CyL protege 24 zonas y 10.000 kilómetros más de los nitratos

SPC
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El decreto aprobado por el Consejo de Gobierno afecta a 387 municipios de la Comunidad e incluye también un Código de Buenas Prácticas Agrarias

Francisco Igea, durante el Consejo de Gobierno. - Foto: Ical

Castilla y León amplía la protección de 10.000 kilómetros más de la contaminación por nitratos y que afecta a 24 zonas. El Consejo de Gobierno aprobó ayer el Proyecto de Decreto para designar las zonas vulnerables a la contaminación de las aguas por nitratos procedentes de fuentes de origen agrícola y ganadero, además de salir adelante el Código de Buenas Prácticas Agrarias. El decreto declara 24 zonas vulnerables integradas por 387 municipios. 
Con esta actualización se pasa 2.340 kilómetros cuadrados a 14.414, lo que supone tener una figura de protección sobre el 15 por ciento de la superficie de la Comunidad, que representa el 20 por ciento de la superficie agraria útil de Castilla y León, como informa Ical. Las zonas vulnerables incluyen no solamente a aquellos municipios donde se detecta la contaminación, sino que incluye otros municipios próximos, ya que la contaminación puede estar introduciéndose en un sitio y detectándose en otro.
Este nuevo decreto da un paso más en la protección del medio ambiente que debe ser un elemento esencial para la consecución de una calidad ambiental adecuada y compatible con el desarrollo sostenible. Respecto al Código de Buenas Prácticas Agrarias (CBPA), su objetivo radica en poner a disposición del sector agrario la información necesaria para que la actividad que se desarrolle no perjudique la capacidad edáfica de los suelos. 
Todo ello para que se mantenga la calidad de los mismos, mejore la productividad de los cultivos, adopte medidas preventivas frente a la contaminación nitrogenada de las aguas; en definitiva, para que realice una actividad agrícola racional.
Marco de referencia

La implicación para los agricultores afectados es básicamente que deberán desarrollar planes de fertilización que tengan en cuenta todos los aportes de nitrógeno que tiene el cultivo, como por ejemplo, los nitratos en las aguas de riego, restos de las cosechas anteriores o de anteriores aportes, para así evitar aportar excesos de nitrógeno en los cultivos, que son los que provocan esta contaminación.
De esta forma, el CBPA incluido en el Proyecto de Decreto en su Anexo II debe ser el marco de referencia para el desarrollo de una agricultura compatible con el medio ambiente, en consonancia con una utilización racional de los fertilizantes nitrogenados y, además, será la base para el desarrollo de los programas de actuación mucho más concretos y específicos para cada una de las zonas vulnerables designadas. El CBPA tiene carácter obligatorio en esas zonas y voluntario en el resto, aunque la Consejería de Fomento y Medio Ambiente dispondrá de un plazo de un año para tras la publicación de la orden.