Campanazo en Melilla

M.B
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Campanazo en Melilla

El Carramimbre CBC Valladolid se ha impuesto en el Javier Imbroda en el primer partido del playoff de ascenso a la ACB (76-78)

El Carramimbre CBC Valladolid ha dado la gran sorpresa en el primer encuentro del playoff de ascenso a la ACB al imponerse en el pabellón Javier Imbroda a Melilla (76-78). Los vallisoletanos han llegado a perder por 20 puntos pero han remontado en una gran segunda parte para lograr la victoria y poner la eliminatoria de su lado.

El sábado a las 20.00 se jugará el segundo encuentro de esta eliminatoria en el mismo escenario.

Sin presión alguna dado el papel de favorito que ostentaba Melilla Baloncesto, el Carramimbre CBCV firmó una buena puesta de escena en el Javier Imbroda de la ciudad autónoma, anotando en las primeras posesiones y mandando al inicio merced al acierto exterior (6-8 con dos triples). El dominio carmesí, sin embargo, fue un espejismo y no tardaron los de Alejandro Alcoba en hacerse con la manija para no volver a soltarla. La alegría inicial en las ardillas dio paso a los nervios y estos, a las imprecisiones. El Ciudad de Valladolid se atascó de cara al aro y empezó a sufrir para detener la potencia interior del cuadro melillense. Más allá de los tres triples anotados por los vallisoletanos (12-11), los de Paco García fueron incapaces de encontrar vías de anotación en la defensa azulona, factor que aprovecharon los locales para dar un primer estirón en el marcador. Solamente los rebotes ofensivos sostuvieron a un Carramimbre justo de centímetros que cerró el primer periodo con máxima en contra (19-13).

Con el paso de los minutos, las torres de Alejandro Alcoba se fueron agigantando y diferencias en la zona se empezaron a trasladar en el marcador. Melilla Baloncesto subió una marcha en defensa y colapsó el ataque de los pupilos de Paco García, quienes fueron incapaces de reaccionar hasta el ecuador del periodo, cuando los locales habían endosado un parcial de 10-0 o doblaban a las ardillas (31-15).

El conjunto vallisoletano, abocado a solicitar un tiempo muerto, se encomendó a su capitán, Sergio de la Fuente, para terminar la primera mitad con opciones. El ala-pívot vitoriano (17 de valoración al descanso) acabó con al sangrante parcial y se echó el equipo a las espaldas para llegar al ecuador de la contienda con vida tras un parcial de 2-12 en la recta final (42-32).

A pesar de haber estado noqueado y contra las cuerdas, el CBC Valladolid sacó a relucir su gen competitivo para tratar de obrar la machada. Dicho y hecho. Melilla Baloncesto amagó con escaparse por segunda vez, pero las alarmas no llegaron a encenderse del todo tras un parcial de salida de 5-0. Así, igual que antes Sergio de la Fuente, en este punto de inflexión fueron Jubril Adekoya y Greg Gantt quienes emergieron para liderar una reacción meteórica.

La dupla norteamericana sacó la artillería y golpeó una y otra vez desde la larga distancia, turnándose entre el ala-pívot y el escolta para liderar un parcial de 0-15 que dilapidó toda la desventaja y empató la contienda (47-47) para desconcierto local. La zona 3-2 instaurada por Paco García había surtido su efecto a pesar de los riesgos para cerrar el rebote, pero la falta de centímetros de las ardillas obligan a la reinvención y no pudo salir mejor una fórmula a la que había que sumar el acierto desde más allá del arco. A la pareja estadounidense (19 de valoración Jubril Adekoya) también se le sumó Álex Reyes (13 puntos y nueve rebotes) para afrontar los últimos diez minutos con muchas opciones de llevarse el triunfo del Javier Imbroda (56-55).

Así, Melilla Baloncesto ya no era capaz de despegarse de las ardillas a pesar de los continuos arreones que intentaron los hombres de Alejandro Alcoba, encomendados en un descomunal Caleb Agada. La dinámica había cambiado y ahora era el Carramimbre CBCV quien iba a manejar sus rentas. La intensidad defensiva de los castellanos permitió llegar a los últimos tres minutos por delante en el marcador a pesar de haber desaprovechado varios ataques consecutivos en un momento crítico de la contienda.

Aun así, ese gen competitivo propio de Paco García y sus pupilos, de tradujo en una concentración superlativa y un cuajo extraordinario que impulsaron a Álex Reyes para asestar el golpe mortal. Amén de sus triples, el escolta cacereño robó un balón vital a falta de 30 segundos para poner el 73-77 que parecía casi definitivo. Un ‘2+1’ de Josep Franch obligó a un esfuerzo extra, pero de nuevo la defensa y los tiros libres de Sergio de la Fuente acabaron por consumar la campanada ante un Melilla que tuvo bola para ir a la prórroga. No anotaron los locales y la serie comenzó con sorpresa y victoria carmesí.