8 de marzo, un largo camino por recorrer un año después

M. Rodríguez
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Cuatro de las fundadoras de la asociación Team Valladolid se reunieron para analizar la situación actual de las mujeres en Valladolid. - Foto: J. Tajes

¿Hay un antes y después de la Huelga del 8-M? ¿Qué ha cambiado en Valladolid? El Día de Valladolid da voz a las protagonistas de la lucha por la igualdad, que recuerdan que aún queda un largo camino para conseguirla

Las mujeres pararon y se manifestaron masivamente el pasado 8 de marzo para alzar la voz contra la desigualdad y reclamar la igualdad efectiva. Las calles y plazas de la capital y varias localidades de la provincia se llenaron de mujeres de todas las edades, que se unieron por un objetivo común, pero también de muchos hombres que quisieron visibilizar su apoyo a los cambios que se demandaban.
¿Cuál es el balance un año después de la primera huelga legal para reclamar igualdad real de oportunidades y derechos entre hombres y mujeres? La respuesta general es que han cambiado pocas cosas, que siguen existiendo «desigualdades, violencias machistas, precariedad y la no corresponsabilidad ni de los hombres ni del Estado en los trabajos de cuidados», según se explica en el argumentario de la Comisión 8-M para la convocatoria nuevamente de huelga general para el próximo viernes.
Este paro busca evidenciar que sin el trabajo femenino, remunerado o no remunerado, nada funciona, y por eso el lema de la convocatoria es: ‘Si nosotras paramos, se para el mundo’.  Ese día también se han convocado numerosos actos institucionales para la celebración del Día Internacional de la Mujer Trabajadora y jornadas sectoriales centradas en la igualdad. 
Una de ellas es la convocatorio de Team Valladolid, una asociación de mujeres vallisoletanas que pretende ser más una «red de sujeción» que una asociación al uso. En esta línea han organizado el día 6 de marzo un encuentro para evaluar el impacto de la convocatoria del año pasado. En el acto que se celebrará en el Teatro Calderón estarán presente siete mujeres con perfiles muy diferentes, desde el presidenta de la CVE a la concejala de Igualdad del Ayuntamiento, pero El Día de Valladolid ha querido dar antes la voz a cuatro de las fundadoras esta asociación para que evalúen ellas la situación desde su experiencia personal. 
Y el consenso entre ellas es generalizado:  «Hay que seguir luchando cada día porque todavía falta mucho para lograr la igualdad efectiva». De hecho, apuntan que incluso se registran algunos retrocesos. «Hay que acabar con todo tipo de violencia, sobre todo física, y aceptar los cambios porque el mundo es heterogéneo. Y eso pasa por cambios en las estructuras», apunta Mª Carmen González. 
Su caso es uno de los mejores ejemplos para visualizar el camino que falta por recorrer para lograr la conciliación entre el mundo laboral y la responsabilidad de los cuidados familiares. Mª Carmen era profesora interina de Secundaria pero tuvo que abandonar su trabajo por no ser compatible con la atención a su madre. «Cuando falleció me di cuenta de que había perdido el tren para volver al mundo laboral. Me he reciclado y ahora estoy intentado trabajar en Patrimonio».
Ella conoció al resto de fundadoras de Team Valladolid en una lanzadera de empleo para mujeres que organizó el Ayuntamiento y la Fundación Santa María la Real. «Se decidió que la asociación fuera solo de mujeres porque la problemática laboral nos afecta especialmente a nosotras», justifican, pero apuntan que en el día a día todo lo que se organiza está abierto a «todo el mundo».
El punto de unión de estas mujeres es que todas han sido expulsadas del mundo laboral y han tenido que reinventarse poniendo en marcha nuevos proyectos. Este ha sido el camino elegido por Eva Mª González y Ana Isabel Alonso, que provenían del mundo del diseño. En el caso de Eva la opción de la maternidad le supuso la salida de su trabajo durante 21 años en empresas de diseño. «Conocí la realidad del trabajo parcial y que la conciliación no existe», lamenta. Detalla que al tener su segundo hijo la despidieron del último de sus trabajos y se encontró que a los 42 años estaba «fuera del mercado laboral». «Hay un limbo para las mujeres a partir de los 35 años», denuncian todas.
En esta situación optó por montar hace poco más de un año una revista de ocio y cultura. Aunque ella sola no se atrevía a emprender y en el proyecto la acompañó Ana Isabel que se quedó en el paro con 50 años y después de trabajar durante 28 años en una empresa de artes gráficas. En este tiempo como empresarias autónomas han podido comprobar que cuando acuden a presentar su proyecto a las empresas y las atienden mujeres las «escuchan», pero apostillan que cuando las tienen que recibir hombres «se hacen más de rogar». Esto le hace afirmar que los cambios que se esperaban tras el pasado 8-M «van muy despacio» e incluso apunta que «parece que se está retrocediendo en el tiempo». La explicación que encuentran ellas es que «a veces se dan cosas por hecho y por eso no se avanza».
En este sentido, Cristina Delgado también vio como después de 18 años trabajando como ingeniera en industrias de alimentación se quedaba en el paro por la deslocalización de su empresa, que coincidió con uno de sus embarazos. Explica que intentó buscar un nuevo trabajo, pero la demanda de «flexibilidad» que le hacían no era compatible con el cuidado de sus dos hijas pequeñas y decidió reciclarse y montar una consultoría como autónoma. «Parece que hay que justificar cosas que ya existían», reitera.
Las fundadoras de Team Valladolid consideran que las mujeres tienen que sentirse «apoyadas» en sus reivindicaciones. En este sentido destacan que ahora hay una «fuerza diferente y ganas de visibilizar el problema» porque muchas entienden que la sociedad les ha dado «fuerza» con convocatorias como la del 8-M. En este sentido, reclaman un cambio también en la Educación que piden que sea «más igualitaria e integradora» para dejar atrás estereotipos de «cosas de hombres y de mujeres. Hay que pensar en personas».
Esto es algo que intentan aplicar en el día a día de su asociación, que a ellas y a muchas de las mujeres que han pasado por ella les ha servido de «apoyo e impulso», pero a la vez es un grupo donde las mujeres se escuchan y donde se crean sinergías.  Además, la asociación se está implicando también en el desarrollo de políticas de igualdad con el Ayuntamiento de la capital. Ahora mismo están desarrollando un proyecto para intentar conocer qué demandan las empresas de Valladolid y adaptar los perfiles de las mujeres sin empleo a esas nuevas demandas.