliminado algunas de las líneas dependiendo del grado de ocupación. El bajo número de viajeros no es nuevo. Ya en el año 2018 cinco de las 37 líneas existentes hacían su recorrido sin viajeros y solo en dos de ellas eran más de diez los usuarios por trayecto. La institución siempre ha apostado por continuar con el servicio a pesar de su elevado coste por lo esencial que resulta para los viajeros.  
valbuena-peñafiel. Una de estas rutas donde muchas veces viaja un único vecino es la que recorre los lunes y miércoles las localidades de Valbuena de Duero y Peñafiel. Este miércoles partía a las 9.45 horas y tenía previsto su regreso a la una de la tarde. Sin embargo, como ocurre muchas jornadas, ningún vecino había llamado para reservar viaje. Su conductor es Francisco Javier Martínez, que trabaja para La Regional. Reconoce que cuando se da esta circunstancia simplemente no hace el viaje. Aclara que suele llevar a una o dos personas hasta Peñafiel, y lo hace de forma fundamental para ir al médico o para que las personas mayores puedan hacer la compra. Tarda unos quince minutos en hacer el recorrido. 
Lo hace en una furgoneta Mercedes Vito con seis plazas. Durante todos los trayectos mantiene la mascarilla puesta y la limpieza dentro de la furgoneta es pulquérrima. No necesita ni siquiera un microbús. «La gente normalmente hace este viaje para hacer la compra. Son mayores, de unos 70 o 5 años». Su primera parada es el municipio pedáneo de San Bernardo. «Aquí es donde más gente se monta porque no tienen tienda y se ven obligados a ir a Peñafiel», reconoce. 
El coste del billete es de un euro y se tiene que realizar la reserva de plaza a través del teléfono 900 20 40 20 (llamada gratuita) entre las 08.00 y las 14.00 horas. «Yo cuando hago el viaje ya sé el número de personas que se van a montar». El transporte ya se hace de una forma un tanto familiar. «Al final se trata de personas mayores con las que tratas todas las semanas, casi nos ponemos de acuerdo en el horario y casi hablamos entre nosotros para la hora de la vuelta», comenta. 
El recorrido suele tardar unos cinco minutos hasta la parada de San Bernardo, y desde allí más o menos otros cinco hasta Pesquera de Duero, donde se detiene junto a la entrada de la Plaza Mayor. «Si no fuera por este servicio la verdad es que los vecinos de los pueblos estarían todavía más aislados de lo que ya lo están». Algunos vecinos incluso tienen el teléfono del conductor de cada una de las líneas y le llaman directamente para reservar su viaje. 
La compra que haya realizado cada usuario la puede meter en el maletero. «Al final es como se tratase de un servicio de taxi, es mucho más familiar que cualquier otro». 
Llega a Peñafiel tan solo unos minutos más tarde. Ha sido solo un cuarto de hora. Allí esperaría a que los usuarios realizan sus compras para regresar de nuevo a Valbuena de Duero. Un trayecto que solo ha llevado a ocho personas desde el comienzo de la pandemia. Ocho personas que no tendrían otra posibilidad de moverse de su pueblo si no fuera por este transporte.