Desde la cantera de Campaspero hasta Australia

R. Gris
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Desde la cantera de Campaspero hasta Australia - Foto: Jonathan Tajes

Las siete empresas de cantería de roca caliza de Campaspero han aumentado sus exportaciones desde la crisis y comercializan el 15% de su materia prima, especialmente en Europa. Llegan hasta a Australia

En Campaspero resulta difícil encontrar a una familia que no haya estado vinculada a la piedra. La vinculación del pueblo con la cantera es evidente cuando se pasea por sus calles, cuando se habla con sus gentes... La imagen blanquecina de la piedra caliza deja en el visitante una impresión de pueblo de montaña, con casas construidas en grandes sillares de piedra.  Todo empieza en la cantera. Las máquinas trabajan en el corte de los bloques de forma lenta, despacio, como si lo hicieran sin prisas. Las canteras se encuentran repartidas en las inmediaciones del pueblo y desde el siglo XVII y el trabajo se ha modernizado mucho. 
Los talleres que conviven en el pueblo se encargan de su explotación. La maquinaria pesada de última generación resulta fundamental y los avances en las últimas décadas han sido abismales. El ingeniero de Marmolera Vallisoletana, Raúl Salamanca, explica que hace unas décadas los trabajadores picaban con marras la piedra que después trabajaban en la propia cantera o transportaban con mulos los enormes bloques de piedra. «Calculamos que un metro cuadrado pesa 2.300 kilos».
Ahora, la situación ha cambiado mucho y el trabajo es más llevadero. En el caso de Marmolera son cuatro los operarios que trabajan en cantera. Las máquinas cortan con una sierra de dientes de diamante la piedra y después, gracias a unas máquinas de aire comprimido y la fuerza de una excavadora de enormes dimensiones, se separan los bloques. 
El primer metro de piedra más próximo al suelo no sirve debido a su porosidad y se desecha, y lo mismo ocurre con el metro más profundo. «Se puede usar para mampostería o también para recuperar la cantera». Las empresa que explotan la cantera tienen la obligación, controlada por la Junta de Castilla y León, de ir recuperando el terreno de la explotación. Para ello, utilizan la misma piedra que extraen y no es utilizable. La recubren con barro y tierra para que recupere su estado original. «En algunas partes se siembra la tierra igual que se hacía antes de abrir la cantera», explica Salamanca. 
tres metros. Una vez disgregados los bloques, los operarios los cortan con grandes sierras , con unas dimensiones aproximadas de tres metros de largo, ya que de esta forma pueden entrar más tarde en los denominados telares (máquinas de corte) para obtener listones de distintos grosores. Una vez que se acumulan los suficientes bloques se cargan mediante la máquina excavadora en un tráiler, que se encarga de llevarlos hasta el taller de trabajo. En el caso de Marmolera Vallisoletana cuenta con la explotación del suelo y dos talleres, uno en Campaspero y otro en Peñafiel.  Obtiene de sus canteras unos 50.000 metros cúbicos al año. 
Una vez que los bloques llegan a la fábrica, son las grúas las encargadas de todos los movimientos. Los puentes grúa trasladan los bloques hasta la primera de las máquinas. Una cadena de diamante es la encarga de la limpieza del bloque, ya que retira el sobrante, la zona que ha estado en contacto con el resto de la piedra que se ha desechado. «Cada uno de los cortes que realiza esta máquina pueden tardar unas tres horas». 
Después el bloque entra en los telares y se mezcla con agua para que las sierras puedan realizar bloques de dos, tres o cinco centímetros. Los listones ya están listos para su comercialización. «Nuestros principales clientes son otros marmolistas. Empresarios que no tienen cantera, pero si trabajan la piedra». Los listones salen de la fábrica de Campaspero en dirección a otros talleres que compran los listones para continuar trabajándolos y convertirlos en baldosas, encimeras o azulejos. 
No obstante, la piedra también puede continuar el proceso de elaboración en el propio taller. Una vez que ya están los listones preparados se pueden realizar diferentes piezas con ellos en otras máquinas de corte más precisas. «La mayoría de los trabajos son para baldosas». Salamanca explica que una gran parte de la producción de piedra de Campaspero se comercializa en Madrid y en Andalucía. «En mucha de la obra nueva que se construye en Madrid se coloca piedra de Campaspero en el suelo o incluso se enchapa por fuera y también se coloca por dentro de la vivienda». 
La piedra también puede contarse en bloques más grandes con máquinas especiales de discos enormes que cortan piedras que pueden sobrepasar los 2.500 kilogramos de peso. Y también se pueden cortar para baldosas para el suelo o las paredes en distintas dimensiones. Incluso, los programas informáticos de Marmolera permiten hacer distintas formas con la piedra, como figuras o columnas torcidas. 
Las exportaciones que se realizan por parte de las empresas de Campaspero cada vez son mayores. Se han incrementado especialmente desde la crisis económica. «Se manda mucho a Europa, con especial incidencia entre Francia e Italia, pero llegamos a otros países, como puede ser Austria». En torno al 15 por ciento de al producción se vende al exterior.