El radar de Portillo, el que más 'caza' fuera de autovías

ICAL
-
El radar de Portillo, el que más 'caza' fuera de autovías

Situado en el kilómetro 170 de la N-601, justo antes del cruce de las carreteras de Valdestillas y La Pedraja de Portillo, acumuló 15.524 multas en 2018

El radar que más sanciones impuso en 2018 en Castilla y León fuera de las autovías se ubica en la provincia de Valladolid, en el kilómetro 170 de la N-601, justo antes del cruce de las carreteras de Valdestillas y La Pedraja de Portillo, con 15.524 multas. De hecho fue el cuarto de toda la Comunidad con sanciones, solo por detrás de los situados en el 

kilómetro 340 de la A-66, la autovía de la Ruta de la Plata, a las afueras de Salamanca, con 26.583 sanciones; del ubicado justo antes de la salida 160 (Ardón-Valdevimbre), en dirección León en la A-66, con multas para 20.852 vehículos; y del situado en el kilómetro 234 de la A-1, que controla el tráfico en sentido Vitoria, en el alto de La Varga y el nudo Landa y que el pasado año alcanzó las 19.091 multas.

Los radares fijos que la Dirección General de Tráfico (DGT) tiene activos en las carreteras de Castilla y León formularon el pasado año un total de 219.567 denuncias por sobrepasar los límites de velocidad, más del doble que las tramitadas por estos dispositivos en 2012 (102.067), y más de la mitad del total de las sanciones impuestas por la DGT en 2018.

A pesar de estar señalizados, el número de multas impuestas por los radares fijos se incrementa año tras año en las carreteras de la Comunidad. Si en el año 2012 que representaban poco más del 19 por ciento del total (535.295), su número ha ido creciendo paulatinamente hasta alcanzar el pasado año el 51,1 por ciento del total (429.239).

A muy poca distancia del de Portillo, en quinta posición, aparece el cinemómetro situado en el kilómetro 125.4 de la la A-1, justo antes de la salida de Fresno de la Fuente y la Grajera (Segovia), que controla el tráfico en dirección Madrid. El pasado año cazó a 15.359 vehículos.

Los diez primeros puestos se completan con los radares ubicados en el kilómetro 194 de la A-1, poco antes de la salida de Quintanilla de la Mata (Burgos), en dirección Madrid; kilómetro 347 de la A-6, en dirección Lugo, a la altura del carril de aceleración de la entrada de Manzanal (León); kilómetro 106 de la AP-6, a la altura de Adanero (Ávila), en sentido La Coruña; kilómetro 171 de la A-6, en Rueda (Valladolid) y el ubicado en el kilómetro 237 de la A-1, en dirección Madrid, a la afueras de Burgos.

Para el presidente de Automovilistas Europeos Asociados, Mario Arnaldo, el incremento de las denuncias impuestas por los radares sólo responde a un afán recaudatorio por parte de la administración, ya que, estadísticamente, no está demostrado que un incremento de las denuncias de los radares se traduzca en una reducción del número de accidentes ni de víctimas mortales.

Además, para Arnaldo, este tipo de multas no constituye en un elemento corrector de la conducta de los conductores, ya que ocho de cada diez sanciones son infracciones por superar “mínimamente” los límites máximos de velocidad, factor que se sitúa en quinto lugar entre las causas que provocan la accidentes. A su vez, también critica que el nueve de cada diez de estas sanciones se tramitan sin detención e identificación del conductor, “por lo que España se ha convertido en el país de la UE con más abuelos infractores”.

En términos parecidos se pronuncia Antonio Lucas, portavoz del RACE, que indica que los radares deben tener una función preventiva e instalarse en puntos donde conflictos o en los que se registre u incremento de la siniestralidad, algo que en buena parte de los casos no ocurre. “Si se registra un incremento de las multas y la siniestralidad vial no desciende, es que algo está funcionando mal”, sentenció.

En este sentido, Lucas reclama que la instalación de cualquier radar se haga en función de unos criterios objetivos e informando a los conductores, a la vez que propone que realizar de forma periódica informes para cambiar la ubicación de los cinemómetros.

Más control

A los 97 radares fijos ubicados en la Comunidad, se sumaron desde el pasado 1 de julio cinco nuevos que controlan la velocidad en tramos de carreteras nacionales de las provincias de Valladolid, Palencia, Burgos, Segovia y Soria, dentro del objetivo de la DGT de incrementar la vigilancia en las carreteras convencionales, vías que el pasado año se cobraron en Castilla y León la vida de 85 personas, el 69 por ciento del total.

Los cinemómetros encuentran ubicados en kilómetro 12,6 de la N-610 en Palencia, a la altura de Villamartín de Campos; en la N-122 (262.2), en la provincia de Burgos, entre Vadocondes y Fresnillo de las Dueñas, y en la N-110 (Km. 113,2), en Segovia, cerca de Gomeznarro. En la provincia de Soria se han instalado dos, uno en el kilómetro 406,8 de la N-234, en San Leonardo, y otro en el kilómetro 132,7 de la N-122, en La Omeñaca. En Valladolid el nuevo cinemómetro está en el kilómetro 300 de la N-122, entre Peñafiel y el desvío a las localidades de Roa y Castrillo de Duero.

Sanciones

El conductor que supere en 20 kilómetros la velocidad máxima permita en zonas limitadas entre 20 y 50 kilómetros, no estará cometiendo una infracción grave, será sancionado con una multa de 100 euros y no perderá ningún punto del carné de conducir. En el resto de los tramos, entre 60 y 130 kilómetros, se establece un margen de 30 kilómetros para que la sanción sea la misma. Circular de 30 a 50 kilómetros más rápido del límite establecido es una falta grave e implica la pérdida de dos puntos del carné de conducir y el pago de una multa de 300 euros. La multa pasará a los 400 puntos y se perderán cuatro puntos cuando se conduzca entre 40 a 60 kilómetros por encima del límite fijado, mientras que el conductor que circule de 50 a 70 kilómetros más rápido del límite establecido estará cometiendo una infracción grave y será sancionado con la pérdida de seis puntos y con una multa de 500 euros.

En el caso de superar los límites entre 60 y 80 kilómetros se estará ante falta muy grave, tipificada como delito, por lo que a la retirada de seis puntos y de una multa de 600 euros habría que sumar la retirada del carné e incluso la prisión. Así, un conductor que en una autovía limitada a 120 kilómetros por hora circule entre 121 y 150 se enfrenta a una multa de 100 euros; en el caso de que sea sorprendido viajando entre 151 y 170, la sanción será de 300 euros euros y la retirada de dos puntos; si lo hace entre 171 y 180 serán 400 euros y cuatro puntos, y si es detectado entre 181 y 190 kilómetros perderá seis puntos y tendrá que pagar 500 euros. Por encima de los 190, además de seis puntos y una sanción de 600 euros, se está ante un delito que podrán acarrear penas de prisión y la retirada temporal del permiso de conducir.