El tetris de los presupuestos

Javier M. Faya (SPC)
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La irrupción de Ciudadanos en las negociaciones de las Cuentas Generales del Estado crea recelo en los aliados de la izquierda de Sánchez, que podrían retirarle su apoyo por mucho que los socialistas apelen a la reconstrucción nacional

El tetris de los presupuestos

No parece que a la presidenta de Ciudadanos, Inés Arrimadas, ni a su segundo de abordo y líder interino, Edmundo Bal, les guste mucho el Tetris, pero lo cierto es que la confección de los Presupuestos Generales del Estado (PGE) de este año es lo más parecida a ese videojuego que se hizo tan popular y que nació en la URSS en 1984.  
Básicamente se trata de un puzle en el que una pieza que cae desde arriba, a izquierda o derecha, se tiene que amoldar a las que, amontonadas, hay debajo. Una vez que las hileras horizontales se completan, lanzan un destello y desaparecen. Parece sencillo, pero no lo es, porque el tiempo corre en contra del jugador y si una de las piezas caídas toca el techo, pierdes. 
Algo parecido le sucedió al presidente, Pedro Sánchez, hace poco más de un año, cuando decidió convocar elecciones en vista de que los Presupuestos no iban a ser aprobados. Esta vez cuenta con su aliado en el Gobierno de coalición, Unidas Podemos, y parte de sus socios de investidura, como PNV, Más País, Compromís o Teruel Existe, pero en esta ocasión se ha colado un invitado que a muchos incomoda, sobre todo a Esquerra: Ciudadanos. Y en vista de lo sucedido el pasado martes tras la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros, la ficha naranja podría reventar el Tetris de los Presupuestos, en definitiva, el Tetris del poder.    
No sentó nada bien a los partidos de izquierdas que ayudaron al líder socialista a que desalojara a Rajoy de La Moncloa en junio de 2018 las palabras de la portavoz del Ejecutivo, María Jesús Montero, abriendo la posibilidad de llegar a acuerdos con los liberales para sacar adelante las Cuentas y pidiendo a todas las formaciones que dejaran a un lado sus diferencias en pro de la reconstrucción de un país que intenta recuperarse del mazazo económico y sanitario que ha supuesto y está suponiendo el coronavirus. 

 

Sin vetos cruzados

«No podemos permitirnos los vetos cruzados cuando estamos afrontando esta crisis y la unidad es clave para la victoria. Escuchar con atención qué es lo que plantea cada uno, más de si lo ha propuesto alguien u otro», indicó la andaluza en respuesta a la posible incompatibilidad entre la posibilidad de que Ciudadanos y ERC puedan apoyar los mismos Presupuestos. Haciendo gala del optimismo que caracteriza a las personas -sobre todo, políticos- que ven una oportunidad donde hay un problema, afirmó que no ha habido un momento como el actual «en toda la Historia de España» que más aconseje la necesidad de ponerse de acuerdo y dejar «aparcadas» las diferencias.
Como un basilisco se puso el portavoz de ERC en el Congreso, Gabriel Rufián, que emplazó al Gobierno a que elija entre los republicanos catalanes o Ciudadanos para negociar las Cuentas «porque las dos cosas no pueden ser», al tiempo que insistió en que llegar a un acuerdo con ambos «es bastante incompatible».  
De la misma opinión son el resto de fuerzas de izquierdas, si bien Unidas Podemos, por boca de su portavoz, Pablo Echenique, intenta calmar los ánimos recordando el pacto del abrazo, rubricado el pasado 12 de noviembre entre su líder, Pablo Iglesias, y Sánchez para constituir el primer Gobierno de coalición de la Historia reciente. «Como todos los acuerdos exige su cumplimiento», aseveró con rotundidad el hispanoargentino que, muy hábil, apeló, a renglón seguido, a la «flexibilidad» sin concretar absolutamente nada. 
No parece que quedara muy convencido el número uno de Compromís, Joan Baldoví, que puso el grito en el cielo con un «Estamos hartos de la geometría variable». Cualquiera diría que este profesor en excedencia es un experto en el Tetris, aunque seguro que las matemáticas se le da mejor. Solo se trata de sumar... y restar. 
Así, para sacar adelante las Presupuestos, Sánchez, con sus 120 diputados, cuenta con los 35 de Unidas Podemos, los seis del PNV -máxime cuando volverán a gobernar juntos en el País Vasco según las en