La industria del libro supera la crisis de la covid

M.Rodríguez
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El sector afronta con buenas expectativas y como un punto de inflexión la Feria del Libro para retomar el pulso tras más de un año de indefinición. El confinamiento incrementó los lectores frecuentes

020621JT_0146.JPG - Foto: J.T.

Los libros ocuparán desde este viernes el epicentro de Valladolid. La Feria del Libro, que estará abierta en la Plaza Mayor hasta el 13 de junio, es la primera gran cita cultural que se celebra en la capital tras el final de estado del alarma por la crisis sanitaria de la covid-19. Un evento que para la industria editorial es vital para su despegue económico después de más de un año sumidos en la incertidumbre por la crisis económica derivada de la pandemia.
Una tormenta que han conseguido salvar sin grandes daños, aunque las previsiones iniciales pronosticaban lo peor. De hecho, el confinamiento consiguió que la lectura haya crecido en el país, «especialmente entre los más jóvenes y, además, siete de cada 10 españoles prefiere las librerías como punto de venta», como se detalla en el Barómetro de hábitos de lectura y compra de libros, el informe anual que realiza la Federación en colaboración con el Ministerio de Cultura y con el apoyo de CEDRO.
libro de papel. El mercado del libro sumó en 2019, último año del que hay datos, unos ingresos de  312,2 millones de euros de la venta de libros de literatura infantil y juvenil, aunque no lograron superar la facturación de los textos no univeristarios y de la ficción para adultos, las dos principales temáticas en términos de cifra de negocio dentro del mercado español. Esto supuso un incremento de cerca de nueve millones con respecto al año anterior. Una facturación que bajó en 2020, como se apunta desde diversas fuentes del sector, pero no tanto como en principio se pronosticaba. «El 2020 ha sido un año de caída, pero mucho menos de lo que se pensaba. Y Valladolid fue una isla porque salvó su Feria del Libro y eso se notó», detalla Wifredo Román, representante del Gremio de Editores de Castilla y León. Un diagnóstico que también suscriben desde Difácil y Páramo, dos editoriales vallisoletanas que este año también estarán presentes en la feria.
«El libro durante el confinamiento ha mostrado vigor y se ha convertido en una alternativa de ocio. Los índices de lectura han subido. Por eso la perspectivas para este año son buenas», reitera Román. De hecho, los primeros indicios avalan este pronóstico, ya que la celebración del día de libro, el pasado 23 de abril superó las expectativas de venta de los libreros, con un éxito de ventas de ‘Sira’, la última novela de María Dueñas, pregonera de la feria en esta edición. Pero también con mucho tirón del libro infantil y juvenil.
Una tendencia que sigue la tónica de años anteriores, donde la venta de novelas contemporáneas generan los ingresos más altos dentro de los diferentes géneros literarios, situándose en trono a los 261,8 millones de euros en 2019. Las novelas policíacas o de espionaje ocuparon la segunda posición, con las novelas clásicas completando el podio, según el informe La industria del libro en España. Un estudio que también confirma que se venden dos de cada tres libros editados. Así, el número de libros editados en un año prepandemia ronda los 230 millones de ejemplares y se suelen vender alrededor de 162 millones de euros. 
Unas cifras a las que se espera volver si se confirma la reactivación económica. «La celebración del día del libro fue positiva. Se confirmó que se ha recuperado el pulso», confirma Román. Además, los editores se muestran optimistas por las ayudas que ha anunciado la Junta de Castilla y León para el sector. El pasado 27 de abril se publicaron las bases para acceder a las subvenciones para proyectos de producción editorial e internacionalización, con un límite de 4.000 euros, para los proyectos de producción editorial por parte de las editoriales de Castilla y León y de 7.000 euros para los proyectos de internacionalización editorial de la Comunidad, mediante la asistencia a ferias o salones internacionales del sector del libro. «Son unas ayudas que llevan tiempo reclamándose y son básicas para el sector», celebran desde el Gremio de libreros.
La recuperación del sector se nota también en que el mismo gremio está recuperando socios. De las 22 editoriales que lo conforman, cinco son de Valladolid. El perfil son empresas reducidas, pero con una trayectoria muy sólida, junto con otro grupo de pequeños editores, con menor actividad. Pero en lo que todos coinciden es en que su apuesta sigue siendo la del libro de  papel, que además del envite de la crisis ha resistido al electrónico. «El libro electrónico surgió con expectativas muy grandes, pero ahora mismo está bastante estancado en la facturación, aunque no en títulos», detallan. De hecho, los editores locales prefieren el papel porque «es un espacio donde buscar la calidad, pero también la reflexión y el conocimiento», concluyen.

 

LOS EDITORES

 

César Sanz. Editorial Difácil

«El sector se mantiene por la fidelidad de los lectores»

Esta pequeña editorial vallisoletana, de hecho es unipersonal, ha superado más de un año de crisis sin salir muy damnificada. «No nos ha afectado mucho la pandemia, no hemos notado una pérdida significativa de ingresos y eso que al principio pensé que íbamos a cerrar todos», reconoce César Sanz, dueño de la editorial Difácil.
Aunque apunta que hay que tener en cuenta el punto de partida de editoriales como las suyas. «Es un oficio difícil, con proyectos muy vocacionales y personales. Hay que mantener cierta austeridad para llevarlos adelante», confiesa. Esto implica que cada nueva edición se piensa y valora. Y eso se notó más el año pasado y en los primeros meses de este. Sanz editó diez títulos en 2020, pero por la situación sanitaria no pudo presentar ninguno. Por eso la Feria del Libro de este año es para él una oportunidad muy importante para difundirlos y presentar cuatro novedades: dos libros de poesía, uno de viajes porTierra de Campos y otro de relatos. «Son de autores vinculados a la ciudad. Y quería llegar a la Feria con ellos», destaca. 
Difácil mantiene su apuesta por su línea de poesía y por la de narrativa. «Son dos líneas de un canon muy personal», añade. Aunque reconoce que el mercado «condiciona» porque es muy difícil saber lo que va a funcionar. Pero eso no evita que mantenga su línea de apostar por gente nueva. Unas apuestas que respaldan los lectores. «El sector se ha mantenido por la fidelidad de los lectores, pero la competencia es grande porque hay mucha oferta de ocio disponible», recalca.

 

Javier Campelo. Editorial Páramo

«La Feria del Libro es una de las metas de este año»

En la editorial Páramo también comparten el diagnóstico de que el sector ha conseguido capear esta crisis. «Nuestra experiencia es buena, hemos crecido en ejemplares y títulos de autores», avanza Javier Campelo. Esto lo atribuye, en parte, al incremento del número de lectores, pero también de la necesidad que ha surgido por la pandemia de «mirar más allá del día a día». Este interés ha hecho que muchos hayan vuelto a los libros, con un incremento en la demanda de los ensayos sociológicos e históricos. «Es un momento en que la gente escucha mucho ruido y se plantea ir al origen, que suele estar en los libros», reitera.
Para esta pequeña editorial vallisoletana, donde actualmente trabajan cinco personas, esta edición de la Feria del Libro de Valladolid es una de las metas que tienen planteadas este año, junto con la campaña de Navidad. «La Feria es muy importante porque es un momento en que la gente presta mucha atención», recalca. Y este año presentarán varias novedades, entre ellas las relacionadas con la celebración del V centenario del movimiento comunero, que apuntan han despertado el interés de los vallisoletanos por estos libros históricos. Una de estas publicaciones es ‘Cuando el mal gobierno sublevó a un pueblo. 1521-2021: 500 años de la revolución comunera’, que se completará con la publicación en los próximos meses de otro título sobre la batalla de Villalar. La editorial se decanta por autores cercanos y de calidad, pero también afrontan, con ayudas públicas, proyectos costosos de edición como los del centenario.