Sacyl suma 600.000 euros en incorporar la 'tetravalente'

Raquel Santamarta
-
Una enfermera pone una vacuna a una paciente. - Foto: Reyes Martínez

La jefa de Epidemiología de la Junta, Sonia Tamames, defiende su coste-efectividad tras asegurar que «los meningococos W e Y se han multiplicado por seis»

La inclusión en el calendario vacunal infantil de la antimeningocócica tetravalente para los serotipos ACWY ha supuesto a la Consejería de Sanidad de Castilla y León, la primera comunidad autónoma en dar este paso, un sobrecoste superior a los 600.000 euros. Así lo aseguró la jefa de Epidemiología de la Dirección General de Salud Pública de la Junta, Sonia Tamames, quien -en el marco de un seminario organizado por Pfizer en colaboración con la Asociación Nacional de Informadores de la Salud (ANIS)- se centró en el papel de las administraciones en la lucha contra una infección bacteriana en el que «cada letra cuenta».
En este sentido, defendió su coste-efectividad más allá del impacto presupuestario tras poner de manifiesto que «los meningococos W e Y se han multiplicado por seis en los últimos cinco años». Un ascenso de la incidencia «imparable» que, a su juicio, avala una decisión política que ha sido tachada de «desleal» por anticipada. Y es que en el último año se registraron 85 casos por los meningococos W e Y, mientras que hace dos años fueron 36.
Hasta ahora, a los 12 meses (16.000 niños) y a los 12 años (20.000 adolescentes), se administraba la vacuna conjugada del meningococo C, pero dado el aumento registrado de casos de sepsis y meningitis por los grupos W e Y en España, la Asociación Española de Pediatría (AEP), a través de su Comité Asesor de Vacunas (CAV-AEP), aplaude una estrategia pionera que, según espera, debe ser adoptada por el resto de regiones.
Vacunar a los lactantes es tan clave como inmunizar a los adolescentes que, según recordó la doctora María Garcés-Sánchez, pediatra del Centro de Salud de Nazaret de Valencia y vocal del CAV-AEP, «son los que transmiten una bacteria que habita en las vías respiratorias altas». «Lo que hemos hecho ha sido sustituir una por otra», explicó la doctora Tamames incidiendo en que «hasta que la protección indirecta no sea lo suficientemente fuerte, los más pequeños -que son los más vulnerables- necesitan estar protegidos de forma directa».