El eco de las balas

A.G.M.
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En los últimos veinte años, Las Delicias y Pajarillos han sido testigos de varios tiroteos entre clanes, entre los que se cuentan seis muertes

No era la primera vez que se ‘celebraba’ una Nochevieja a tiros. En 2011 y 2015 ya se buscó (sin éxito) a sendos coches que se dedicaron a circular por la zona de la Circular y Las Delicias, respectivamente, con una pistola y disparando al aire; unas balas que terminaron en pisos y que, en el primer caso, llegaron a herir a dos jóvenes.
Tampoco era la primera vez que sonaba el eco de las balas en las dos barriadas más conflictivas de la ciudad. En los últimos veinte años, los tiroteos se han repetido tanto en el seno de Las Viudas y el 29 de Octubre, como en los barrios que acogen estas zonas, Las Delicias y Pajarillos. En tres de ellos, los más graves, la cosa terminó tan mal que se cuentan hasta seis muertes.
Pero los enfrentamientos entre clanes han podido elevar esa cifra de víctimas si se tiene en cuenta que, por ejemplo, en mayo de 2014, miembros de dos familias se liaron a tiros en las calles Faisán y Pavo Real (Pajarillos) después de que dos menores de 15 años se pelearan y uno terminara clavando a otro un destornillador en la mano; aquello se saldó con una mujer herida y cinco detenidos en Pajarillos, Las Viudas... y Sevilla, donde huyeron varios de los implicados. Solo un mes antes, no muy lejos de allí, en La Pilarica, un hombre resolvía a tiros sus tensiones de vendedor ambulante con un cuñado.
LOS PÍOS

Antes, en septiembre de 2012, el clan de los Píos y el de los Lázaro, se habían liado a tiros en el corazón de Las Viudas, a cuenta de una disputa por la custodia de un bebé, después de que la madre le hubiese sido infiel al padre.
Un clan el de los Píos que fue el triste protagonista del tiroteo más grave de los últimos años en esta ciudad, dejando un reguero de tres víctimas. Fue en diciembre de 2005 en un pequeño piso de la calle Tajo (justo la misma vía desde la que se pegaron los tiros al aire la pasada Nochevieja), donde los hermanos Rafael y Álvaro J.L. zanjaron con sus pistolas las quejas que trataban de exponerles los hermanos Serradilla (Teodoro y Rubén) sobre la escasa calidad de la droga que los Píos les habían vendido. En la refriega, una de las balas acabó en la cabeza de la mujer de Álvaro J.L., que perdió la vida días después.
Un año antes, en junio de 2004 se había producido el tiroteo entre Monchines y Miguelones en pleno barrio de Pajarillos. Aquel episodio acabó con un ‘monchín’ muerto y cuatro heridos, y con ‘Pitu’ como único autor de unos disparos que se enmarcaron siempre dentro de las desavenencias surgidas tras la separación del joven ‘miguelón’ y la hija del ‘Negro’, uno de los líderes del clan de los Monchines.
El 29 de julio de 2001, el eco de las balas también retumbó en Las Delicias, aunque a unos cuantos metros de Las Viudas. Fue en una vivienda de Arca Real, donde los Teixeira mataron a dos Ferreruela tras una fallida reunión con varios de los arregladores de la comunidad gitana en torno la relación de una pareja de ambos clanes.