«¿Vacuna o tratamiento? Si tuviera que elegir, vacuna»

A. G. Mozo
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El virólogo Raúl Ortiz de Lejarazu confía en que la vacuna y la inmunidad humana acaben arrinconando al coronavirus. Mientras, rechaza muchas de las medidas de la 'desescalada': «Nos están tratando a todos como a menores de edad mental»

«¿Vacuna o tratamiento? Si tuviera que elegir, vacuna» - Foto: Jonathan Tajes

«Los sapiens llevamos ya un montón de tiempo en la Tierra y somos una especie dura, pero tenemos que prepararnos como si el virus fuese a estar mucho tiempo entre nosotros, porque eso nos hará fuertes». El doctor Lejarazu está convencido de que el coronavirus «ha llegado para quedarse» y que lo haga por más o menos tiempo dependerá «de la vacuna y de su eficacia», así como «del tipo de inmunidad que se desarrolle», pues «si es duradera y protectora» hasta podría llevar a su «extinción, como le sucedió al SARS». Pero eso es futuro, uno aún incierto porque, según avisa este reputado virólogo, «mientras haya población sin contagiar, va a haber coronavirus».
Jubilado desde el pasado mes de septiembre, Raúl Ortiz de Lejarazu está siguiendo al milímetro una pandemia que él rechaza abordar como experto, aunque lo sea: «Soy virólogo y profesor de Microbiología, he sido jefe de servicio (del Clínico) y director durante mucho tiempo del Centro de la Gripe... pero no soy experto, porque los expertos tienen que ejercer y no lo estoy haciendo», advierte al inicio de la charla con El Día de Valladolid. Cortante, recio, directo, sarcástico, contundente... castellano hasta la médula, al fin y al cabo, Lejarazu habla desde la más absoluta libertad, «como un ciudadano más», pero empapado de conocimiento, con la perspectiva que dan sus 70 años y, sobre todo, con ese poso que deja el haberse pasado la vida entre virus. Reconoce que echa de menos la primera línea –«llevo seis meses jubilado y me han parecido seis años», confiesa– y que se quita el gusanillo desde esa atalaya en que se ha convertido su cuenta de Twitter, donde el doctor va dejando sus pensamientos a modo de «notario, para dar fe» de lo que se le pasa por la cabeza: «Ahora, hablar del pasado me avergüenza, pero el 9 de enero yo ya escribía que ojo con los coronavirus».

TWITTER

En efecto, @DrLejarazu avisaba entonces de que A la tercera va la vencida. Ojito con ese nuevo coronavirus chino. Así empezó el SARS. Y todavía faltaban dos meses para el estallido de la pandemia en España. Pero, pese a todo, rechaza de plano el título de experto porque «a toro pasado es muy fácil hablar». En Twitter se autodefine como un ‘fanático de los virus’ y allí anota sus pensamientos y es su altavoz para compartir opiniones. Nunca se muerde la lengua, habla sin las ataduras de los cargos, desde la más absoluta libertad. También si le llaman de un periódico...

– ¿Qué nota le pondría a España en esta crisis?
– Valorar el comportamiento de España podría ser algo así como una ‘licenciatura’ y si se hace una media de todas las ‘asignaturas’, pues me saldría un aprobado alto, quizá un 6. Pero luego habría que poner una nota ‘asignatura’ por ‘asignatura’ y yo pondría matrícula a mis colegas, médicos, enfermeras, auxiliares, técnicos…; pondría un 9 a la ciudadanía española, que, igual que siempre, ha aguantado estoica los mayores desmanes, los cometa quien los cometa; pondría también un 8 a muchos otros elementos del concierto social, como los medios de comunicación que, salvo alguna excepción, sí han estado bastante comedidos; y, luego, si tengo que ir hacia abajo, a algunos dirigentes se les ha visto el plumero y algunos expertos, pues se han coronado en esta crisis sanitaria... Pero yo no vengo a echar la última palada de tierra y a toro pasado es muy fácil hablar.
– ¿Cree que el estado de alarma se decretó tarde?
– A la vista de los resultados, sí. Aquí hemos perdido tiempo, pero hay que dilucidar si ha sido por un problema de ignorancia o por otras razones. Porque en esa época ya había países que no tenían fútbol con público, por ejemplo. Y los médicos teníamos un aviso para suspender los mítines y congresos desde el veintitantos de febrero, ya que había que evitar contagios entre médicos.

No son todo críticas, porque el director emérito del Centro de la Gripe cree que el confinamiento «era absolutamente necesario» porque «si se deja ir una semana más, hubiera sido un desastre aún peor». Lo que él no comparte son ciertas medidas que se han ido adoptando después, como aquel ‘superconfinamiento’ de Semana Santa: «Es como si hubiese una prisa o una mala conciencia y se sentía que se tenía que reforzar más porque veían que no acababa de bajar la curva, como si fuera a ser como un suflé, que baja al abrir el horno. No hacía falta, se la había pegado un hachazo, la transmisión se había cortado ya y había que esperar a que fuese surtiendo efecto».

LA 'DESESCALADA'

«Todos los países han ido aplicando distintas medidas de distanciamiento, pero en muchos de los casos sin llegar a legislar tan en concreto respecto al ciudadano como en España, donde se nos está tratando a todos como a menores de edad mental. Lo que vemos es que el Gobierno acierta a medida que va rectificando» sobre la ‘desescalada’. Y ahí, por ejemplo, dice que no salía de su asombro cuando se anunció que los niños podrían empezar a salir para ir a los supermercados: «Si me dicen que había un experto tras aquello, pues esa persona se tiene que ir; en silencio, sin hacer ruido».
El profesor de Microbiología de la Universidad de Valladolid intuye «un punto de soberbia» en cómo ha venido tratando los expertos a los virus, «como si las enfermedades infecciosas no fuesen cosa del mundo civilizado», y cree que «si de algo ha podido pecar la sociedad europea es de estar muy confiada en su capacidad tecnológica».
Una cura de humildad que ha ido por barrios, por países en este caso, porque Lejarazu cree que «el sistema mundial no ha fallado», aunque sí considera que «la OMS estuvo algo renuente a declarar el estado de emergencia un poco antes». «A algunos países europeos les parecía que aquello estaba lejos, aun cuando estaba ya en Italia» y, a continuación, «hubo gobiernos que se lo tomaron en serio y empezaron con medidas graduales de distanciamiento social; algunos antes que España y otros, después».
por zonas de salud. Comparte la tesis defendida por la Junta de Castilla y León, y la consejera de Sanidad, de ‘desescalar’ por zonas básicas de salud, no por provincias al completo, como proponía en un principio el Gobierno central. Una Verónica Casado que fue «una muy buena alumna» del profesor Ortiz de Lejarazu, según recuerda, y con cuya idea está «absolutamente de acuerdo» porque «los médicos de Primaria de las zonas de salud van a poder decir bien cómo va la cosa». «Debemos tener en cuenta que Castilla y León es tan grande como Holanda, Bélgica, Luxemburgo y a lo mejor Dinamarca juntos. Es que aquí hay una realidad demográfica y geográfica muy distinta a la de otras comunidades», apostilla.
La charla con el virólogo sigue frenética. Le apasiona el tema y no oculta su disfrute ante preguntas más ‘técnicas’, aunque no rehuya ninguna de las que responde «en calidad de ciudadano»:

– ¿Qué urge más la vacuna o un tratamiento efectivo?
– Si yo tuviera que elegir entre la vacuna o el tratamiento, elegiría la vacuna. Pero hay que tener en cuenta que aunque tengamos una vacuna, es probable que no tenga una eficacia permanente o que podamos tener brotes. Por ello, la investigación en antivirales es algo que hay que potenciar, porque se ha descuidado durante mucho tiempo. Incluso teniendo vacuna, siempre tendrás casos agudos y ahí es fundamental contar con algún tratamiento efectivo.

Lejarazu tiene claro que «hay que aprovechar para hacer planes para agosto, septiembre... pero han de ser planes, no ocurrencias». «De lo que hagamos ahora dependerá el dejar más o menos espacio al virus, porque el coronavirus va a seguir entre nosotros»..

PROPAGACIÓN SILENCIOSA

«El mayor peligro que tiene el virus es su gran capacidad de propagarse de manera silenciosa, entre personas asintomáticas». Por eso su receta anti covid-19, mientras que no haya vacuna, es la distancia, «de uno o dos metros», y «si se va a estar más cerca y en un sitio que es cerrado, pues con mascarilla». 
«Hay que ir diciéndoselo a los ciudadanos con campañas muy sencillas, con pildoritas, como se hizo en su momento con el sida y el ‘Póntelo, pónselo’». Y piensa, precisamente, en esos jóvenes de entre 15 y 21 años que son los que están «teniendo comportamientos irresponsables» y «con los que hay que trabajar mucho», asevera este virólogo.
«A la gente hay que enseñarle cómo tiene que hacer las cosas, no impedirle que las haga», defiende el doctor Ortiz de Lejarazu quien reconoce «detestar» aquello que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez ha acuñado como de la llamada ‘nueva normalidad’: «Lo odio. Es una antítesis horrible. Es una realidad diferente y así la gente sabe bien que las cosas tienen que cambiar, porque por ahora no va a haber normalidad».