El adiós de un mito del balonmano

M.B
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Fernando Hernández, campeón del mundo, bronce olímpico, plata en un Europeo, atesora Ligas, Champions y un sinfín de títulos. A sus 46 se ha visto obligado a retirarse por una lesión. Entrenará al Balopal palentino en Primera

El adiós de un mito del balonmano

Fernando Hernández es uno de los mejores deportistas que ha dado Valladolid. Pocos dudan de ello. Pero, por si acaso hay alguno, basta con decir que fue campeón del mundo, en Túnez en 2005; bronce en unos Juegos Olímpicos, en Atlanta 1996; y plata en un Campeonato de Europa, en España 1996. Por si hay alguna más, fue 120 veces internacional absoluto. Y por si queda alguna, en su palmarés tiene una Liga de Campeones o Champions; una Recopa; una Copa EHF; dos Supercopas de Europa; dos Ligas Asobal; tres Copas Asobal; dos Copas del Rey y tres Supercopas de España. 

Extremo derecho, es decir zurdo, jugó 23 temporadas en la Liga Asobal, disputando 617 partidos repartidos entre el BM Valladolid (179), Ademar León (99), Barcelona (201), Portland San Antonio (82) y Recoletas Atlético Valladolid (56). En la Liga Asobal anotó 1.878 goles, siendo el tercer máximo goleador histórico de esta competición (otro dato a recordar). También jugó en la División de Honor Plata, en el BM Badajoz y el Atlético Valladolid, cuatro años en los que disputó 114 partidos y marcó 673 goles. 

Pero, por encima de números, cifras y récords, está la figura de un jugador que se vació en todos y cada uno de sus encuentros, y que volvió a casa en 2012. Fernando salió de La Salle, pasó por el Michelin y fue clave en los primeros atisbos de lo que luego sería el Balonmano Valladolid. Se estrenó como internacional en 1996 sumando una plata en el Europeo y un bronce en los Juegos Olímpicos. De ahí al Ademar de Manolo Cadenas, luego al Barcelona, con otros JJOO de por medio, al Portland y, cuando dudada entre seguir o no, a echar una mano al Badajoz de Juancho Pérez.

El adiós de un mito del balonmano
El adiós de un mito del balonmano - Foto:

En 2012 se decidió por regresar a Huerta del Rey, donde volvió a demostrar que no se le había olvidado meter goles. Con el 10 a la espalda encabezó el proyecto del Atlético Valladolid en Plata, regresando a Asobal. Su último año y medio ha sido de otra lucha, contra la lesión en su hombro izquierdo. No quería despedirse en una rueda de prensa sino en la cancha, pero ayer se vio obligado a decir adiós.

Fernando lo hizo con muchos agradecimientos y sin un solo reproche. Sus palabras fueron sinceras, sobre todo las que dedicó a sus padres, hermanas e hijas. Se va un mito, uno de esos jugadores que todo el mundo recordará. Aunque nace otro, el del Fernando entrenador. De momento, además de trabajar con la base en el CD Victoria se estrenará la próxima temporada en el Pizzería La Nonna Balopal palentino de Primera Nacional. 

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