Recurren la absolución del conductor accidentado en Rioseco

D.V.
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La Audiencia de Valladolid será finalmente la encargada de dirimir si el joven Nicolás B.L., absuelto de un delito de homicidio por imprudencia sobre su novia, que perdió la vida en septiembre de 2018 en un accidente registrado en Medina de Rioseco

Recurren la absolución del conductor accidentado en Rioseco

La Audiencia de Valladolid será finalmente la encargada de dirimir si el joven Nicolás B.L., absuelto de un delito de homicidio por imprudencia sobre su novia, que perdió la vida en septiembre de 2018 en un accidente registrado en Medina de Rioseco, cometió o no un delito de homicidio por imprudencia. 
Y es que el fallo absolutorio dictado recientemente por el Juzgado de lo Penal número 1 de Valladolid, que dejó libre de cargos al procesado pese a que las acusaciones sostuvieran que circulaba bajo la ingesta de drogas, ha sido recurrido en apelación tanto por el Ministerio Fiscal como por la letrada que representa los intereses de la familia de la víctima, según informaron a Europa Press fuentes jurídicas. 
La sentencia absolutoria contrasta con los dos años y medio y cuatro años de cárcel pedidos por las acusaciones pública y particular, respectivamente, junto con la retirada del carné de conducir, por el mismo orden, por espacio de tres y seis años, como autor de un delito de homicidio por imprudencia grave--la familia de la víctima incluía otro delito de conducción temeraria--, además del pago de indemnizaciones por importe de 170.000 euros. 
En su fallo, la juez tomó como referencia las testificales de los tres únicos agentes que contactaron con el acusado esa noche y que revelan, "de forma inequívoca, que éste no tenía signos externos de encontrarse afectado por el consumo previo de estupefacientes por lo que, no habiéndose concretado la fecha del consumo, es posible que éste se produjera en los momentos reseñados por el acusado y que cuando ocurrió el accidente no tuviera sus normales aptitudes para la conducción afectadas por el consumo de sustancias". 
Tampoco consideró acreditado la juez el supuesto exceso de velocidad al que pudiera circular el ahora absuelto, pues no hay "ningún dato objetivo" que así lo certifique. 
"Hay además un dato que consta en la causa y que sin duda tuvo una relevancia esencial en el resultado y es el hecho de que la fallecida no hiciera uso del cinturón de seguridad, lo que de forma indubitada provocó que impactara de forma muy violenta sufriendo un traumatismo cráneo encefálico tan severo que, aunque hubiera recibido asistencia médica inmediata, le hubiera provocado la muerte", añadió la juzgadora. 
En este mismo sentido, con respecto al hecho de que el acusado, nada más producirse el siniestro, llamara a su padre, en lugar de hacerlo al 112, la juez insistió en que su conducta es "irrelevante" ya que el médico forense que practicó la autopsia "fue muy claro en este extremo, al ratificar que la atención médica inmediata en este caso no hubiera modificado el resultado". 
Durante el juicio, Nicolás B. sostuvo que el día de autos, un martes 4 de septiembre de 2018, recogió a su novia, Vanessa R. M, de 22 años, tras salir del trabajo y, después de tomar una cerveza en un bar, se dirigió en coche con ella hacia un camino. 
Ya en la VA-920 (Medina de Rioseco-Villafrades de Campos), vía limitada a 90 kilómetros por hora, se produjo el siniestro mortal alrededor de las 22.10 horas cuando, siempre según la versión del acusado, hizo un stop y continuó otros 800 metros hasta que un vehículo que venía de frente le cegó con sus luces. 
"Yo iba a unos 80 kilómetros por hora y el otro coche me dejó deslumbrado, di un giro a la derecha y luego traté de corregir hacia la izquierda, perdí el control en la curva y volqué", explicó Nicolás, quien reconoció que ni él ni su novia llevaban puesto el cinturón. 
Tras el accidente, el acusado aseguró que trató de avisar por teléfono, primero con el móvil de Vanessa, sin conseguirlo, y luego con el suyo propio, sin que tampoco pudiera lograrlo en un principio porque tenía las manos llenas de sangre. 
Finalmente, mantuvo que se puso en contacto con su padre porque su llamada era la última que tenía registrada en el celular y le pidió con urgencia una ambulancia para atender a la joven herida. 
"Me encontraba aturdido y en ningún momento se me ocurrió llamar al 112", se justificó Nicolás, quien poco después fue auxiliado en el escenario del siniestro por su propio padre y un hermano, que se encargaron de llevar a los dos accidentados en coche hasta el Centro de Salud de Medina de Rioseco, donde Vanessa fue sometida, sin éxito, a maniobras de recuperación. UN PORRO PARA CONCILIAR EL SUEÑO    
Fueron también el padre y un hermano del acusado quienes trasladaron luego a éste al Hospital Río Hortega de Valladolid para ser atendido de lesiones leves. 
Aunque ya casi más de tres horas después Nicolás dio positivo en cocaína, cannabis y anfetaminas, el joven sostuvo que la primera sustancia la había tomado el fin de semana previo y que únicamente la noche anterior al accidente se había fumado un porro, algo que hacía asiduamente desde hace diez años para poder conciliar el sueño. 
Respecto de la anfetamina, Nicolás negó varias veces su adicción a dicha droga y justificó la presencia de la misma en su organismo en la posibilidad de que hubiera sido utilizada como sustancia de corte de la 'coca' que tomó el fin de semana anterior.
Varios agentes de la Guardia Civil que acudieron al escenario del accidente y realizaron la inspección ocular correspondiente coincidieron al señalar que la causa del mismo no fue otra que "velocidad inadecuada unida a una distracción y una maniobra brusca", al tiempo que recordaron que cuando se trasladaron al Río Hortega y se entrevistaron con Nicolás, éste no presentaba signos de encontrarse bajo los efectos de las drogas y únicamente se hallaba "nervioso". 
Por su parte, una médico que se encontraba esa noche en el Centro de Salud de Rioseco relató que inicialmente se presentó un señor mayor--el padre del acusado--para dar parte de un accidente grave, lo que llevó a movilizar una UVI que no halló el lugar del accidente, y que poco después esta misma persona volvió a presentarse acompañada de un joven que llevaba a la víctima en brazos. 
La facultativa se encontraba sola, ya que sus compañeros habían montado en ambulancia y buscaban el lugar del accidente, y recordó que la víctima "no respiraba ni tenía pulso", de ahí que optara por tenderla en el suelo y someterla a maniobras de reanimación que prolongó por espacio de casi diez minutos, hasta quedar "agotada". 
Fueron luego sus compañeros, una vez que la ambulancia regresó al centro, quienes reanudaron los trabajos para tratar de recuperar a Vanessa, cuya muerte quedó certificada sobre las 23.30 horas.