La 'normalidad' dispara el tráfico y las obras lo atascan

A. G. Mozo
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Valladolid roza ya los 300.000 coches, después de que en 52 días del confinamiento no se llegara ni a 100.000. La nueva fase converge con la campaña de asfaltado y con la creación de la VA-10 del bus, que conllevará el inminente cierre de Cánovas

Coches transitando por la plaza de Poniente. - Foto: J. C. Castillo

Los viernes son, históricamente, el día de la semana que más tráfico hay. Antes de que el coronavirus obligase a decretar el estado de alarma en todo el país, había unos 350.000 vehículos cada viernes en las calles de Valladolid. El día 13, horas antes de que arrancase el confinamiento, ya bajaron de los 300.000 que se quedaron en poco más de 89.000 al viernes siguiente, en 67.000 el 3 de abril y en menos de 25.000 el viernes 10 de abril, en medio de la 'hibernación' dictada por el Gobierno. El último viernes en estado de alarma, el pasado 19 de junio los medidores instalados por toda la ciudad registraron ya el paso de 263.645 coches, una cifra que a lo largo de esta semana ha ido incrementándose para rozar ya la franja de los 300.000.
En el departamento de Movilidad del Ayuntamiento de Valladolid no tienen duda de que la realidad del momento va más allá de las cifras actuales y lo cierto es que no hay dudas de que se están superando los niveles habituales de intensidad porque «falta  todo el tráfico que procede del sector escolar, tanto autobuses como particulares, y eso se nota, sobre todo, en las horas de entrada y salida de los colegios», tal como argumenta el jefe del Centro de Movilidad Urbana de Valladolid, Roberto Riol, quien traduce toda esa situación en un «incremento del uso el vehículo privado». Si a los datos actuales le sumásemos lo del sector escolar, estaríamos seguro por encima de lo habitual».

LA CURVA DEL TRÁFICO

Riol y su equipo han ido analizando casi al detalle el comportamiento del tráfico durante la pandemia. «El Ayuntamiento de Valladolid ha sido uno de los cinco de toda España que han pasado datos diarios de tráfico a la DGT», destaca el jefe del Centro de Movilidad Urbana, que maneja su particular 'curva', la de la salud circulatoria de Valladolid. En ella se aprecia con claridad que los coches fueron desapareciendo de modo progresivo de las calles a partir del 16 de marzo –la primera semana del confinamiento–, para tocar suelo en la del 6 de abril  –la de la 'hibernación', en la que hubo un día con solo 20.000 vehículos en las calles– y afrontar a partir de ese momento un progresivo aumento que se aceleró a partir del día 25 de mayo.
El día del avance a la fase 1 fue el de la gran eclosión del tráfico. El día que la ciudad volvió a latir con relativa fuerza, con el ímpetu de un 46% más de vehículos surcando por un asfalto que el lunes anterior (18 de mayo) apenas había contado 146.105 vehículos. El día 25 se llegó a 213.540; el 1 de junio fueron 210.567; el 8, 230.174; el 15, 240.036; y el pasado lunes 22, primero de la 'nueva normalidad', 273.015.
Un ciclista toma el carril bici en Poniente.Un ciclista toma el carril bici en Poniente. - Foto: J. C. CastilloEstos datos contrastan con los 52 días del estado de alarma en que ni siquiera se llegó a los 100.000 vehículos diarios en Valladolid. Hasta finales de abril y primeros de mayo, con el inicio de la llamada fase 0, no se volvió a sobrepasar esa cifra de modo cotidiano. El avance a la fase 1 llevó las cifras diarias a la franja de los 200.000 y, a partir de ahí, la curva continuó creciendo de un modo progresivo, sin grandes picos, pero siempre en ascenso, a unos diez mil más (de media) cada semana, regresando de este modo a la normalidad.
Y con ella, también los problemas de tráfico, acentuados durante esta semana por la coincidencia tanto de las tradicionales obras de la campaña de asfaltado veraniego, como de los primeros trabajos de renovación del colector del paseo de Zorrilla, pero, sobre todo, por el desarrollo de los trabajos del plan Valladolid Ciudad Verde para la implantación de una red de vías sostenibles, con más carriles bici y, sobre todo, con la creación de la llamada VA-10 para el autobús.
Esta especie de anillo cubre el casco histórico mediante un carril exclusivo para el bus en el que ya se han llevado a cabo trabajos en los primeros día de esta semana en la zona de Poniente –con grandes atascos en todo el entorno– y que se pintará a principios de la próxima sobre el renovado asfalto, junto al temido cierre al tráfico privado de las calles Cánovas del Castillo y Fray Luis de León, que también llegará la próxima semana. «La VA-10 va a ayudar a mejorar los tiempos del transporte colectivo pero también inducirá a que los usuarios del vehículo privado que suelen usar ese itinerario desistirán de usarlo, al comprobar que está restringida la capacidad –un carril se reservará al bus– y que el nivel de servicio no es tan bueno como antes», explica Roberto Riol, que recuerda que «el cierre de Cánovas obligará a todos los vehículos privados a girar desde Fuente Dorada hacia Bajada de la Libertad, sin posibilidad de seguir hacia López Gómez».

OBRAS EN 30 CALLES A LA VEZ

Estos trabajos coincidirán, además, con obras en 30 calles durante esta misma semana. En Barrio Belén, La Rondilla, San Pedro Regalado y el polígono de San Cristóbal habrá trabajos de fresado, mientras que en Huerta del Rey y Barrio España se procederá al asfaltado en horas diurnas.


Más fotos:

Zona de Cebadería y Fuente Dorada recién asfaltada.
Zona de Cebadería y Fuente Dorada recién asfaltada. - Foto: J. C. Castillo
Las obras del colector de Zorrilla empezarán próximamente.
Las obras del colector de Zorrilla empezarán próximamente. - Foto: J. C. Castillo