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El campo pierde mil ganaderos y agricultores en 13 años

R.G.R
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El Régimen Agrario baja de los 5.711 autónomos de 2008 a los 4.819 de 2021, aunque la economía del sector se conserva prácticamente inalterable durante la última década

Campo de cereal en la provincia de Valladolid. - Foto: J. Tajes

Agricultores y ganaderos de la provincia saldrán a la calle este domingo, 15 de mayo, para honrar a San Isidro Labrador. Lo harán como marca la tradición en Valladolid, aunque las procesiones serán cada vez menos numerosas, con menos profesionales del sector agrario. El estancamiento de la renta agraria en Castilla y León durante las dos últimas décadas, unido el aumento de los costes de producción y la falta de relevo generacional están ocasionado que, poco a poco, el campo esté perdiendo agricultores y ganaderos año a año.

Los datos de los cotizantes al Régimen Especial Agrario en el sector primario vallisoletano están viéndose mermados a pesar de las políticas de ayudas, que no consiguen atraer a una cantidad de jóvenes suficiente para paliar las jubilaciones. En concreto, Valladolid contaba con 5.711 trabajadores autónomos dentro del sector en el año 2008, mientras que en 2021 esta cifra se ha reducido a 4.819. Es decir, cerca de mil agricultores y ganaderos menos residiendo en los pueblos de la provincia. 

Una media de 70 profesionales menos cada año, seis cada mes, que han cerrado su explotación ganadera o agraria. La consecuencia de este proceso, si se tiene en cuenta que la renta agraria se ha mantenido prácticamente inalterable durante los últimos 30 años, lleva a una conclusión clara. El campo vallisoletano se compone de explotaciones cada vez más grandes que se gestionan con menos manos y mayor rendimiento. La Renta Agraria representa el valor generado por la actividad de la producción agraria, es decir, mide la remuneración de todos los factores de producción (tierra, capital y trabajo). 

La tecnificación del campo también ha ayudado a este proceso, ya que un solo agricultor puede sembrar «mucho más terreno» que hace tan solo unos años. Así, mientras que la renta agraria ha pasado de los 2.408,24 millones de euros en 1994 en la Comunidad a los 2.415,6 de 2020. Con altibajos, pero sin prácticamente modificaciones de consideración, la evolución del número de profesionales siempre ha tendido a la baja, mientras que la renta se ha mantenido, según los datos proporcionados a este periódico por el sindicato UCCL. 

La incorporación de jóvenes al campo vallisoletano a través de las ayudas proporcionadas por la Junta no es capaz de paliar el descenso continuado del censo agrario. Entre los años 2019 y 2021 llegaron al campo vallisoletano 321 jóvenes beneficiarios de ayudas para modernización de explotaciones, un dato que se aleja de las metas de la Junta. 

Las organizaciones agrarias advierten de que esta tendencia continuará porque el descenso va de la mano a la pérdida de población y reclaman controles que vigilen las afiliaciones ficticias al sector. El responsable de UCCL, Valentín García, indicó que los datos reflejan «una carencia clara» en la rentabilidad de las explotaciones que ha llevado a muchos agricultores a abandonar sus fincas en la edad de jubilación. «Se dan casos de hermanos que dejan a un único familiar la explotación y  la tendencia es siempre que el número que queda en el campo sea menor». 

El responsable de COAG, David Garrido, apuntó que durante los próximos años el panorama sea peor teniendo en que «más del 90% de los perceptores de ayudas de la PAC» son mayores de 50 años, lo que hace prever que las jubilaciones serán más abundantes en poco más de una década. «Tal y como está ahora la situación con los costes muy elevados nadie quiere incorporarse».