El Facebook de los 80

M. Belver
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Valladolid cuenta con más de un centenar de radioaficionados, un hobby que hoy en día sigue siendo casi una forma de vida. Fueron, quizá, la primera gran red social, cuando no existía internet. Y ahora mantienen su esencia

El Facebook de los 80 - Foto: Jonatan Tajes

En los años 80 no había redes sociales. Facebook, Instagram y similares no estaban ni en proceso de gestación. Pero el mundo ya estaba en contacto a través de las ondas. «La mayoría de nosotros empezamos en Banda Ciudadana (Citizen Band o BC). Es la de toda la vida, la de los camioneros. En Valladolid éramos unos 300. Era el Facebook de los 80, muchos nos conocimos así», señalan desde la Unión de Radioaficionados de Valladolid (EA1URV). Hoy son algo más de 80 socios, más otra veintena en la Asociación Radio Club Cultural Gaviota (EA1RAG).  
El mundo de los radioaficionados ha ido evolucionando, pero la esencia es la misma que hace 70 años llevó a fundar la Unión Radioaficionados Españoles, ponerse en contacto con otras personas, sin importar la distancia, el sexo o el lugar de nacimiento. El inglés es el idioma universal, aunque luego hay códigos que ayudan a acortar las distancias lingüísticas.
«Empecé porque vi un anuncio en un periódico de la Escuela de Radio Maymo dedicado a hacer cursos de radio, que te mandaban mayerial para acabar montando una emisora. Por entonces no se podían tener y el anuncio aconsejaba que tras montarla se desmontase rápidamente. Con el tiempo compré una emisora en Andorra por 40.000 pesetas... y hasta hoy», se arranca el veterano de la EA1URV, Nicolás Martín (EA1LJ). Con 86 años sigue en activo, específicamente en morse (telegrafía). «En mi caso vivía en Francia y vi una película en la que un barco acababa a la deriva y gracias a la radio se comunicaba con tierra y logró subsistir». «Los primeros equipos los montábamos nosotros mismos. Miguel, a día de hoy se ha hecho uno él mismo y lo tiene en su pueblo». Las frases de los miembros de la Unión de Radioaficionados de Valladolid se agolpan explicando esta afición, este hobby, esta pasión... «Estamos enganchados» «Nos gusta» «No me encuentro sin la radio». Lucía Brusel es la benjamina, escucha a todos y apunta cosas. En breve se sacará la licencia.
Porque los radioaficionados necesitan una para emitir, para ponerse en contacto con gente de todo el mundo... o de su propia provincia. «Primero hay que superar unas pruebas teóricas (examen tipo test) en la Jefatura Provincial de Telecomunicaciones; en el que hay que tener conocimientos de manejo en emisorar, electrónica y algo de normativa. Una vez apto se solicita el diploa de operador y Telecomunicaciones te da un indicativo tras pagar unas tasas. Ese ya es de por vida y no tienes que pagar más», apunta el secretario, Carlos (EA1EZZ).
El indicativo es E (de España), A (de categoría. Hoy en día casi todos son A); 1 (es el Distrito. El 0 es el del Rey Emérito); y el resto de vocales son las que te otorgan. «Es la matrícula del coche», bromean.
La Unión de Radioaficionados de Valladolid te ayuda con todos los trámites, da charlas, coloquios, encuentros, clases... «La radio te tiene que gustar. Las nuevas tecnologías nos han podido ‘comer’, pero nosotros nos aprovechamos de ellas».
Unos son más de contactos a larga distancia, como Luis Ángel, que ha contacto con todos los países del mundo menos uno: «En Corea del Norte es imposible». Otros son de mezclarlo con lo digital. Los hay de UHF. O de obtener diplomas;es decir, de hacer contactos en un lugar o lugares (castillos, estaciones de ferrocarriles...). «Hay gente que hace excursiones a sitios como la Isla Robinson Crusoe o a Kiribati para hacer contactos en lugares casi imposibles», apuntan con una sonrisa y un brillo en los ojos.
Porque los radiaficionados llegan a cualquier lugar del mundo: «Solo necesitamos una radio, una antena y ondas». Y que el sol, porque dependen de él, les permita tener lo que ellos llaman ‘cobertura’.
Ángel (EA1HCZ), Tomás (EA1IZ), César (EA1LT), Tomás (EA1EVI), Miguel (EA1 MS), Justo (EA1GKP), Miguel (EA1CJA), Javier (EB1HRW), Carlos (EA1EZZ), Lucía (EA1...)... y así hasta cien. Los radioficionados siguen de moda.

 

El Rey Emérito, astronautas, premios Nobel...
Las cifras hablan de que más de 30.000 españoles tienen licencia de radiaficionados. Algunos de ellos conocidos o, mejor dicho, muy conocidos. El Rey Emérito, Juan Carlos I, es uno de los más relevantes. Además, es el único que tiene Distrito propio -España está dividido en 9, más el 0, que es el del Rey-. Otro conocido es el astronauta Pedro Duque, ministro de Ciencia, Innovación y Universidades. Los hay Premios Nobel a nivel internacional, como Joe Taylor o Michael S. Brown. 
«A través de la radio hablamos de todo, aunque hay temas como política y religión, que son tabú. Del resto, de todo. Recuerdo algún sacerdote de hace años que solo lo usaba para saber el tiempo en Santander», afirman desde la Unión de Radiaficionados.