La Comunidad cierra perimetralmente 10 días desde mañana

SPC
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El presidente de la Junta, tras reunirse en Ávila con la madrileña Díaz Ayuso y el castellanomanchego García-Page, recomienda el «autoconfinamiento inteligente» y salir lo imprescindible de casa

Emiliano García-Page, Alfonso Fernández Mañueco (c) e Isabel Díaz Ayuso, a su llegada a Ávila para celebrar una reunión de seguimiento de la pandemia. - Foto: JCYL/Ical

El presidente de la Junta, Alfonso Fernández Mañueco, anunció ayer por la tarde el acuerdo para el cierre perimetral de Castilla y León entre las 14.00 horas del 30 de octubre y el 9 de noviembre a la misma hora ante «el riesgo extremo» de la Comunidad por la pandemia.
Mañueco realizó una declaración institucional, tras mantener una reunión en Ávila con los presidentes de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, y de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page para la coordinación de las tres autonomías en la lucha contra la pandemia, y explicó que el Consejo de Gobierno aprobará hoy el decreto.
El confinamiento perimetral supondrá restringir la entrada y salida de personas de Castilla y León salvo en casos justificados de asistencia a centros sanitarios, universitarios, laborales, cuidado de mayores, menores, dependientes y retorno a la residencia habitual.
Se podrá atravesar la Comunidad cuando haya origen y destino fuera de Castilla y León, se mantienen las restricciones a seis personas en espacios públicos y privados salvo convivientes y las reuniones religiosas tendrán un aforo del 50 por ciento.
Fernández Mañueco apeló al «autoconfinamiento inteligente» de los ciudadanos para salir solo lo imprescindible de casa, moverse solo lo necesario para las necesidades básicas, aunque reconoció que son «días de calor familiar» pero afirmó que hay que reducir el contacto al mínimo, también entre los convivientes.
«El cierre solo será eficaz si hay responsabilidad», aseguró Fernández Mañueco, quien añadió que ayer mismo había hablado con el ministro para el control del transporte público y también con otros presidentes autonómicos, y con el delegado del Gobierno en Castilla y León para que se tomen medidas al tener pasos fronterizos con Portugal.
El presidente informó igualmente que ha conversado con los principales portavoces de las fuerzas políticas y aseguró que hay un entendimiento pleno entre las tres comunidades autónomas.
El presidente explicó que Castilla y León está en una «situación de riesgo extremo» con un crecimiento exponencial de los contagios, de la presión en los hospitales y con un número importante de personas fallecidas. «Hay que tomar medidas drásticas y proporcionadas, con firmeza», sostuvo, para recordar que se adoptan con los expertos y los miembros de la Junta, según informa Ical.
El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, también anunció el cierre de su comunidad durante el mismo tiempo que Castilla y León.
Solución intermedia.

Por su parte, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, defendió las «medidas sensatas» de su Gobierno pero afirmó que, desde su compromiso con las dos comunidades vecinas, va a «buscar una solución intermedia», que pasa por solicitar al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, que la permita el cierre por días.
Díaz Ayuso sostuvo que el confinamiento selectivo por zonas pequeñas funciona mejor y es más eficaz y aseguró que no hay «datos ni garantías del resultado de tener todo perimetrado Madrid».
En tal sentido, reconoció que habrá seis millones de desplazamientos, un millón de madrileños, por lo que se decantó por un cierre de días, que se pediría al coincidir hoy el debate de la prórroga del estado de alarma.
García-Page afirmó que la movilidad de estos días les «asusta», aunque admitió que es «dolorosísimo» que las personas no puedan visitar las tumbas de sus seres queridos, mientras que Fernández Mañueco subrayó que, ante la evolución de la pandemia, no les queda más remedio que adoptar «medidas drásticas y proporcionadas».
Los tres presidentes elogiaron la coordinación en el marco del estado de las autonomías y expusieron que el virus no entiende de «fronteras, de colores políticos ni de ideologías». A su llegada, una concentración de hosteleros les recibió para advertir de la situación en la que se encuentran por la pandemia.