Los colegios públicos siguen perdiendo aulas en Valladolid

A. G. Mozo / R. Gris
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El curso arranca con ocho clases menos en centros rurales y de barrios de la capital, solo compensada en parte por la apertura de siete en Arroyo, Aldeamayor y el CEIP El Peral. Las causas se hallan en la despoblación y el trasvase a la concertada

Los colegios públicos siguen perdiendo aulas en Valladolid - Foto: Jonatan Tajes

Valladolid afronta entre este lunes y martes la vuelta al cole tras dos meses y medio de vacaciones de verano. El curso 2019/2020 arranca en esta provincia 83.598 alumnos, 105 más que en el curso anterior, repartidos por 2.135 aulas, entre la educación pública, concertada y la privada; el 65% sigue eligiendo la pública. En la cuenta absoluta son dos más que un año antes, pero en el análisis pormenorizado de estos datos se atisba cómo la concertada sigue ganando terreno, algo que los sindicatos de profesores achacan a la despoblación de zonas rurales y barrios de la capital, y al trasvase a la concertada por una «pérdida de atractivo» de ciertos centros.
Los datos recabados por El Día de Valladolid hablan de la pérdida de ocho líneas (aulas) en la provincia para este arranque de curso en la pública, y de la apertura de siete. Se podría decir que las que abren por las que cierran, pero el análisis de cada caso desvela que tres de las nuevas van para el último colegio abierto en Arroyo, al ir pasando de curso los ‘mayores’; otras tres para el CEIPMiguel Delibes, ubicado en Aldeamayor (otra zona que todavía sigue en expansión); y la séptima en el único colegio de la capital, en el CEIP El Peral.
En cambio, la pérdida de líneas son un goteo más repartido. De las ocho que se cierran, cuatro son de la provincia (colegios de Becilla de Valderaduey, El Carpio, Pedrajas de San Esteban y Peñafiel) y los otros cuatro, de la capital: Giner de los Ríos (Huerta del Rey), Gonzalo de Córdoba (La Victoria), León Felipe (La Rondilla) y Marina Escobar (Parquesol). Son zonas en las que cada vez hay menos niños en edad de Infantil y Primaria, y que ponen de manifiesto tanto el problema de la despoblación, como el de una falta de atractivo.

SOLUCIONES

Pilar Gredilla, la presidenta del sindicato Anpe en Valladolid, cree que «hay que hacer cambios en esos centros que llevan años perdiendo población», ya que está pasando fundamentalmente en «centros situados en zonas más desfavorecidas y en ciertos núcleos rurales». A su juicio, la Junta ha de «apostar» por ellos y «la solución tiene que pasar por dotarles de los mejores recursos materiales y más medios humanos, que sirvan para que tengan una oferta educativa más atractiva y evitar que la gente se marche, en muchas ocasiones a la educación concertada».
«Los compañeros están haciendo un trabajo enorme en esos centros, es gente muy preparada, que hace grandes proyectos. No es falta de trabajo, pero necesitan ayuda, que se apueste por estos colegios, y es la manera de recuperarlo», añade la presidenta de Anpe Valladolid, quien admite su «preocupación» por la situación: «Se aumentan las líneas en la educación concertada y se van perdiendo en la pública. Y eso hay que tratar de trabajarlo, y que la opción pública sea siempre la mejor, que nadie se tenga que plantear ir a la educación privada o la concertada».
«La tónica es descenso, ya que existe un descenso de población, especialmente en la zona rural y en algún barrio de valladolid, si bien no es tan exagerado como hace unos años, pero sigue el descenso», apunta el responsable en CCOO de la Federación de Educación, Pablo Redondo. «Lo que pedimos es que cuando se suprimen las aulas, no tienen que sobrar los profesores, porque mantenemos las escuelas abiertas, aunque con un menor número de alumnos», añade.
Redondo asegura que «cada vez llegan más niños a la concertada» y censura el «desmantelamiento de la enseñanza pública a favor de la privada». En el mismo sentido, Christina Fulconis, la portavoz del sindicato Stecyl, reclama a las administraciones que «destinen prioritariamente los fondos públicos a la enseñanza pública y que se ponga coto a la política de concertación educativa».
La evolución de los datos de una y otra educación desvela que de las 2.153 aulas abiertas en el arranque de este curso, 1.389 son públicas y 746, privadas. Pero mientras las primeras han ido bajando de un modo relativamente constante a lo largo de los últimos cursos (1.413 en el 2016/2017, 1.404 en el 17/18, 1.390 en el 18/19...), mientras en la privada crecen tras algún altibajo (747, 742, 743...). 

SIN RATIOS EN LA RURAL

Los sindicatos distinguen la situación que se está dando en los pueblos, vinculada más directamente a la pérdida de población y, por ello, su apuesta es suprimir los ratios que salvan o cierran aulas. «Es básico dejar de exigir ratios de alumnos, si bien es cierto que hay un fuerte problema de despoblación que también afecta a la Educación», confiesa Pilar Gredilla, de Anpe.
En este mismo sentido, la propia consejera de Educación de la Junta, Rocío Lucas, avanzó el miércoles (durante la presentación oficial del curso 2019/2020) que se va a seguir con la «flexibilización» de todos esos ratios en el ámbito rural, de tal modo que se sigue apostando por el «matenimiento temporal» de las unidades que tengan tres alumnos, ya que «existe la posibilidad de que se recupere esa cifra mínima de cuatro el curso siguiente». En toda Castilla y León habrá este curso ocho líneas con tres niños y 34 con cuatro.
Las Ampas también se muestran sensibles a esta situación, tal como apunta María Capellán, de Fapava, quien cree que la «escuela rural es la gran olvidada» y cree que hay que «premiar» a quienes «se aventuran a quedarse en pueblos pequeños y alejados de las grandes ciudades», para lo que solicita «programas atractivos para los alumnos» que haga que no se vayan de todos esos colegios. «Hace falta incrementar los presupuestos educativos; una apuesta contra la despoblación, que va dejando nuestros pueblos sin niñas, sin niños y sin docentes; y el desarrollo del Plan de atención a la diversidad con negociación y medios suficientes», concluye.