Una tarea más propia de funambulistas

SPC-Agencias
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El nuevo presidente debe armar ahora un Ejecutivo de coalición que ofrezca una imagen de unidad y estabilidad y, a la vez, mantenga el equilibrio con sus socios de investidura

Una tarea más propia de funambulistas - Foto: Eduardo Parra Europa Press

La baraka que solía acompañar a Sánchez en sus apuestas arriesgadas le falló el 10-N. El PSOE empeoró resultados (pasó de 123 a 120 escaños en el Congreso y perdió la mayoría absoluta en el Senado) y no mejoró sus opciones de formar Gobierno. Menos de 48 horas después de los comicios y para sorpresa de todos, Sánchez anunció un preacuerdo con el líder de Unidas Podemos, Pablo Iglesias, para formar un Gobierno de coalición del que había renegado durante la campaña. «Si hubiera aceptado las exigencias de Iglesias hoy sería presidente del Gobierno. Pero sería un presidente que no dormiría, como el 95 por ciento de los españoles», llegó a decir.
Pero las palabras se las lleva el viento y ahora el socialista tiene que cerrar un Ejecutivo que va a contar con cinco ministros morados. Una experiencia inédita que requerirá de un esfuerzo adicional del presidente para garantizar la cohesión, la unidad y el equilibrio. 
Aunque su futuro vicepresidente, Pablo Iglesias, ha prometido lealtad de los suyos hacia el conjunto del Gabinete, se espera que el secretario general del PSOE se rodee de pesos pesados y perfiles marcadamente políticos para este Gobierno, que no puede permitirse dar una imagen de debilidad o desunión.
Porque si ajustada fue ayer la elección del presidente en el Congreso de los Diputados, con apenas dos escaños de margen, no menos complicada será la búsqueda de apoyos a todas y cada una de las medidas del próximo Ejecutivo que necesiten del beneplácito parlamentario. Por esa razón, se pondrán desde ya a trabajar en los Presupuestos Generales del Estado, la gran prueba de fuego del próximo Gabinete. No hay que olvidar que Sánchez disolvió las Cortes y convocó las elecciones de abril después de que la Cámara Baja tumbase sus Cuentas, debido a la minoría con la que contaba el PSOE en el Hemiciclo.
Tanto socialistas como morados coinciden en que, tras casi un año de bloqueo político, las decisiones no van a hacerse esperar y los primeros Consejos de Ministros vendrán cargados de medidas y golpes de efecto que marquen, desde el primer día, el rumbo que este quieren tener. 
Sin embargo, todas estas medidas van a necesitar de ingentes esfuerzos en busca de los votos, porque es muy estrecho el margen que tiene el nuevo Gobierno para encontrar los apoyos del arco parlamentario. Sobre todo, por tener enfrente a una derecha beligerante y con pocas intenciones de alcanzar consensos. Al menos, en este momento, en el que tan claro ha quedado lo dividido que está el Congreso y lo polarizado que está el debate político.
vascos y catalanes. No espera tener problemas el futuro Ejecutivo con partidos como el PNV, que ató un acuerdo de investidura lleno de condiciones y compromisos concretos. En el futuro Ejecutivo entienden que los nacionalistas vascos no pondrán pegas a las medidas económicas y sociales que contiene el acuerdo programático de PSOE y Podemos, porque lo que les interesa es que se les garanticen las competencias que vienen reclamando.
En cuanto a ERC, para lograr su apoyo a la investidura, Sánchez tuvo que mutar, enterrando su perfil más beligerante frente al independentismo y asumiendo un rol conciliador hasta el punto de acceder a crear una mesa bilateral con el Govern catalán para buscar una solución al «conflicto político» catalán. Atrás quedaron promesas como la de recuperar en el Código Penal la prohibición de convocar referendos ilegales. En cambio, el PSOE se ha comprometido con los separatistas a someter a una consulta a la ciudadanía de Cataluña las medidas que lleguen a acordarse en su caso en esa mesa que debería crearse durante los próximos 15 días.
 Por eso, en Ferraz esperan que ERC se avenga a apoyar también buena parte de esas medidas financieras y sociales, porque aunque su única condición para la abstención ha sido la mesa de negociación, creen que la formación independentista debe entrar de lleno ahora a participar en el debate sobre las cuestiones que afectan al día a día de los ciudadanos.
En cualquier caso, quedan pocos días para que el Gobierno eche a andar. Aunque no tan pocos como se pensaba en un principio, porque si bien diversas fuentes  daban por hecho que el nuevo Ejecutivo se sabría esta semana, desde el PSOEse anunció ayer que Sánchez no lo dará a conocer hasta la semana que viene. Serán muchos los que han estado o estarán en los próximos días esperando la llamada del presidente.