Los combustibles alcanzan ya el precio más alto desde 2014

Óscar Fraile
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Los cambios fiscales han hecho que la gasolina de Valladolid pase a ser una de los más caras de España

Los combustibles alcanzan ya el precio más alto desde 2014 - Foto: Jonatan Tajes

La cuesta de enero ha sido este año un poco más inclinada de lo habitual en Valladolid. Los cambios fiscales que afectan al precio de la gasolina han hecho que los bolsillos de los castellanos y leoneses, junto a los habitantes de otras comunidades, hayan sido los más perjudicados del país. El Gobierno decidió suprimir el 1 de enero el tramo autonómico del Impuesto sobre Hidrocarburos e integrarlo en el tramo nacional. De este modo, las comunidades perdieron el margen que tenían para gravar el litro de combustible hasta con 4,8 céntimos. Además, el Ejecutivo central decidió que en esa integración en el nacional se aplicaría esos 4,8 céntimos en toda España, el tramo máximo.
De este modo, los ciudadanos de las comunidades que el año pasado no aplicaban el tramo autonómico han sido los más perjudicados. Es el caso de Castilla y León, País Vasco, Cantabria, La Rioja y Navarra. Una realidad que no ha tardado en reflejarse en las estadísticas. Según los datos del Ministerio para la Transición Ecológica, el precio medio del litro de gasolina de 95 octanos se sitúa actualmente en 1,329 euros, el más alto desde octubre de 2014, cuando se pagaba a 1,383 euros. Lo mismo sucede con el gasóleo A habitual, que asciende a 1,334 euros, la cifra más alta desde que en octubre de 2014 se situara en 1, 318 euros.
Este salto fiscal también ha supuesto que la gasolina de Valladolid se haya situado entre las diez más caras del país, pese a que en diciembre de 2018, antes de los cambios fiscales, estaba situada en el número 38. Así, mientras llenar un depósito de 50 litros de gasolina de 95 octanos costaba 58,8 euros hace cuatro meses, el precio medio actual asciende a 66,4. En el caso del gasóleo A, el litro ha pasado de 56,4 a 66,7 euros.
Ante esta escalada de precios cobra cada vez más importancia la elección de la estación de servicio en la que repostar, teniendo en cuenta las diferencias que hay entre las más caras y las más baratas. Según los datos del Ministerio para la Transición Ecológica, la gasolinera más económica de Valladolid se sitúa en Mayorga, con 1,209 euros por litro. Bien es cierto que esta estación de servicio y otras de la provincia, pertenecen a cooperativas y su servicio está restringido a los socios. De las gasolineras de la capital, la más barata es la de la calle Plata, con 1,219 euros el litro, un precio que contrasta con los 1,389 euros de la situada en el kilómetro 142 de la A-62, a la altura de Villamarciel. La diferencia de llenar un depósito de 50 litros en estas dos estaciones de servicio es de ocho euros y medio.
En lo que se refiere al diésel, las tres estaciones de servicio de la capital con el litro más barato pertenecen a la empresa La Estrella de Qatar, y están ubicadas en las calles Santiago López González, Turquesa y Teide. El precio: 1,245 euros en los tres casos. La más cara esté en la A-6, a la altura de San Vicente del Palacio, con 1,389.

MÁS CONSUMO

Este incremento de los precios se produce después de cuatro años de subida consecutiva de consumo de carburantes en Valladolid. Según los datos de la Corporación de Reservas Estratégicas de Productos Petrolíferos (Cores), en 2018 se vendieron en Valladolid 49.686 toneladas de gasolina de 95 octanos, un 4,7 por ciento más que en 2017, un año que, a su vez, registró un incremento de ventas del 0,6 respecto al ejercicio anterior. En lo que se refiere al diésel, son cinco los ejercicios seguidos de subida, más o menos los mismos que acumula el país de recuperación económica. El año pasado se vendieron 275.377 toneladas, un 5,8 por ciento más que en 2017.
Por otro lado, el Gobierno sigue con la devolución de todo lo recaudado por el céntimo sanitario a los transportistas, en base a una sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea de 2014. No obstante, fuentes del sector señalaron a este periódico que el proceso es «muy lento» y que hay profesionales que todavía no han recibido ni un euro.