La primera ocasión... en Vallecas

M.B
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La primera ocasión... en Vallecas

El Real Valladolid podría ser de Primera este domingo de forma matemática. Debe ganar al Rayo Vallecano (Vallecas, 18.30 horas) y que el Girona no se imponga al Levante

Después de 36 jornadas disputadas; de haber tuteado al Barcelona, el Atlético o el Real Madrid; y de haber merecido ganar al Getafe, entre otros, el Real Valladolid se jugará la permanencia en 180 minutos ante Rayo Vallecano y Valencia. Después de una temporada en la que le daban como claro candidato al descenso junto a Huesca y Rayo; en la que se convirtió en una de las revelaciones rozando incluso puestos europeos tras ganar de forma consecutiva a Levante, Villarreal, Huesca y Betis; y en la que ha sufrido los rigores del sistema de VAR, el conjunto blanquivioleta depende de sí mismo para seguir paseando sus colores por los campos de la Liga Santander, es decir la Primera División de toda la vida. Después de un año deportivo en el que ha habido cambio en la Presidencia, con la llegada de Ronaldo Nazário al comprar la mayoría del accionariado a Carlos Suárez; de que hay visos de crecimiento como institución, con un anuncio de una gran reforma en el estadio y ampliaciones de la Ciudad Deportiva; y en el que la sintonía entre afición y club se ha visto reflejada primero en el récord de abonados, con 20.000 más lista de espera, y en los últimos encuentros, con recibimientos multitudinarios y sentimiento de club, el Pucela tiene la primera oportunidad de certificar su permanencia este domingo, cuando juegue en Vallecas ante el Rayo Vallecano. A partir de las 18.30 horas y con horario unificado para todos.
Eso sí, este domingo no depende solo de su encuentro para certificar esa salvación. Será matemática siempre y cuando gane al Rayo y el Girona no se imponga al Levante, en el duelo clave de esta penúltima jornada. El resto ya sería historia. 
Pero para llegar a esta situación, los de Sergio González han tenido que sumar en cuatro de los últimos cinco encuentros, empatando con Getafe y Alavés, e imponiéndose en Zorrilla a Girona y Athletic. Solo perdieron en el Metropolitano ante el Atlético... y algunos aún recuerdan un par de jugadas. Para llegar a esta situación, el conjunto blanquivioleta ha tenido que superar quizá el peor momento de la temporada, viéndose en puestos de descenso, tras la igualada sobre la bocina del Getafe, por primera vez -salvo de forma accidental en la jornada 4-. Para llegar a esta situación, la conjura de puertas para dentro ha sido tan importante como de puertas para fuera.
Los blanquivioleta suman 38 puntos, uno más que el Girona, 37; y tienen ya lejos de su alcance a los otros dos candidatos al descenso, Huesca y Rayo, que consumaron ese regreso al infierno de Segunda la semana pasada. Con esos 38 puntos se hubiesen salvado la pasada temporada, la anterior, la anterior y la anterior. Es decir, en las cuatro últimas tendría la permanencia. Pero en ésta necesitará alguno más... salvo que el Girona no sume nada más que uno en sus dos enfrentamientos.
Para el encuentro en Vallecas, Sergio González solo cuenta con las habituales bajas de los lesionados Luismi, Stiven Plaza, Hervías y Anuar. El resto, salvo contratiempos de última hora, están en condiciones de ser de la partida. Lo normal es que el técnico no haga muchas variaciones respecto al once de las últimas semanas, el formado por Masip, Moyano, Kiko Olivas, Calero, Nacho, Alcaraz, Míchel Herrero, Óscar Plano, Waldo, Unal y Sergi Guardiola. Un equipo que le ha dado el resultado esperado hasta el momento.
En Vallecas le espera un Rayo ya descendido y con convulsiones esta semana, en la que se ha hablado tanto o más de la próxima temporada que de los dos partidos que le quedan por jugar. Paco Jémez, con contrato para el año siguiente al igual que 15 futbolistas, tiene tres bajas seguras para este domingo, el central Alejandro Gálvez, por lesión;y el extremo Adrián Embarba y el medio, exblanquivioleta, Mario Suárez, por sanción.
A las 20.15 horas más o menos se sabrá si el Pucela sigue una temporada más en Primera, tiene que sufrir una semana más o se complica la existencia.