Cierta relajación en los pueblos más pequeños

R.G.R
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Los vecinos de los municipios de menor población salen a menudo y llevan «una vida más o menos normal». Simancas, Aldeamayor y Peñafiel sin franjas horarias pese a superar los 5.000 habitantes

Los habitantes de los pueblos pequeños viven la pandemia con más relajación. - Foto: Jonathan Tajes

Cierta relajación en los pueblos de menor población durante esta semana. Las medidas implementadas por el Gobierno desde la entrada en la fase cero han ocasionado que algunos vecinos de los municipios pequeños alivien la permanencia en sus viviendas. Algunos alcaldes lo han puesto de manifiesto. El regidor de Viana, Alberto Collantes, recordó que  estas medidas no suponen un «cheque en blanco para bajar la guardia» puesto que no se debe olvidar «que el coronavirus sigue entre nosotros y nadie sabe cómo acabar con él ni cuando estaremos libres de contagio» y alertó sobre las salidas que se hacen a la calle, «algo que se ha evidenciado tanto en grupos de adultos como de los mayores de 14 con la complicidad irresponsable de sus padres».  
Estas quejas vienen motivadas por algunas escenas que se han podido ver en estas localidades durante la semana. Gente paseando en grupo, tiendas abiertas donde los clientes no tienen necesidad de solicitar cita previa, bazares con más de un cliente en el interior, vecinos paseando por la calle sin mascarillas ni guantes... Son muchas las escenas que no invitan precisamente al optimismo en una rápida desaparición de la pandemia. 
Si bien es cierto que la inmensa mayoría de los vecinos sí cumple con las líneas marcadas por el Ejecutivo central, no lo es menos que algunos otros no han tenido un comportamiento ejemplerizante. Durante esta semana se han podido ver colas a la puerta de algunos negocios que han abierto con la llegada de la fase y cero, y grupos de jóvenes sentados juntos en plena calle sin mascarillas ni ninguna medida de protección. 
Una clienta en una tienda.Una clienta en una tienda. - Foto: Jonathan TajesLos vecinos de los pueblos de menos de 5.000 habitantes, a pesar de no tener franjas horarias a las que ceñirse durante el día a la hora de salir de casa, sí tienen que respetar el hecho de no salir del municipio y no alejarse más de un kilómetro de su vivienda. Una limitación, esta última, que no siempre se ha cumplido. Los términos municipales tienen muchas hectáreas y los caminos han sido los lugares elegidos por los vecinos para los paseos. La mayoría de los vecinos se han decantado por salir al campo a disfrutar de las zonas verdes que ofrecen durante este mes de mayo muchos parajes de la provincia. 
La imagen de los pueblos pequeños pertenece más a un mes de invierno que a la segunda semana de mayo, cuando los ‘hijos del pueblo’ que residen fuera el resto del tiempo comienzan a llegar y las viviendas se empiezan a abrir. Ahora, no. El número de vecinos se mantiene prácticamente inamovible. El tránsito es continuo. Los vecinos pasan más tiempo en las calles. Mariano Martín es un vecino de Campaspero, donde residen unos 800 vecinos, y sale todos los días como poco dos veces. «Tengo unas gallinas en un corral y voy por la mañana para atenderlas y las dejo libres hasta por la tarde que vuelvo para encerrarlas. A la compra no salgo porque de eso se encarga mi mujer», comenta mientras pasa junto a la Casa Consistorial. 
Dos jóvenes permanecen sentados en una esquina, hablando de forma tranquila y sin ningún tipo de protección. Uno de ellos manifiesta que «no pasa nada». Se llama  Pablo Vázquez. «Somos unos 800 en el pueblo y la mayoría tiene más de 70 años. La verdad es que no ha cambiado nada, excepto que parece que se está prolongando el invierno, nada más».
Dos personas salen a pasear al campo.Dos personas salen a pasear al campo. - Foto: Jonathan TajesAndrea García regenta la pescadería de la localidad y la verdad es que sí ha notado el cambio porque ahora está vendiendo «mucho más» que antes de la crisis sanitaria. Lo hace de forma fundamental a través de llamadas de teléfono y mensajes que le envían los vecinos. «Voy mucho de casa en casa y se lo dejo en la puerta o en la ventana». Destaca que los vecinos no quieren el producto para congelar, sino que  se trata «de la compra de la semana».
Carlos Díez explica que los lugares donde normalmente se juntan los vecinos permanecen cerrados, como los bares y el centro de jubilados. La mayor parte de los trabajadores de Campaspero han continuado con su trabajo, ya que la mayoría se dividen entre las labores del campo y el empleo de las canteras de piedra. 
La actividad en los pueblos más grandes también se ha incrementado de forma notable durante esta semana con la apertura de algunos establecimientos, donde no siempre se ha mantenido el distanciamiento social. Los paseos de menores y mayores de 70 años no han permitido siempre mantener la distancia adecuada. El Día de Valladolid ha podido comprobar de primera mano cómo los vecinos de Tudela de Duero, por ejemplo, mantenían conversaciones en la calle entre grupos de personas sin una separación adecuada y cómo en un establecimiento se encontraban más de dos clientes a la vez caminando entre los pasillos. 
Algunas tiendas ya han abierto sus puertas.Algunas tiendas ya han abierto sus puertas. - Foto: Jonathan TajesJin Fen regenta el Bazar Tudela  y el mismo lunes decidió abrir su tienda. «Ha venido muy poca gente», comentaba entre medidas de seguridad. «Vendo guantes, pero no mascarillas», afirma mientras otra persona tiene un bote con producto desinfectante en la mano y pulveriza el aire en un intento de evitar contagios en la tienda.  ?       ? 
peñafiel, simancas y Aldeamayor. Los vecinos de Simancas, Peñafiel y Aldeamayor de San Martín no tienen franjas horarias a pesar de que estos municipios tienen más de 5.000 habitantes. La Delegación del Gobierno ha adoptado esta decisión en el caso del municipio ribereño porque supera el límite poblacional marcado por el Ejecutivo solo si suma sus tres pedanías y en las localidades del área metropolitana porque el casco urbano, en  el caso de no sumar las urbanizaciones colindantes, tampoco alcanzan los 5.000.
Esta circunstancia ha ocasionado que algunos vecinos no conozcan muy bien la situación y piensen que solo pueden salir a la calle en una determinada franja horaria al desconocer su situación. El alcalde de Peñafiel, Elías Arranz, ha publicado un bando para alertar a todos los habitantes. Aunque no todos lo tienen claro. 
La apertura de las tiendas también ha llegado a Peñafiel. Isabel de la Rosa regenta Mimos, un establecimiento de ropa de bebé. «He abierto porque podía y estoy atendiendo en orden de llegada. Tengo mascarilla y protección». Tiene cola de clientes a la puerta y solo pasan de uno en uno. 
Martín Quiroga tiene un establecimiento de comida y venta de vino. Reconoce que ha cambiado la forma de trabajar, ya que muchos encargados son por teléfono. «Vendemos mucho menos porque Peñafiel es un pueblo muy turístico y se ha notado mucho que no llegan viajeros».