Artesanos en la UCI tras meses en blanco

R.G.R
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Los artesanos de la provincia no han podido facturar durante el confinamiento a pesar de que han potenciado la venta online con una página web «más atractiva y visual»

Los talleres artesanos han abierto de nuevo sus puertas tras casi tres meses cerrados. - Foto: Jonathan Tajes

Los talleres artesanos de la provincia ha vuelto a abrir sus puertas. Eso sí, lo hacen en una situación «crítica» después de casi tres meses sin ventas. No ha habido pedidos, la facturación  ha sido cero. Todo se dejó pendiente con la declaración del estado de alarma. Pedidos en todos los ámbitos están aún pendientes, pero con pocos visos de poder completarse finalmente. La inmensa mayoría de los 1.500 artesanos que trabajan en Valladolid decidió suspender su actividad económica para dejar de pagar las cuotas de autónomos y poder esperar el momento más propicio para abrir de nuevo sus talleres e intentar comenzar de nuevo.  
La Federación de Organizaciones Artesanas de Castilla y León, (Foacal) ha suspendido también todas las actividades de su centro de Barrio España, donde se imparten cursos de oficios. 18 modalidades diferentes. También se han anulado ferias y mercados durante los meses de primavera, y seguramente lo harán durante todo el verano. 
Todas estas circunstancias  hacen que la situación que viven los artesanos de la provincia «sea muy complicada». Su presidente, Miguel Ángel Tapia, pone de manifiesto que los trabajos que estaban pendientes antes del confinamiento «aún se mantienen pendientes de terminar» en la mayor parte de los casos y «sin cobrar en su totalidad». 
Los artesanos no han podido facturar los pedidos que tenían pendientes y «el teléfono no ha sonado» durante estos meses para recibir nuevos encargos. Tampoco han podido avanzar en su planificación de cara al verano al estar suspendidas, al menos por el momento, las ferias y los mercados. «Hemos mantenido reuniones con el Ayuntamiento de Valladolid y con la Diputación para estudiar las posibles ayudas que pudieran recibir. El Consistorio nos ha dicho que cada taller registrado físicamente en Valladolid tendrá una ayuda. La Diputación no nos aportará lo mismo», indica Tapia. 
Pero estas subvenciones no serán suficientes para paliar las pérdidas por la nula facturación durante el confinamiento. Los talleres han permanecido cerrados y la artesanía está «en peligro». Desde Foacal, señala, están trabajando con la Junta para que se pongan en marcha medidas específicas de apoyo para el sector artesanal; medidas como el apoyo a la inversión o las ayudas a la participación en las ferias de artesanía, comenta.
Se debe tener en cuenta que una fuente de ingresos de muchos artesanos son las ferias y los mercados. Algo que no se sabe si será posible recuperar este año. Esta circunstancia dejará en el aire «una importante parte de los ingresos». «Habrá que estudiar los espacios que podemos ocupar en cada feria para mantener la distancia de seguridad entre todos los puestos». 
Venta online. Tapia destaca que desde el comienzo de la pandemia los artesanos que han podido mantener el taller abierto o aquellos que tenían producto almacenado han apostado por la venta a través de internet. «Esta circunstancia al menos nos ha hecho darnos cuenta de que tenemos que vender más de esta forma. Por ello, hemos cambiado la página web para que sea más atractiva y podamos llegar a mayor número de clientes». 
Sobre la posibilidad de que algunos artesanos no puedan volver a abrir sus talleres, Tapia indicó que aquellos que disponen de una tienda comercial y tienen que pagar el alquiler «puede que pierdan todo y ya no se abra más», pero aseguró que los que mantienen solo el taller han vuelto o volverán a trabajar la próxima semana. 

 

«No hemos facturado ni un solo euro desde que se decretó el estado de alarma»

Los ocho talleres de alfarería de Portillo no cerrarán como consecuencia de la crisis sanitaria, pero reconocen que no han podido completar los pedidos que tenían pendientes y no han recibido «ninguno nuevo» 

 

Portillo es uno de los pueblos de la provincia más claramente vinculados a la artesanía. Ocho talleres de alfarería trabajaban en la localidad antes de la crisis. El presidente de este colectivo, Javier Velasco, explica que ninguno cerrará sus puertas debido a que no tienen trabajadores a su cargo y han podido soportar, al menos por el momento.  
Velasco explica que no han tenido más remedio que solicitar el cese de actividad de sus negocios por la nula demanda de su producción. «Nadie ha descolgado el teléfono para hacer un pedido durante estos meses». Algunos alfareros han continuado trabajando para completar los pedidos que tenían pendientes, pero a puerta cerrada. Ahora, esta misma semana, han arrancado de nuevo con los pedidos y han vuelto a abrir sus puertas, pero están trabajando «a un ritmo» lento ante la escasez de pedidos.
Prevén que los siguientes meses serán complicados debido a la ausencia de ferias y mercados, donde algunos venden sus productos, y la caída de los pedidos de sus clientes habituales.