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Los niños solo aglutinan el 6% de los casos del último mes

A. G. Mozo
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Los menores de diez años eluden el coronavirus pese a haber vuelto al colegio sin vacunar, mientras que los mayores de 80 concentran uno de cada cinco nuevos casos detectados en el último mes

Niños con mascarilla en el arranque de este curso. - Foto: Miriam Chacón (ICAL)

La inmunidad de grupo parece ser toda una realidad en Valladolid gracias a ese 82% de vacunados con la pauta completa que anota ya una provincia en la que la tasa de incidencia acumulada alcanza también las ratios de control del covid; después de catorce meses de vorágine, la IA 14 días vuelve a estar por debajo de 25 casos por 100.000 habitantes, el umbral que marcan la OMS. El coronavirus está reduciendo su presencia de una manera tan evidente que ni tan siquiera consigue circular en segmentos de población que están sin vacunar, como es el de los niños de hasta 11 años; incluso después de la vuelta de las clases y el obvio incremento de la interacción bajo techo.

Ha pasado un mes desde que los colegios reabrieran sus puertas con la incógnita de qué efecto tendría sobre la pandemia y por ahora está siendo mínimo. En el ámbito de los ciclos de Educación Infantil y Primaria, el regreso llegaba el 10 de septiembre, prácticamente con las mismas restricciones que había el curso pasado (mascarillas, clases duplicadas, distancia de seguridad, grupos burbuja, circuitos distintos de entrada y salida, varios horarios para evitar aglomeraciones...) y en este primer mes apenas se habrían registrado 37 casos entre los niños, lo que supone solo un 6,6% de los contagios llegados a los servicios de Atención Primaria de Valladolid en este tiempo, que han sido 554.

Los datos que ofrece la Junta de Castilla y León no discriminan por completo al segmento de menores de doce años sin vacunar, sino que únicamente concreta los casos que se han diagnosticado en centros de salud entre niños de 0 a 9 años, así como entre los de 10 a 19, los de 20 a 29 y así sucesivamente; por décadas. De esos 554 anotados en el primer mes de clase, 37 son de niños del primer grupo, mientras que hay otros 59 de adolescentes, pese a que en esa franja el grueso ya ha recibido las dos vacunas.

Esos jóvenes de 10 a 19 años de edad suponen más de un diez por ciento de las nuevas infecciones de este último mes, mientas que los veinteañeros representan el 11,5% (64 casos en total este mes), por el 9% de los treintañeros (50). La cosa empeora algo a medida que aumentan las edades y, así, los vallisoletanos de 40 a 49 años han acumulado poco más del 11% de las infecciones (62), mientras los de 50 a 59 aglutinan casi el 12% (66). La cifra porcentual vuelve a bajar a partir de ahí, con los sexagenarios representando el 10,8% (60) y los septuagenarios casi al mismo nivel que los niños: 7,2% (40).

Pero donde se ha concentrado el grueso del problema de los contagios durante este arranque de curso es, paradójicamente, en las personas de más de 80 años de edad. El segmento de octogenarios y nonagenarios concentra uno de cada cinco nuevos casos llegados a las consultas Atención Primaria, un 21% por esas 118 infecciones covid de las 554 que reporta Sacyl entre el 6 de septiembre y el 6 de octubre (última estadística disponible).

Estos datos del ocaso del verano y el principio del otoño contrastan con los del arranque estival, en esa ola que surgió de la mano del final de las clases. Entonces, las vacunas todavía no habían llegado nada más que a los mayores de 50 años de forma generalizada y, algunas dosis, entre los cuadragenarios, lo que concentraba todo entre los veinteañeros (40% de los casos) y los adolescentes (22%), mientras que los niños de 0 a 9 años apenas suponían un 2,2 por ciento y, lo más llamativo, apenas tocaba a sexagenarios (3%), septuagenarios (0,6%) y mayores de 80 (1,2%).

En el epílogo de esta quinta ola, el coronavirus ha vuelto a cebarse con los ancianos. No solo con este repunte de los contagios que ha obligado a Sacyl a administrar una tercera dosis en las residencias, sino, sobre todo, por la mortalidad: tres de cada cuatro decesos de septiembre se produjeron entre personas de más de 80 años.