Tecnología para alargar la vida útil de los alimentos

P. Velasco
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La demanda de los servicios de la planta de procesados y productos alimentarios del Itacyl se ha incrementado durante los últimos meses para buscar alternativas al descenso de ventas por la crisis sanitaria

Tecnología para alargar la vida útil de los alimentos

La crisis sanitaria provocada por la covid-19 ha supuesto una revolución en nuestras vidas y obligado incluso a cambiar rutinas y hábitos de consumo. La agroalimentación también busca reinventarse y un mayor número de empresas se han dirigido durante el estado de alarma a la planta de procesos y productos innovadores del Instituto Tecnológico Agrario de Castilla y León (Itacyl) para alargar la vida útil de los alimentos y así evitar las pérdidas económicas que para el sector ha supuesto el cierre del canal de hostelería y restauración.
De esta forma, esta planta ya ha recibido durante el primer semestre del año una veintena de solicitudes de colaboración y asesoramiento de empresas del sector agroalimentario para trabajar con los diferentes procesos, que es el número total que registraron durante todo el año pasado, como señala la jefa de Área de Innovación y Optimización de Procesos del Itacyl, Cristina León.
La innovación y optimización de procesos permite a las empresas alcanzar nuevos mercados, aumentar su productividad y mejorar su competitividad dando respuesta a las necesidades de los consumidores, por lo que la planta del Itacyl intentan aportar soluciones alternativas para ayudar a superar la crisis del sector y hacer frente a la covid-19. Para ello, la Planta de Procesos y Productos Alimentarios (PPPI) desarrolla investigación estratégica aplicada a las necesidades de cada empresa.
León reconoce que en los últimos años han notado una mayor demanda por el aprovechamiento de estos dispositivos, «ya no solo para exportar y alargar la vida útil de los productos, sino para pedir asesoramiento sobre qué hacer con ellos». De esta forma, la planta no solo trabaja con las grandes empresas de la Comunidad, sino que cada vez más pymes y emprendedores conocen su labor.
Este reciente interés de los productores ha permitido que durante 2019 se doblará el número de clientes, una cifra superada con creces durante este año, en buena parte debido a la covid-19 y a la búsqueda de soluciones para poder sacar sus productos a otros lineales o mercados ante la imposibilidad del consumo en fresco habitual.
Sectores.

Muchas de las empresas que solicitan los servicios de la planta de procesados proceden del sector cárnico, que durante el estado de alarma han sido ocho. En su caso, como explica León, buscan o cambiar su forma de trabajar o alargar la vida útil de sus productos. De esta forman han elaborado desde embutidos a salsas con lechazo, aunque lo que más son bloques de jamón.
Pero no solo el sector cárnico, otro tipo de empresas se interesan cada vez más por procesos como las altas presiones o la liofilización, entre ellos los zumos, la conservación de fruta o pescado, aunque si algo destaca en los últimos años son los productos vegetarianos y para veganos. «Lo que está claro es que la crisis sanitaria va a cambiar muchas cosas y nos tenemos que adaptar a lo que los nuevos clientes buscan», matiza Cristina León, que apunta la importancia cada vez mayor de los alimentos más saludables.