Cuatro años por delante

Óscar Puente
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El alcalde desgrana en un artículo de opinión los retos que a los que se tiene que enfrentar en el presente mandato

Cuatro años por delante

Esta semana ha dado comienzo el mandato del gobierno municipal, un gobierno que pretende continuar la labor iniciada hace cuatro años, con una orientación política semejante, pero con retos distintos, como corresponde a un nuevo periodo en el que se parte ya de logros alcanzados a la par que de una situación socioeconómica y política diferente.
El primer objetivo sigue siendo el bienestar económico de la población, por tanto el empleo y las políticas sociales centraran una buena parte del trabajo. Valladolid cerraba el año 2014 con 28000 parados. Hoy no llega a los 19.000. Nuestro reto en este mandato debería ser reducirlos, al menos, hasta los 15.500 que suponen la cifra más baja de la historia de nuestra ciudad alcanzada en el año 2006. Seguiremos por tanto, desarrollando nuestro plan de empleo, que tan buenas cifras ha arrojado, y fomentando no solo la creación de nuevos puesto de trabajo sino la dignidad de sus condiciones. Promoveremos la diversificación de la actividad económica de la ciudad, apostando por sectores industriales complementarios, por la innovación, la economía circular y el turismo, que tanto ha aportado al crecimiento económico de Valladolid en los pasados cuatro años. Pero  mientras no alcancemos el grado de bienestar suficiente que garantice unos mínimos de dignidad a la totalidad de la población de nuestra ciudad, la política social seguirá siendo la prioridad máxima de este gobierno, con tres destinatarios principales: la infancia, los mayores y las personas más vulnerables. Las ayudas contra la pobreza, las políticas de vivienda, y los servicios para garantizar la autonomía personal de nuestros mayores son elementos prioritarios de esas políticas.
El segundo objetivo será cuidar de la salud de la ciudadanía, para lo que seguiremos siendo exigentes con las políticas ambientales y de calidad del aire que hemos desarrollado con valentía y adaptándonos a las exigencias que marca la era en que vivimos, en la cual la salud del ser humano y la conservación del planeta van íntimamente unidas. En este aspecto la movilidad debe jugar un papel clave con nuevos espacios peatonales y una clara apuesta por el uso de medios de transporte no contaminantes.
El tercer objetivo consistirá en reforzar los servicios públicos básicos. La red de centros cívicos y de mayores de la ciudad está bien dimensionada. Pero algunos de esos espacios necesitan una adaptación a los nuevos tiempos. Abordaremos la construcción de un nuevo centro de mayores en Parquesol y una biblioteca junto al mismo que permitirá desahogar el centro cívico que se ha quedado ya pequeño para albergar las actividades del barrio. Los dos centros de mayores de Delicias son insuficientes para atender a la numerosa población del barrio y, precisaremos por tanto de la ampliación de esos espacios. A ello se sumará la completa rehabilitación del centro de mayores de Rondilla, que junto a los de La Victoria y San Juan son ya los primeros centros totalmente renovados de aquellos con los que la ciudad contaba desde hace más de 3 décadas. Nuevas escuelas infantiles se abrirán, empezando por la de Rondilla que ya se está proyectando y proseguiremos con la renovación de los colegios de la ciudad ya iniciada en este mandato y que se ha centrado en las calefacciones, baños y aislamientos. Seguiremos dotando los servicios de bomberos y policía de los mejores medios materiales posibles, renovando la flota, así como los medios de pago y el servicio que presta Auvasa. Seguiremos potenciando la magnífica red de infraestructuras deportivas con las que cuenta la ciudad, facilitando la práctica del deporte a todas las edades y con todos los planteamientos posibles, desde el dirigido al ocio, la salud o la educación, hasta la práctica competitiva profesional. Una vez asumida la gestión pública del agua, este mandato será clave para la realización de las obras que faciliten la renovación de la red de abastecimiento y saneamiento, tantos años abandonada y que requiere de cuantiosas inversiones en los próximos años.
El cuarto objetivo será impulsar definitivamente los grandes proyectos como son, entre otros, la integración ferroviaria o la ciudad de la Justicia. La primera es ya inaplazable. Si el sueño del soterramiento ha devenido en imposible, la integración debe ser una realidad tangible para la ciudadanía. Las obras de permeabilización del espacio comprendido entre la estación de Campo Grande y el apeadero de la universidad, y que afectan por tanto a la parte que más sufre el efecto barrera de la ciudad, deben ejecutarse en este mandato. La ciudad de la justicia debe concretarse a partir de la adquisición definitiva de los suelos por parte del ayuntamiento, lo cual esperamos no se demore más en el tiempo.
El quinto objetivo será completar la relación con nuestro entorno más próximo, pues Valladolid ya no puede entenderse sin mirar más allá de las fronteras de su término municipal. Nuestra ciudad es desde hace tiempo una realidad metropolitana aunque hayamos tardado demasiado en darnos cuenta de ello y en crear las estructuras que nos permitan afrontar esa realidad con las mejores herramientas posibles.
A estos objetivos concretos se les unen otros de carácter transversal. El Ayuntamiento debe mejorar su capacidad de respuesta a las demandas ciudadanas en todos los ámbitos. Los trámites administrativos deben agilizarse al máximo, y la implantación definitiva de la administración electrónica debe ser una realidad en este mandato. Se trata, en suma, de mejorar la gestión manteniendo el rumbo y la orientación de las políticas públicas. Para alcanzar ese objetivo el papel de los trabajadores municipales será clave. La plantilla del Ayuntamiento ha menguado y envejecido durante la crisis, por lo que es una prioridad dotarle de la dimensión y renovación que precisa.
El Gobierno municipal debe desarrollar todo esto manteniendo sus señas de identidad principales. La cercanía y la capacidad de dialogo. La honestidad y la transparencia. El respeto por la legalidad en la implementación de las políticas públicas. 
Alcanzar esos objetivos hará de Valladolid un lugar mejor. Nuestra ciudad es una de las más cómodas, seguras y pujantes de Europa. Sus dimensiones y posibilidades nos hablan de una ciudad a escala humana que nos permite acceder a casi todo, sin pagar los peajes de metrópolis más grandes. Su historia nos enorgullece. Su cultura es sin duda referente en todo el mundo. La calidad de sus servicios, aunque mejorable, nos garantiza una cobertura pública muy amplia para nuestras necesidades colectivas diarias. Vivir en Valladolid es sin duda una suerte de la que muchas veces no somos conscientes, y tenemos serios motivos para sentirnos afortunados y orgullosos de la ciudad que nos acoge. Sin embargo nuestro deber es seguir buscando la excelencia, no conformarnos con lo que ya tenemos y ambicionar cotas más altas de calidad de vida y bienestar en todos los órdenes. A ello dedicaremos los próximos cuatro años y estoy seguro de que con la ayuda de todos lo conseguiremos.