El balón que cuida del autismo

J.B.I. (Ical)
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El balón que cuida del autismo

La Asociación Inclusport apuesta por el fomento una sociedad más inclusiva a través de la práctica del balonmano en un equipo que integran chicos con trastorno de espectro autista

El denominado trastorno de espectro autista ya tiene quien le cuide, en este caso el balonmano, que se ha convertido en uno de sus mejores aliados gracias a la labor de la Asociación Inclusport. Todo comenzó hace cuatro años cuando un pequeño proyecto de deporte inclusivo se acercó al colectivo Autismo Valladolid. “Funcionó bien con ocho chicos adultos y la integración total del grupo fue el germen para que hoy 52 deportistas con autismo practiquen balonmano. Es difícil encontrar algo que les motive y les saque de su rango de actuación y se ha conseguido”, expone a Ical Óscar Perales, exjugador profesional de balonmano e internacional absoluto con la Selección Española.

El también fundador de Inclusport junto Yeary Lamariano -portero de balonmano en activo- sostiene que este deporte colectivo está aportando “beneficios enormes” a jóvenes con trastorno de espectro autista y se ha consolidado como un baluarte terapéutico. “La mayoría de los chicos que empezaron a entrenar se han quedado y repiten acompañados de compañeros y amigos que se han sumado. Esto quiere decir que las cosas y el trabajo en equipo se están haciendo bien y disfrutan, uno de los principales objetivos de la actividad”, arguye.

El próximo martes, 2 de marzo, se celebra el Día Mundial de la Concienciación sobre el Autismo, bajo el lema ‘Una dinámica nueva’, donde se pretende fomentar una sociedad más inclusiva para el colectivo, promoviendo al mismo tiempo un acercamiento de este trastorno desde una mirada diferente. Para visibilizar estos avances, Perales cree que los recursos humanos son la clave del trabajo de Inclusport.

“La metodología de enseñanza y especialmente la planificación de entrenamientos se sustentan en una docena de monitores súper cualificados que empatizan rápidamente con los chicos mediante un trabajo extraordinario. Generan mucha confianza entre quienes vienen a practicar balonmano y eso es un pilar básico y fundamental en el mundo del autismo”, agrega.

Para Óscar Perales, una de las potencialidades que contribuye al buen desarrollo de la actividad de Inclusport es haber logrado una ratio adecuada de monitores por cada deportista. “No es lo mismo tratar con un grupo neurotípico, que son los chicos que tienen trastorno de espectro autista, ya que con un solo monitor puedes entrenar a un grupo de 12-14, pero entre quienes lo padecen se necesita un monitor por cada 3-4”, explica.

El tiempo, la experiencia y la empatía del grupo de educadores deportivos que conforman la actividad de voluntariado e integradora logra superar barreras que Perales resume entre los chicos con autismo. “Son más dispersos y añaden en algunos casos déficits de atención, por lo que es preciso contar con más recursos humanos que en un equipo convencional para poder lograr unos resultados que están siendo positivos”, manifiesta.

Retornos afectivos impagables

Los retornos que los miembros del proyecto de deporte inclusivo a través del balonmano reportan a sus mentores resultan impagables. “Invertimos mucho tiempo, pero los chicos y también las familias te lo devuelven en cariño multiplicado por diez. Ven que les estás tratando de igual a igual y que se logra el objetivo de una inclusión total en la sociedad, normalizando su situación”, expone.

A nivel personal, Óscar Perales indica que resulta muy gratificante la labor que se realiza con chicos con autismo, ya que “es como formar una familia desde cero” y, en muy pocos casos, se habían impulsado proyectos de este tipo. “A través del balonmano era la primera vez y podemos decir que, con pros y con contras, hemos dado forma e iniciado un camino para que, con otras disciplinas deportivas, alguien se fije e inicie algo similar”, argumenta, al tiempo que reconoce que, como cualquier actividad solidaria se necesitan patrocinios y ayudas de entidades comprometidas con los proyectos sociales.

Finalmente concluye que las iniciativas deportivas con carácter social no se acaban aquí e Inclusport ha formado además el primer equipo de balonmano en silla de ruedas de España. “Hemos hecho historia al ser los primeros en deporte adaptado en esta disciplina. Estamos muy ilusionados con un grupo de siete chicos y una chica y los entrenamientos se realizan todas las semanas para mejorar día a día y lograr que el balonmano sea divertido para ellos”, apostilla.

El balón que cuida del autismo
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