En libertad el acusado del ataque sexual a una británica

A.G.M.
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El Juzgado de Instrucción 4 impuso 3.000 euros de fianza al presunto autor del ataque, un vallisoletano de 27 años que se ha pasado tres meses en la cárcel

Jóvenes durante un botellón en La Rosaleda. - Foto: Tajes

El Juzgado de Instrucción número 4 de Valladolid, encargado de las pesquisas en torno a un presunto ataque sexual sobre una británica cometido el pasado mes de julio en el parque de La Rosaleda, ha puesto en libertad bajo fianza de tres mil euros al vallisoletano detenido por estos hechos. La decisión llega tras descartarse por completo que este joven de 27 años, identificado por las iniciales M.A.G.G., cometiese una violación y moverse todo en el campo de los abusos sexuales, a la espera de afinar las circunstancias exactas del presunto ataque.
La causa está abierta por delito de abuso sexual, no de agresión y el juez del caso acordó a finales del mes de septiembre la puesta en libertad provisional bajo fianza del joven que llevaba recluido en la cárcel desde primeros de julio, aunque con la imposición de una serie de medidas cautelares, como la obligación de comparecer en el juzgado periódicamente, la retirada de pasaporte y prohibición de salida del país, así como la prohibición de acercamiento y comunicación con la víctima. «El juez considera que han desaparecido las circunstancias que justificaron la adopción de la medida de privación de libertad ya que la instrucción está prácticamente concluida, no existe riesgo de fuga, la víctima está en el extranjero y sólo restan diligencias cuyo resultado se puede demorar varios meses», tal como detallan fuentes jurídicas.
Los hechos ocurrieron durante la madrugada del viernes 5 de julio al sábado 6. La víctima, una joven británica de 18 años que estaba «de paso» en la ciudad, y el detenido, sin antecedentes, se conocieron cuando, acompañados de grupos de amigos, estaban de fiesta por la zona de copas de Coca (plaza de Martí y Monsó). Al parecer la chica estaba ebria cuando su presunto agresor la condujo hacia el parque de La Rosaleda, situado a escasos metros de esa zona de bares, justo al otro lado de Isabel La Católica.
Descartado que emplease sobre ella cualquier tipo de violencia o intimidación (lo que convertiría el caso en una agresión sexual), la gran incógnita del caso es el grado de conciencia que tenía la joven británica e, incluso, si la sumisión química llegó solo por el consumo de alcohol o si pudo llevar añadida alguna sustancia. Las pesquisas apuntan en la dirección de un caso de sumisión química por el hecho de que la británica no pudo acudir a denunciar los hechos hasta más de diez horas después de los hechos; la agresión se produjo sobre las tres de la madrugada y la joven no fue a comisaría hasta las dos de la tarde.