Charo López: El anuncio de la Espiga me sacó de la tristeza

D.V.
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La actriz salmantina recibirá el próximo 26 de octubre el máximo galardón del festival vallisoletano, durante la Gala del Cine de Castilla y León

Charo López - Foto: Ical

Lleva más de medio siglo cautivando a los espectadores a través de todos los medios posibles. A sus espaldas tiene alrededor de 60 películas, 40 series de televisión y una veintena de montajes teatrales, pero el tiempo no se detiene para Charo López (Salamanca, 1943), que atiende a Ical mientras ultima la lectura de un nuevo guion que ha caído en sus manos con la esperanza de que se sume al proyecto. Manuel Vicent la definió como “el símbolo de la luz al final del túnel del franquismo”, y ella ha encarnado a algunos de los personajes femeninos más memorables de la gran pantalla en las últimas décadas (como el de María en ‘Secretos del corazón’, que le valió un Goya), siempre a las órdenes de algunos de los directores más prestigiosos del país. Tiene pendientes de estreno en la gran pantalla ‘Hoy se arregla el mundo’, del argentino Ariel Winograd, y ‘Baby’, el nuevo largometraje de Juanma Bajo Ulloa, que acaba de ver la luz en el Festival de Sitges y que, según la actriz, tendrá “un éxito enorme”, asegura en una entrevista con la agencia Ical.

 

¿Cómo reaccionó al saber la Seminci le concedía este año la Espiga de Honor?

Con un sentimiento un poco contradictorio. En ese momento me encontraba con apatía y un poquito de tristeza por toda la situación que estamos viviendo, y cuando el director de la Seminci, Javier Angulo, me anunció que me iban a entregar la Espiga de Honor, me sacó de ese ensimismamiento, de esa tristeza, y me alegró muchísimo.

¿A lo largo de su vida ha mantenido una relación especial con el festival?

Yo he estado en el Festival de Valladolid muchas veces, la primera de ellas hace mucho tiempo, cuando tenía 24 años. Recuerdo que fui con Antonio Giménez Rico, Fernando Moreno y Jesús García de Dueñas, y lo pasé de maravilla. Tengo muy buen recuerdo y me encanta Valladolid. He ido mucho mucho por allí. 

En la Seminci se estrenó en 1981 ‘Anima, Symphonie phantastique’, de Titus Leber, que usted protagonizaba. 

Recuerdo que el director me llamó una tarde y me dijo: ‘Tengo un guion que me gustaría que usted interpretase’. Tomamos un café en el Hotel Palace, vine a mi casa con el guion, lo leí, me encantó y dije: ‘Adelante’. Fui a Austria, conocí al coprotagonista, Mathieu Carrière, y estuvimos casi tres meses rodando. Fue un rodaje maravilloso e hicimos una gran película.

¿Cuando despertó su vocación de actriz?

No lo sé. Muy pronto. En el colegio ya hice alguna función, luego en la Facultad de Filosofía en Salamanca, con los chicos de Medicina y de Derecho, hice ‘Los inocentes de la Moncloa’, de Rodríguez Méndez, y ‘Final de partida’, de Beckett, y yo siempre pensaba: ‘Bueno, qué pena’, porque cuando terminara la carrera mi idea era dar clases de Literatura, de Filología o de lo que fuera. El caso es que me casé, vine a Madrid a terminar la carrera y aquí me matriculé en la Escuela de Cine, y estuve tiempo dudando en qué iba a hacer yo. Al terminar de estudiar empecé a dar clases a niños de bachillerato y a extranjeros de español, y cuando estaba en eso Gonzalo Suárez llamó a mi marido para ir a Barcelona a un festival de jazz. Allí quedamos un día para cenar con Gonzalo y con Hélène, y durante la cena Gonzalo me preguntó si me gustaría hacer una película, lo cual me dejó bastante sorprendida. 

¿Por qué?

Todavía no se me había pasado por la cabeza ser actriz, aunque era una idea que nunca había abandonado porque me parecía atractiva, pero me encantaba ser profesora. El caso es que un año después yo empecé con Gonzalo Suárez a hacer esa película, ‘Ditirambo’, y el resto de mi vida he estado al lado de Gonzalo trabajando y somos grandes amigos. 

Con él ha rodado hasta ocho largometrajes. ¿Es una de las personas más importantes en su trayectoria?

Lógicamente. He rodado mucho con él películas preciosas, con guiones únicos, de culto, geniales. Es un gran amigo mío y le tengo mucho cariño. 

Hablaba antes de su paso por la EOC para cursar interpretación. ¿Aquello era un hervidero de inquietudes?

No especialmente. Éramos jóvenes y todo eran hervideros porque todos estábamos empezando la vida. En la Escuela de Cine había un montón de directores, algunos de los cuales algunos han sido tan grandes como Erice o como Olea, mientras que otros no han hecho carrera. Se empezaba a hacer cine allí y en la Escuela se vivía la emoción que conlleva algo tan importante como es el cine. 

Tras participar en ‘Fortunata y Jacinta’ llegó el boom de ‘Los gozos y las sombras’. ¿Cómo le cambió la vida el personaje de Clara Aldán?

Cuando yo hice ‘Fortunata’ con Mario Camus, que fue una extraordinaria serie, interpreté el papel de Mauricia ‘La Dura’, y ese papel por suerte tuvo mucho éxito y me valió muy buenas críticas. Eso dio lugar a que después, cuando se rodó ‘Los gozos y las sombras’, se acordaran de que había una Clara Aldán que podía ser yo. Sé que llamaron a muchas actrices, pero tuve la suerte de ser yo quien la interpretara, y eso me colocó en un sitio dificilísimo de alcanzar en esta profesión, un lugar de privilegio, que es cuando haces una serie de éxito, popular. Eso es extraordinario. 

En los años siguientes trabajó en películas clave de la historia del cine español, como ‘La colmena’, ‘Tiempo de silencio’ o ‘Los paraísos perdidos’, y en obras de teatro que están en el recuerdo de todos como ‘Tengamos el sexo en paz’ y ‘Ojos de agua’. 

Sí, empecé a hacer películas y obras de teatro con los mejores directores. En teatro por ejemplo trabajé con Carlos Gandolfo en ‘La jornada particular’, que llevamos incluso a Argentina en una gira que para mí fue extraordinaria, y luego tuve la suerte de volver cuatro veces más a trabajar allí, un país en el que he sido muy feliz. Además de eso trabajé con José Carlos Plaza en la obra en la que más éxito he tenido, ‘Tengamos el sexo en paz’, que era una adaptación del texto de Darío Fo. Yo a José Carlos le debo aquel éxito y la maravilla de haber estado casi ocho años con aquella obra, haber ido a América, haber estrenado dos veces en Madrid y haber hecho dos giras con el montaje. 

Ahora tiene pendiente de estreno comercial ‘Baby’, la nueva película de Juanma Bajo Ulloa, un cineasta con una sensibilidad especial para con el universo femenino y con quien ya trabajó en ‘Rey gitano’. ¿Cómo es ese proyecto?

La película es de una sensibilidad, de una dulzura y de una dureza tremendas. Es la historia de una madre drogadicta que tiene que dejar su hijo a una mujer, porque debe dejárselo. Es una película de culto que tendrá un éxito enorme.