Los 19 días de descontrol de Luboslav

A. G. Mozo
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El autor del altercado de plaza de España acumula en tres semanas cuatro arrestos. El 13 de octubre, una chica le denuncia por tocarle el culo. Luego llegó lo del día 25 y los dos de ayer, cuando amenazó a dos jóvenes y dos policías en veinte horas

Luboslav y sus 19 días de descontrol... y libertad

Luboslav T. cumplió 31 años el pasado 29 de julio. Carece de domicilio conocido y de teléfono móvil. Es natural de Bulgaria, pero en su ficha española se agolpan ya hasta 16 antecedentes policiales. Once de ellos son de 2014, cuando fue acumulando tantas visitas a la comisaría que terminó expulsado del país. Ahora, de vuelta a España, se repite el patrón y ya acumula otras cinco detenciones, una del 15 de julio en Plasencia (Cáceres) y las otras cuatro, en apenas tres semanas, en Valladolid; las dos últimas, en una franja de menos de veinte horas.
19 días de absoluto descontrol  en los que ha entrado y salido de los calabozos, pasado por el área de Psiquiatría del Hospital Clínico y hasta ha visto como se incoaba a su nombre un expediente policial en el que se propone su expulsión del país. Fue justo al principio de todo, después de que cometiese un delito de abusos sexuales en una discoteca. Luego llegaron el de daños en la plaza de España y el de robo con violencia e intimidación de la calle Alcalleres. Todos de poca monta, todos con la violencia y el descontrol por bandera. Y todos con idéntico final: su excarcelación atendiendo a la escasa entidad de los delitos que ha firmado. Algo más grave es su último delito, el de la tarde del jueves, un atentado a la autoridad.

EN TINTÍN Y CON UNA MENOR

La historia de Luboslav arranca en la madrugada del 13 de octubre en la discoteca Tintín (plaza de Martí y Monsó). Allí, una joven, menor de edad, le denuncia por tocarle el culo. La Policía Local acude a la llamada y le detienen por un delito de abuso sexual. La juez de guardia le deja en libertad con cargos, pero la Policía Nacional, instructora de las diligencias, decide incoarle un expediente de expulsión del país, al enfrentarse a penas de entre dos y seis años de prisión. Se iniciaba un proceso administrativo, con un plazo máximo de seis meses para que las autoridades gubernativas decidan sobre si lo expulsan o no, independientemente de que, en vía penal, continuaba la tramitación judicial de la causa por supuestos abusos sexuales y de que el juez, en sentencia, también podría sustituir la pena de cárcel por la expulsión.
Su salto a la ‘fama’, con ese vídeo viralizado vía WhatsApp, llega el día 25, cuando se lía a golpes, con una mesa, contra un quiosco de la ONCE y varias tiendas de la plaza de España. Se le detiene por delito de daños y el juez de guardia le deja en libertad, pero ordena que se le someta a examen psiquiátrico. Los médicos le exploran y, al parecer, permanece cinco días ingresado en el Clínico voluntariamente, hasta que el miércoles por la mañana se va.
Y unas horas después llega un nuevo ataque violento. Se topa con un par de jóvenes paseando a su perro en la zona centro y les exige «de forma agresiva» un cigarro. Los chicos le reconocen como «el tío que la lió el otro día en la plaza de España», le dicen que no tienen más tabaco que el pitillo que lleva uno de ellos en la boca y huyen a la carrera.
«...O TE PARTO LA CABEZA»

Luboslav les da alcance en la calle Alcalleres y se pone ante de ambos, aún más violento: «Dame el cigarro o te parto la cabeza a ti, a ti y al perro», les espeta antes de coger al animal del lomo y zarandearlo. Se apodera del cigarro y se va. La Policía da con él en la plaza de España y dice que «solo quería un cigarro». Detenido, duerme en calabozos y, a primera hora de la tarde del jueves, vuelve a salir en libertad.
Apenas dos horas después, una llamada pide la presencia de una patrulla en el centro de Cáritas de calle Santuario. Luboslav T. está «causando problemas» y cuando llegan los agentes les amenaza con agredirles; detenido.


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