Puerto Chico: Un viaje en barco alrededor del mundo

Manuel Belver
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Puerto Chico: Un viaje en barco alrededor del mundo - Foto: Jonatan Tajes

El restaurante tiene esencia. Isabel y Teresa han hecho que este local se convierta en un puerto donde atracar el barco y 'dormir sobre un pan de Valladolid'

En su interior se ha viajado esta semana a Honduras. La próxima el desembarco está previsto en Nápoles (Italia). Aunque también se puede acercar a Japón, México, Ecuador, Vietnam o Filipinas, entre otros países. Al menos ésa es una de las esencias del restaurante Puerto Chico, abierto hace más de cuatro décadas en pleno barrio de San Juan y que desde hace un año y medio regentan al unísono las cocineras Isabel González y Teresa Cordero. 
Su techo simula al de un barco, con cierta curva. Su ‘librería’ está hecha con madera de barco. Tiene un ancla de verdad y un mapa donde situar a golpe de vistazo cualquier país del mundo. Su nombre podría ser barco, pero es puerto. Eso sí, no es chico; es uno que te lleva a otros lugares del mundo. El restaurante Puerto Chico tiene esencia. Isabel y Teresa han hecho que este local se convierta en un puerto donde atracar el barco y ‘dormir sobre un pan de Valladolid’. Porque el Puerto Chico no solo simula ser un barco. Quiere serlo. Y llevar a su clientela a probar sabores de todo el mundo.
Hace 42 años abrió sus puertas de la mano de Fernando Pérez y su madre, Cuca. Por entonces el chipirón ya era uno de sus platos estrella. Hoy lo sigue siendo. «Es un guiso tradicional. Se vendía enharinado y frito; y ahora lo seguimos teniendo aunque fusionado. Es el corazón de aquí», señalan Isabel y Teresa. Bajo el nombre de Esencia, con el chipirón como principal elemento, su plato estrella, en este caso tapa, se llevó el Concurso Provincial de Pinchos de Valladolid del año pasado y acabó segundo en el Nacional. Hoy fusionado con ingredientes de hasta seis países.
Isabel y Teresa están en la cocina. Una es la innovación y la otra, la tradición. Y ambas funden sus conocimientos de cocina en Puerto Chico. Isabel aprendió de su abuela, Rosa; y Teresa, de su madre, Antonia. «Es cocina familiar». Aunque su crecimiento haya sido en restaurantes de Valladolid, como el Don Bacalao, de donde dieron el salto: «Nos ofrecieron ponernos al frente de aquí y lo hicimos en septiembre de 2017».
El chipirón podría ser su patrón y las cenas temáticas los imaginarios viajes que marcan el camino del restaurante Puerto Chico. «Lo que nos puede diferenciar es la cocina internacional. Cada semana viajamos a un país diferente gastronómicamente», señalan. Así, los miércoles y jueves de cada semana preparan cenas temáticas (5 platos por 18 euros/sin bebida). Esta última fue de Honduras; la que viene, de Nápoles; la de Semana Santa, del mundo; y la última de abril, de Thailandia.
El día a día también tiene toques internacionales. Cierran domingos por la tarde y lunes, y el resto ofertan un menú por 12 euros entre semana y 17 el fin de semana: «También contamos con un menú degustación, que es por encargo, cuyo precio varía en función del vino, rondando los 35 euros».
«Nos gusta dar un toque internacional, algo moderno, a los platos. Es algo que no existía en Valladolid. Es decir, puedes ir a un restaurante que está especializado en un tipo de gastronomía, pero aquí buscamos que haya de varios países», añaden las dos cocineras.
El Puerto, o el barco, tiene una capacidad para 30 comensales. Que pueden degustar una tortilla de bacalao junto a un takoyaki (famosa bola de pulpo japonesa); un provolone más unos mejillones tailandeses o una morcilla de wagyu.
«La cocina es nuestra pasión», puntualizan Isabel y Teresa mientras preparan sus pinchos estrella, ‘Esencia’, el famoso chipirón rebozado en pan de Valladolid; y el Lechazo Taj Mahal, que se llevó el Concurso Nacional de Pinchos y Tapas Ciudad de Valladolid, y en el que se mezclaba el lechazo vallisoletano y el tandoori masala en la India.