El regadío demanda el 84% del agua de la cuenca del Duero

SPC
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Embalse de Santa Teresa en Salamanca. - Foto: Ical

La 'huella hídrica', que cuantifica el impacto ambiental relacionado con el agua, se eleva a 2.308,4 metros cúbicos por habitante y año, casi mil más que la media mundial

La demanda de agua en la cuenca del Duero ascendió el pasado año a 2.406 hectómetros cúbicos, de los que una cuarta parte regresó al dominio público hidráulico (DPH), unos datos que suelen mantener una tendencia a la baja anualmente debido a las inversiones para minimizar la pérdida de este líquido elemento.

Castilla y León celebrará mañana, como muchos otros territorios, el Día Mundial del Agua. Un 22 de marzo con el que se pretende visualizar una realidad, la más que necesaria mejora en la gestión de un recurso indispensable para sobrevivir.

Actualmente, según el informe de seguimiento del Plan Hidrológico del Duero 2018, la demanda más elevada del año hidrológico 2017-2018 fue la agrícola, como es habitual, para abastecer a los regadíos, y se alzó a 2.041 hectómetros cúbicos, el 84 por ciento de las demandas totales. De ellos, unos 420 retornaron al dominio público hidráulico. En términos generales, el volumen total bruto disminuye en unos 1.320 hectómetros cúbicos respecto a lo considerado en el Plan Hidrológico del Duero (de 3.361 a 2.041), lo que supone un descenso del 39 por ciento.

Principalmente se debe a que la superficie considerada en la totalidad de la parte española de la demarcación disminuye en un 18 por ciento, de 548.300 a 451.900 hectáreas.

De forma adicional, explicaron a Ical fuentes de la Confederación Hidrográfica del Duero (CHD), se ha detectado que existe una amplia superficie de regadío atendida “en precario”, con aguas superficiales en los sectores de los canales Alto y Bajo de Payuelos, ya operativos, “a falta de las infraestructuras de suministro en baja que tienen prevista su puesta en servicio en los siguientes horizontes de planificación y que se incorporan a este análisis de forma preliminar”. Precisamente, los avances del sector primario en el medio rural castellano y leonés en la modernización y nuevos regadíos contribuirán a la menor pérdida de agua por este motivo.

Al respecto, la CHD informó de que existe una tendencia “decreciente de las aportaciones de agua”, lo que conlleva una “reflexión”: “Deben garantizarse los regadíos existentes antes que plantear nuevos sin garantía suficientes”.

Además de la demanda para regadíos, la ganadería también requiere una parte, concretamente 69 hectómetros cúbicos, frente a los 62 de 2015. De esta cantidad, difícilmente una parte regresa a al dominio público hidráulico.

Demanda urbana e industrial

Por su parte, la demanda urbana, con 256 hectómetros cúbicos, de los que retornan unos 204 (el 80 por ciento), debido a las instalaciones de estaciones depuradoras, están muy vinculadas a las cifras de población. Así, del resultado final de la aplicación de estas metodologías, así como de las variaciones de población, la CHD concluye que los volúmenes calculados se han reducido en alrededor de tres hectómetros cúbicos para toda la cuenca en el último año, con un descenso de unos 25.000 habitantes ponderados con respecto a 2017, y de cerca de 80.000 si se compara con las consideraciones realizadas en el plan hidrológico. Estos descensos son más acusados en las poblaciones “más pequeñas y en las más grandes”.

En este extremo, el organismo de cuenca recordó que las autoridades locales son las “responsables” de la depuración de aguas residuales y “deben plantearse seriamente cómo obtener los recursos necesarios para poder hacer una depuración adecuada y reducir la contaminación”.

Por último, la demanda industrial fue de 40 hectómetros cúbicos, con un retorno del 60 por ciento. Y es que la producción en la totalidad de las centrales hidroeléctricas existentes en la demarcación del Duero ascendió en 2018 a más de 5,2 millones de megavatios hora. Desde la publicación del Plan Hidrológico se han incorporado a las demandas de la cuenca cinco hidroeléctricas, que sumadas a las ya consideradas hacen un total de 175 instalaciones inventariadas.

Pérdidas en el transporte de agua

Fuentes de la CHD consultadas por Ical señalan que son diferentes criterios los que se aplican a la hora de estimar las pérdidas en el transporte de agua. De acuerdo con los datos del Plan Hidrológico, a cada zona regable se le asigna una eficiencia en este ámbito (agua perdida en transporte desde el embalse o toma hasta la zona regable).

Según esos datos, en la cuenca el agua perdida en transporte hasta esos puntos en el marco del Estado es de un 10,4 por ciento (175 hectómetros cúbicos sobre los 1.682 servidos). Existen otras pérdidas en distribución (por canales o acequias desde las vías principales hasta la cabeza de parcela). En este caso, para las zonas regables del Estado y según esas mismas fuentes desaparece un 28 por ciento del volumen servido (479 hectómetros cúbicos). En total, se estiman más de 600 perdidos en conducciones que disminuirían notablemente, según el organismo de cuenca, con la construcción de regadíos modernizados.

Además, desde la CHD abogaron por avanzar “más deprisa” en la gestión participada de las aguas subterráneas de la cuenca, sometidas actualmente a una “fuerte explotación y que mantienen una agricultura avanzada”.