Portugal, 45 abriles y muchos motivos para luchar

Mar Marín (Efe)
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Como cada 25 de abril, el país luso celebra la Revolución de los Claveles reivindicando que se mantenga intacto el espíritu de 1974

Portugal, 45 abriles y muchos motivos para luchar - Foto: ANTONIO COTRIM

"Pasaron 45 años, pero el espíritu de los capitanes sigue vivo y todavía hay muchos motivos para luchar". Orgulloso de la Revolución de los Claveles, Jose Pedro Figueiredo se encarama a un viejo carro blindado y avanza entre la multitud por la Avenida da Liberdade, en el corazón de Lisboa.
A sus 63 años, Figueiredo maneja uno de los dos blindados que participan en la marcha por el 45º aniversario de la Revolución en representación de la Asociación 25 de Abril, la organización que reúne a los veteranos de las Fuerzas Armadas que en 1974 se levantaron contra la dictadura más longeva de Europa.
Suenan los acordes de Grandola Vila Morena, la contraseña que confirmó a los capitanes que la revolución estaba en marcha en la madrugada del 25 de abril de 1974, y miles de personas que abarrotan la Avenida da Liberdade, con claveles rojos, se animan a entonar Tierra de fraternidad/el pueblo es quien más ordena/dentro de tí, ciudad.

Portugal, 45 abriles y muchos motivos para luchar
Portugal, 45 abriles y muchos motivos para luchar - Foto: ANTONIO COTRIM
El centro de Lisboa vive la fiesta de la memoria. Pero también de la reivindicación.
"Todos colaboramos de una forma u otra, como militares o como civiles" en la caída de la dictadura, recuerda Miguel Leitão, también miembro de la Asociación 25 de Abril. Pero "no siempre los sueños se cumplen" y el Portugal de hoy "no es el que soñamos".
"Los tiempos de la troika fueron terribles. Y queda mucha herencia de la troika", añade Figueiredo.
Portugal, 45 abriles y muchos motivos para luchar
Portugal, 45 abriles y muchos motivos para luchar - Foto: ANTONIO COTRIM
Aunque coincide con sus compañeros en el diagnóstico general, Antonio Duarte defiende los logros conseguidos durante todos estos años y se emociona todavía cuando habla de "los años horribles de la guerra colonial".
Combatió en Mozambique entre 1969 y 1971: "Apenas pude despedirme de mi madre", recuerda. Hoy lleva en la cartera su tarjeta de combatiente.
Todos superan los 60 años y temen que el espíritu de abril se pierda en las nuevas generaciones. "No hay nietos de los capitanes para tomar el relevo", lamenta Figueiredo.
"Mucha gente sigue viniendo a los desfiles y se interesa, pero los más jóvenes van perdiendo interés. Los valores siguen vivos, pero en las escuelas ya no se explica tanto", dice.
A pocos metros, Marta Machado, de 18 años, avanza portando una pancarta en defensa de los derechos de los niños.
"Defendemos el espíritu de los capitanes de abril. Entonces luchaban por la libertad. Hoy luchamos para que nuestros derechos se cumplan. No se puede bajar la guardia", dice.
Marta y sus compañeros reclaman derechos básicos, como educación, salud y seguridad social. "Para todos, pero sobre todo para los niños, porque ellos son el futuro".
En la conmemoración del 25 de abril cabe todo. Sindicatos, partidos políticos, grupos ecologistas, asociaciones profesionales y organizaciones civiles, como la ONG en demanda de vivienda digna que inunda la avenida al grito de "Abril es acción, derecho a habitación".
Al margen del desfile, João y Fabio, en la veintena, aprovechan para repartir panfletos convocando a una huelga general. Militan en un colectivo marxista de "socialismo revolucionario" y creen que falta mucho por hacer en Portugal.
"Los capitanes de abril fueron una pieza fundamental, pero la clase trabajadora superó a las Fuerzas Armadas", defiende João. No obstante, "la revolución continúa siendo válida".
El desfile avanza en dirección al río. En la acera de la avenida, Fernanda se abre paso con un cubo cargado de flores.
"Claveles lindos, claveles de la revolución, solo 1 euro".